Ya he bebido agua y me dispongo a escribir. Un día fuimos a un museo los alumnos del instituto y nos pidieron que escribiéramos sobre lo que habíamos visto. Yo creo que escribí una buena redacción sobre el museo arqueológico. Luego, la profesora de historia me dijo que era muy bueno lo que había escrito. Me sentí muy orgulloso. Andando el tiempo, en la universidad, yo intentaba escribir una novela pero no me salían más que cuatro o cinco folios sin historia alguna. Solo me salían descripciones y algún diálogo suelto. Seguía yo leyendo y cada novela que leía, así quería yo escribir, al estilo de la última novela que leía pero nunca me salía. Ni en el instituto ni en la universidad supieron explicarme lo que es el meollo de una historia, el conflicto, el nudo, el enredo en una historia y así, no me salía nada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario