lunes, 23 de febrero de 2026

 Ayer domingo estuve a ver a mi tía Isidora en la residencia. Fuimos Paco y yo en autobús. Resulta que la residencia de mi padre y la de ella, están al lado. La residencia de mi tía la veo como una especie de trampa porque para subir al piso segundo, hay que dar una clave en el ascensor, además de que hay que tener una ficha que te dan en el mostrador que activa el ascensor, ficha que mi tía no tiene. Entonces, mi tía se tira las horas muertas en el segundo piso y de ahí no sale. Una cuidadora me dijo que no podía quedarme en el segundo piso con mi tía, así que la bajé al piso principal y salimos al patio de la fuente. Allí estuvimos hablando. A mi tía le llama mucho la atención la luminosidad de la residencia y del cielo que se ve por un vano que hacen los pasillos de la residencia. Luego, oímos música, la música de un tipo con un piano electrónico o como se diga. Tocó el tipo un tango y los ancianos bailaban. Después de oír cuatro o cinco canciones bailables, la subí al piso segundo. Y luego, ya vi a mi padre. Pero Paco estaba deseando irse y nos fuimos.

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