miércoles, 4 de febrero de 2026

 Ayer viví una experiencia curiosa, si no sorprendente. Fui a un centro de fisioterapia. Allí expliqué lo de la inyección y el dolor de pierna que yo creía que estaba relacionado. En ese centro me pidieron un diagnóstico de un médico. Entonces fuimos a un centro médico privado. Allí me vio un médico de medicina general y me dijo que, si me dolía la ingle, que el problema era de la cadera. Pero fue al instante de pagar yo 70 pavos en caja. Fue rapidísimo, no como en la seguridad social. Me dijo el médico que me harían unas radiografías. Me las hicieron en cuestión de minutos. Volví con el médico, con la radiografía delante. Me dijo que no era muy grave y me recetó unas pastillas. Ya por la noche, no me dolía la pierna y hoy me he levantado sin dolores. Lo he visto como algo sublime, como algo eficaz en absoluto. Todo por cien euros, cien euros que me gastaría por ahí en cervezas y cafés.

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