domingo, 15 de febrero de 2026

 Las luces de las farolas alumbran una mancha de sangre que no ha sido borrada y aparece en la mañana en plena calle. La mala vida se esparce en la ciudad. Y los ciudadanos decentes tienen que convivir con ella. Es como la corte de los milagros, que narraron escritores del XIX. Estos grupos de adictos lo forman extranjeros que no quieren trabajar. No se sabe dónde viven. No se sabe si comen. Solo se sabe que cogen unos ciegos ya por la tarde y se los ve pasar por las calles diciendo exabruptos, insultos a las autoridades, perdidos en su mundo marginal del que no saben salir. Y se estropea la ciudad. Y se estropea la convivencia ciudadana.

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