sábado, 4 de enero de 2025

 Yo no soy una persona que tenga gran capacidad lectora. Me cuesta mucho concentrarme. Pero voy leyendo de lo que pillo. Una novela puede aburrir si nos habla de cosas ajenas a nosotros o cuenta la historia de manera confusa y aburrida, sin tener en cuenta que las historias han de tener un punto de tensión hipnótica en el lector que se consigue con la musicalidad de la frase y la continuidad de la sorpresa en cada capítulo. Cada capítulo ha de tener algo nuevo que nos conmueva por dentro y haga que el relato avance. Una muerte, un encuentro, un dinero que aparece de improviso, un giro de la fortuna, hace que la acción avance y deje de ser monótona la plasmación de la escritura contadora. Así que yo digo que hay que leer porque se aprende, se labra un gusto estético por la palabra contada y se pasa el rato divinamente.

Los libros son siempre amigos, nos acompañan en un camino o una aventura.

Demos a los ojos libros.

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