¿Quién no está afectado por la guerra? Algunos dirán que era inevitable y ya toman ese partido. Otros dicen no a la guerra y se manifestarán prontamente por las calles por el cese de esa aberración. Nadie está libre de contaminarse de la guerra. Todo es un dolor: las muertes, el caos que produce, la sinrazón que provoca en las mentes. Por otro lado, la gente sigue andando por la calle con sus nietos o sin sus nietos. La gente aúlla con el fútbol. La gente chuta a gol el balón de la vida. No todo el mundo está acompañado y alegre. La soledad se ceba con algunos que están quizás ya rotos por la vida. La soledad es muy amarga. La soledad no tiene un gol en el marcador porque nadie pasa la pelota, nadie juega ya con el solitario. Ojalá la soledad se combatiera como la guerra, como el hambre, como la muerte.
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