Un besugo asado, unos pimientos rellenos de bacalao con bechamel. Una comida bien servida. Unos familiares que se juntan para hablar aunque sea de tonterías. La gente menuda que algazara la comida. Un niño que ha llegado antes de lo esperado. La comunión de los necesitados de comunicación. Todo lo ha despertado a la vida la enfermedad de mi hermano. Por ello, debo estar contento. Así pasarán días en que la calle sea excusa de hablar. Por fin hablamos los que recelábamos unos de otros. Es bonito que los hermanos hablen. Es bonito que un niño nazca. Es bonita la unión de los corazones. Solo hay que esperar a que la ayuda llegue para salir de estas calles tontas. La amiga del alma está también por aquí, hablando de griegos y romanos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario