Si las previsiones se cumplen, iré con Paco y con Fede a Cercedilla a comer de menú. Hoy es el día del obrero, 1º de mayo. La gente se concentrará en las calles pidiendo aumentos de sueldo, menos horas de trabajo, menos calamidades y desgracias en el tajo, más tiempo para el bocadillo; si hay fútbol, salir antes; más cursos de reciclaje; más opciones para dejar un trabajo y coger otro; mejores escuelas para la preparación de los hijos que no tengan que soportar lo que soportan sus padres, los obreros; mejor sanidad para curar el estrés, los accidentes de trabajo y los inconvenientes propios que conlleva trabajar de lunes a viernes; lucharán todos los días los obreros por la jornada laboral de 30 horas. Muera el trabajo, dirán todos a una. Porque el trabajo es una maldición y el que diga otra cosa, miente.
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