jueves, 2 de octubre de 2025

El camino de nuestro ser apareció ante nuestros pies un buen día en nuestra juventud. Y lo anduvimos ciertos, de corazón. Y ya no perdimos de vista a los amaneceres. Hoy, sin embargo, nos levantamos tarde y el punto al final del día ya no está. Nos hemos aficionado a vivir sin camino y sin misterio pues ya las horas se alargan sin jeroglífico que descifrar, sin mentes a tu lado que piensan. Es una pena que los momentos de dicha frente a la aurora caigan en el vacío de las mañanas muertas. Ojalá haya algo en un futuro que levante lo instantáneo a un valor desconocido aún.

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