Ahora, después de escribir esto, voy al ambulatorio a pedir cita para ver a la médica de cabecera. Los médicos de cabecera o de familia están saturados, eso dicen. Pero luego, yo los veo corretear por los pasillos del ambulatorio. Ahora te atiendo, dicen y se van riendo con otra médica a un lugar. Luego vienen de ese lugar y te atienden pero te dicen que eso que tengo no es nada, que se cura solo, sin hacerte ningún reconocimiento. Voy a pedir cita para que me actualicen los medicamentos y a hablarle de mi cadera pero me volverá a decir que no tengo nada, que se cura solo. Y es que los médicos de familia tienen muchos pacientes, todos muy malos, muy malos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario