Me estoy leyendo un libro sobre una catedrática de Filosofía. Hay que ver qué cantidad de libros se tiene que leer esa señora. Tiene que ir también a conferencias y tomar nota de ellas. Tiene que preparar una especie de oposición muy dura. Tiene que buscar en los libros que lee una novedad académica que solo ella tendrá. Tiene que investigar en más y más libros el pensamiento de los clásicos y de los modernos. En fin. Una tarea bárbara. Yo no me puedo considerar un erudito, esos que saben un poco de todo, pero sí que me he tenido que estudiar una oposición de 70 temas durante ocho años. Y eso se debe de notar. La pena, lo digo siempre, es que no tengo con quién hablar de mi libro.
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