Por las mañanas cuando me levanto tengo un sabor metálico en la boca. Deben de ser las pastillas de la noche. Solo se me quita ese sabor bebiendo agua. Ya están los zánganos (variedad de abeja) sobrevolando el cielo. Se encargan de copular con la reina para que dé larvas de abeja obrera o guerrera. Los mundos que hay en la Tierra son inconmensurables. Hay de todo. Hay los enganchados a una sustancia. Hay los enganchados a un volante. Hay los que ganan dinero diciendo qué champú usan para lavarse el pelo. Y luego estamos los que nos quedamos siempre en tierra. En tierra de nadie. En tierra dura y polvorienta. Pero qué le vamos a hacer. Si de esa tierra nacimos todos. Ya dice el refrán: de barro nos hizo Dios.
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