miércoles, 1 de octubre de 2025

 El invierno ya está detrás de la puerta. El frío vendrá para todos. En la iglesia reparten abrigos para los más pobres. Acariciando el cielo estaremos todos pues todos tenemos esa tendencia después de haber nacido. La vida se presenta a veces con un olor a rosa distribuida entre el alma y las narices. Y vamos disfrutando de un café y una conversación entre las esquinas de una mesa colocada en la calle más próxima. El que va a Madrid no deja de maravillarse: esos trajes a medida, esos vestidos que casi vuelan, esos abrigos que dan tanto calor. De todas formas, el que más y el que menos, atiende a la llamada de lo humano: esto es, que nos tenemos que ir de aquí algún día y parece que esa partida hace justicia si no pasa mucho tiempo.

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