El que tiene vergüenza, ni come ni almuerza. Así dice el refrán. En el idioma caló, vergüenza se dice "lache". Decían las gitanas de San Cristóbal de los Ángeles: me da lache preguntar al profe. Tengo que hacer una cosilla y para ello, he de perder la vergüenza. No es una cosa del otro mundo, pero me impone un poco. Lo haré. Al final, lo haré. Las cosas transcurren lentas a veces y cansan porque hay que esperar y otras veces van rápidas y te sorprende la celeridad con que pasan. El prólogo de "La Celestina" habla de aceleramientos en la vida que traen desgracias. Las prisas traen malas consecuencias. Hace sol hoy y calienta un poco ahora de mañana pero es un calorcillo engañoso, muy débil. No se puede uno fiar de él. He dormido bien. Ojalá pase el día como el sueño que he tenido. Estaba yo tranquilo en el sueño, tomando un café y al fondo, el mar.
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