miércoles, 4 de febrero de 2026

 El insulto en la vida pública se ha extendido como la mierda. Con Rajoy, no pasaba esto. He leído que ha habido 748 puestos a dedo en Adif. Entonces, ¿qué queremos? Este gobierno ha perdido la vergüenza y está más corrupto que un pera al sol de julio. Clientelismo, millones del erario extraídos, excesos sexuales con "sobrinas". Pero a mí lo que me preocupa es el tono que se emplea cuando un dirigente político se refiera al contrario y es con insultos. Los insultos y el mal hablar los trajeron, no me cabe duda, los morados, los de podemos. Con sus escraches, con sus descalificaciones, con sus descaros, como chulos de barrio. Ya es hora de que desaparezca de la política el color morado. Por bien de todos.

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