domingo, 1 de febrero de 2026

 El actor Bonifacio García del Edredón se cayó actuando en un escenario. Los espectadores creyeron que formaba parte de la historia que les estaban contando teatralmente pues Bonifacio interpretaba al mejor dotado de los albañiles suicidas. Y para los actores no hay mayor abismo que el proscenio que mira y mira todos los detalles desde su butaca. Pero Bonifacio, con una pierna dolorida logró subirse de nuevo y siguió su guion. Bonifacio iba vestido con una camisa blanca pues en la historia era domingo y ya había descanso dominical. Fuera de escena su mujer, hacía una paella teatral: dame sal y Bonifacio salía y daba sal imaginaria a la paella teatral. Al decir Bonifacio: me he caído de una silla imaginaria y me echo daño en una pierna, su mujer en la escena no supo qué contestar al primer momento pero como oyó y vio el trastazo, cogió el hilo de la historia y la historia llegó a buen puerto, o sea, a su final. Y es que Bonifacio moría de unas fiebres tuberculosas que el médico que llegaba al final de la obra no supo curar.

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