A todos nosotros se nos va a caer el tejado encima un día de estos, no tardando. Los años son como una ventana que tenemos abierta siempre y un día miramos por ella y vemos nuestra vejez en su marco, nuestros muchos años que ya han desfilado pronto. Y nos asustamos. Pero no debemos asustarnos mucho rato seguido si queremos que nuestra sangre siga fluyendo por nuestro cuerpo. La vida es eso: cuatro edades que debemos arrostrar como buenos ciudadanos. La paz sugiere que los estados de las naciones han trabajado bien durante estos años. Pero ya la paz se agrieta otra vez, se pone llena de miedo. Yo he vivido en paz toda mi vida. No sé a quién agradecérselo. Pero es muy bonito. Vivir en paz es muy bonito y montar en autobús y ver a tu padre y saber que el mundo es pequeño y fraternal.
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