viernes, 13 de febrero de 2026

 Me he levantado y no me siento bien. Estoy confuso y dormido y desorientado. A ver si me centro escribiendo. Me acuerdo de una venta que hay en la carretera nacional IV. Había un árbol enorme en la explanada, en el aparcamiento. Dentro de la venta, camioneros pedían de comer. Allí se vendía de todo. Eran otros tiempos. No había aparecido la canalla. Yo no era mayor todavía. O, por lo menos, no tan mayor. Recuerdo un autobús que iba para Oporto. Me tiré toda la mañana y toda la tarde para llegar a esa ciudad lusa. Me comí pan con chocolate en la frontera. Estoy como si mi cerebro se hubiera quedado quieto, anquilosado en una torpe cavilación. Escribiré para contar alguna cosilla que me salga de mi imaginación.

No hay comentarios:

Publicar un comentario