Estoy tan contento de haber visto a mi familia unirse para resolver un problema de salud de mi hermano que casi no me lo creo. Todos apoyaron, hicieron, arrimaron el hombro. Yo desconfiaba bastante de ellos hasta que los vi entregarse a una causa común. Y ahora ya no pienso mal de ellos como hacía antes. Y es muy bonito sentirlo. Que se puede contar con ellos. Que la vida es de otro color para mí desde esos días en los que todos se prestaron a ayudar a mi hermano. Ahora lo que deseo es que mi hermano luche contra la enfermedad y no vuelva a recaer en un estado de mala salud mental. Para ello, debe huir del estrés y de los conflictos y del aislamiento.
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