Con la asociación de enfermos mentales "Tú decides" íbamos a un pueblo de Guadalajara cuyo nombre ya no recuerdo. Fui dos veces, creo, y lo pasé bien. Era un pueblo muy pequeño donde había un albergue que llevaba un matrimonio. El marido hacía la comida, una comida abundante y rica. Un día le pedí que hiciera migas y las hizo. Entre los que íbamos me llamó la atención Mely, una mujer que era muy aventurera y no le temía ni a la enfermedad mental ni a los cánceres que sufrió. Llevó dos perros, a cuál más travieso. Decía que esos dos perros le ayudaban en la enfermedad mental suya, a romper su insociabilidad. Una mañana fuimos a ver Sigüenza. A mí me dijo la mujer que llevaba el albergue que yo tenía muy buena conversación. No me gusta el silencio entre dos personas. Creo que hay que llenarlo con algo. Yo regalé a ese albergue dos libros: "El profesor enfermo", del que soy autor y "Viaje a la Alcarria", de Camilo José Cela, en el que se hablaba de pueblos de Guadalajara y de las gentes que lo habitaban en la posguerra.
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