La ciudad tiene sus rincones alumbrados por la experiencia mía mortal. El paso de la gente desconocida, aquellos que andan probando sustancias, otros que hablan conmigo, los ancianos, los niños gritones, los que compran en el supermercado, los que visitan el cementerio, los que se aman en un banco, uno encima del otro, los que beben cerveza sin parar, los que mendigan un euro. Todos están ahí para que yo los mire y me haga una idea del universo. Dice mi hermano que otros lo están pasando peor que nosotros. Hoy hay muchas cenas programadas por esto de San Valentín. Hoy la gente del parque muge de alegría. Hoy, después de comer, me daré un paseo o no.
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