miércoles, 29 de julio de 2026

 Matar el tiempo, qué alegría. Ayer por la tarde lo matamos en Madrid. Aunque la expresión suene a acción delictiva penal, a mí me suena bien: matar eso que pasa mientras estamos de extraños en el mundo. Las cosas tienen que pasar porque se dice: hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Las aceras se colman de gentes con un propósito o con un despiste de la vida. Ayer, en una cafetería había un hombre que balanceaba constantemente la cabeza frente a un libro. Y no lo leía, ni siquiera lo abría. Son las 11:00 en el reloj. Se anuncian fiestas, se combinan noches altas y siestas largas. Como si hubiera un mañana diferente, yo escribo esto porque esto es lo diferente de mañana.

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