viernes, 13 de febrero de 2015

Hoy le he dicho a un conocido: "¿no ves a la gente? Lo único por lo que se preocupan es por pasar el día. No tienen otra ambición." Y el hombre este, otro hombre que no aspira a mucho más que a no morir en el intento, me contesta: "pues de eso se trata, eso es lo más importante, pasar el día porque si no lo pasas, ¿qué quiere decir? Que estás muerto. De eso se compone el mundo, de gente que quiere pasar el día lo mejor posible y mañana Dios dirá. No hay que ser ambicioso en este mundo. Con lo que nos da Dios hoy tenemos más que de sobra." Y yo pensé: "pues vaya plan. No encuentro ni una persona que quiera al menos cambiar un poco el mundo, hacer algo porque la vida sea más ilusionante, que quiera contar un chiste aunque sea malo, etc. Y no digo nada de politicastros que prometen el oro y el moro y luego nos dan la mierda de la corrupción. Digo gente como yo que tenga una ambición, un ideal, un arte de vivir aunque sea más triste que el llorar. Después de despedirme de este hombre, me voy a casa, como unas alitas a la salsa de naranja y me echo la siesta y espero que cuando me despierte el mundo esté bocabajo, hablando figuradamente, claro, y los hijos de puta políticos pasen el día y la gente cree el mundo de nuevo.
Si pasas bien el día, para mejorar, pasa la noche con una tía

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