miércoles, 11 de febrero de 2026

 Hoy en día no se puede hablar de espiritualidad con nadie. Vivimos tiempos muy carnales, en los que manda lo puesto, lo que se percibe con los sentidos nada más. No se puede hablar de religión o de una novela que trata de algo profundo, algo que se eleva sobre este mundo de cosas vistas, oídas, tocadas, etcétera. El lenguaje del ser humano hoy es muy directo y su referente son solo las cosas, no lo que hay detrás de las cosas. A nadie se le ocurre pensar un día: ¿y todo esto que hay a mi alrededor, quién lo creó? Y luego ya es imposible que una persona de nuestros días alcance a preguntarse: ¿y a mí, quién me creó? Y menos comentarlo con su mujer porque se creería la mujer que esa persona está loca. Aunque son preguntas que nos hacemos los seres humanos de vez en cuando pero que callamos y no compartimos con los demás.

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