Ya voy barruntando la Pascua. Eso creo que es lo que me produce tristeza. Todas las fiestas las pasamos Paco y yo solos, sin que nadie de la familia cuente con nosotros. Se irán al pueblo y nosotros no iremos porque Paco no está para conducir. Está la familia de mi hermana, que ha aumentado con un nuevo sobrino nieto llamado Bruno. Y luego están mis dos sobrinos. Uno soltero que es muy viajero y otro que también forma una familia. Así que Paco y yo estamos en la periferia. Se nos podría ocurrir montar en un Ave y largarnos. Pero no lo hacemos. A ver que hacemos la semana santa que tenga algún interés. Lo más socorrido es ir a Madrid. A la zona de Moncloa y bebernos unas sin alcoholes.
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