Soñamos la libertad pero solo la soñamos. La libertad no es hacer cosas solos con una carretera que nos lleve a un sitio desconocido. La libertad es quizás cumplir nuestros deseos, ser uno mismo. Lo que queremos o queríamos cuando vinimos al mundo lo hemos cumplido: esa es la libertad. Y dar una voz al cielo por ello. Y ayudar a los demás también da la libertad de ser útil, de que un poco nuestro sea para los otros. El que da se libera de algo y se siente a gusto consigo mismo. El que pide mucho no es libre, depende de los demás. Hay que ser capaz en este mundo de mantenerse en pie todo el rato que haga falta: esa es la libertad. La libertad de lo íntegro y duradero. No son libres los quejicas, los que no se adaptan, los que reniegan de todo.
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