viernes, 27 de febrero de 2026

 El que en estos momentos tenga una depresión estará con el ánimo caído, pensando en mil males, con sentimiento de culpa, dolorido en el alma como el que más. Hay que rezar por los deprimidos de este mundo, estén donde estén porque para ellos no llega la primavera ni el sol. En Segovia capital, en la que vive mucha gente pero no tanta como en Móstoles, habrá algún deprimido. Habrá alguien que no puede disfrutar de la vida y la gente, incluso sus familiares, no le entienden, no saben por qué está así de triste. Pero el deprimido no quiere estar así, no es su culpa. La vida que llega en estos días al mundo serán esperanza de curación para los desesperados del alma.

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