Ayer estuve con mi padre hasta la hora de cenar en la residencia, a las 7 y media de la tarde. Mi padre ha sufrido una depresión. Hablé con él y traté de animarle mientras decía que se quería ir con su mujer y otras ideas de abandono como que ya no valía para nada. Vino el enfermero jefe y me confirmó lo de la depresión y dijo que mi padre está llevando un tratamiento. Así se me pasó la tarde de domingo, hablando con otros ancianos en una sala grande, comentando las noticias de televisión, etcétera. Una tarde echada con un familiar. Una tarde viva y entretenida.
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