Hoy hace más calor que ayer. No corre tanto aire. Pero a hoy hay que vivirlo como a ayer lo hicimos. Con la ilusión que nos quede entre las costillas. Según los autores del Barroco, somos barro y polvo y ceniza. También somos, se olvidaron de decir los del Barroco, algo de vida esperanzada. Luego, más tarde, vinieron los novelistas existencialistas y dijeron que el hombre es Sísifo y la peste y un desencuentro ante la vida. Pero se olvidaron de decir que el hombre es un poco de ilusión bajo la tripa. Parece mentira que haya habido tanto agorero y tanto desilusionante en esto de la literatura. No veían más que tragedia en el vivir del hombre en la faz de la Tierra. A ver si vienen otros con otras gaitas mejor templadas.
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