Yo no soy una persona que tenga gran capacidad lectora. Me cuesta mucho concentrarme. Pero voy leyendo de lo que pillo. Una novela puede aburrir si nos habla de cosas ajenas a nosotros o cuenta la historia de manera confusa y aburrida, sin tener en cuenta que las historias han de tener un punto de tensión hipnótica en el lector que se consigue con la musicalidad de la frase y la continuidad de la sorpresa en cada capítulo. Cada capítulo ha de tener algo nuevo que nos conmueva por dentro y haga que el relato avance. Una muerte, un encuentro, un dinero que aparece de improviso, un giro de la fortuna, hace que la acción avance y deje de ser monótona la plasmación de la escritura contadora. Así que yo digo que hay que leer porque se aprende, se labra un gusto estético por la palabra contada y se pasa el rato divinamente.
Los libros son siempre amigos, nos acompañan en un camino o una aventura.
Demos a los ojos libros.
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