Los ladridos agigantados venían de esa parte del mundo mentirosa y cutre. Insisto e insisto en que tus hijos vayan a colegios con gitanos y a los míos los llevo a los de élite, formación en alemán, francés e inglés no digamos. Los morados se ponen más morados en comidas preparadas por sudamericanas y las del partido cuidan de sus hijos. Criadas y criados por todas partes: unos, a los cachorros; otros al jardín y a la piscina natural; otros, a la mansión: el salón de invitados debe impresionar por su limpieza. Luego, nos vamos a un barrio de Madrid y damos un mitin contra la ultraderecha, eso que tanto daño hace a la gente. Nuestra hipocresía exacerbada no la nota nadie, ¿verdad? Ya consultamos con las bases si hemos acertado en la compra de nuestra mansión. Las bases dijeron que sí, que ya hemos doblado el valor de la misma. ¿Esto no se llama especular? No, por favor. La extrema izquierda progre no especula. Ojalá nos vote más gente en las generales para poder llamar fascista a todo el que se meta con nosotros.
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