viernes, 11 de mayo de 2018

Como yo tengo muchos días de insomnio, ese caso de no dormir me permite hacer algunas comprobaciones: a las dos o tres de la madrugada, cuando había crisis, ni Dios andaba por las calles aunque hiciera buen tiempo. Ahora, a las dos de la mañana, todavía hay gente que entra y sale de casa, coches que van y vienen, etc. El dinero ha vuelto a poner a la gente en marcha. Vuelven los anuncios de cofidis y vuelve la gente a jugar a las tragaperras; por lo tanto, sobra dinero o hay deseos de empeñarse libremente. Yo prefería lo de la crisis. La gente se atenía al poco dinero que tenía.
Por otro lado, tantum quantum, he vuelto a un bar que visité antaño: he visto chulería, grosería y mala gente, gente que no me va. Encima, un camarero me mira mal como si yo tuviera la culpa de sus males. Que vaya su puta madre a ese bar. Ayer estuve en familia con motivo de un cumpleaños. Estuve relajado y animoso. Mi familia, exceptuando a mis padres y a mi hermano no me ofrece mucha confianza ni cariño pero parece que las cosas van yendo a mejor. Tengo que limpiar al periquito y barrer la casa. Tengo que ir por pan y ver a mi madre. Tengo que estudiar Psicología y tengo que ver a un amiga.
La vida va como un péndulo y hay que adaptarse. Antes no había gente por la calle gastándose el dinero y hoy vuelve a gastarse lo que no tiene. La gente no conoce término medio.

Que tengas dinero no quiere decir que las cosas vayan necesariamente bien.


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