Escribir aquí es la excusa para cuando termino un blog, ir a la cocina y beber toda el agua que puedo. La mañana del enfermo mental es resacosa por las pastillas de la noche y hay confusión mental y adormilamiento. La gente va de vacaciones para desconectar y para descansar. La playa es el lugar idóneo para hacer eso aunque también creo que vale el pueblo de los abuelos o la montaña fresca y llena de verde. Los días se suceden con la precisión de una maquinaria relojera. Hoy hay lentejas y mañana, también. Por lo menos, he acariciado la idea de ir a Alicante. Este verano está siendo benévolo, sin días a 40 grados. He mirado en internet algo de un tal Javier Peña, que ha sido testigo de recuperaciones ecológicas de gran envergadura. En tus ojos hay un eterno castigo.
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