sábado, 21 de febrero de 2026

 No me quiero acercar adonde duerme el sol, adonde las visiones del mediodía son lagunas de calor amarillo. Parece que la mar está cerca cuando los rayos del astro rey tocan el suelo muy profundamente. Y mis pasos se acercan a vivir entre ráfagas, entre columnas calurosas, no tibias, de abundante fulgor. Eran las dos de la tarde y yo salía del centro comercial. Y todo parecía cercano y lejano a la vez, con la distancia irreal de lo invisible. Luego, cogí un autobús que me trajo a casa. Y más tarde, el remedio llegó a nosotros, cansada ya la luz y los cristales transparentes.

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