Creo que al fin se me está yendo el plomo de la pierna, se me quita la lesión de la cadera. He pasado días muy malos en que los caminos se me hacían muy largos. Con esto de la cadera, he probado la medicina privada y no está mal. El sol luce aunque dijeran que este miércoles venía con lluvia. Tengo que rematar la novela con un final un poco más arreglado y ya la mando a imprimir. Son las 9:50. Voy a beber agua y a fumar. La mañana fresca de febrero fabrica luces que se pegan a las prendas de abrigo, a las caras somnolientas y a las puertas del supermercado, donde tienen lugar restricciones económicas graves. Está todo muy caro, dice la gente. No hacen falta carritos para hacer la escueta compra diaria.
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