Habrase visto, dijo la madre al hijo que venía todo sucio y borracho. No me gusta cómo vienes a casa. Te voy a echar en cuanto cumplas 18. Y, efectivamente, un dos de febrero, después de estar el hijo todo descentrado con unos amigos que se pasaban los días (de diario también) borrachos y drogados, la madre le dijo que se fuera de casa con una maleta y 20 euros en el bolsillo. Y el hijo se separó ya esta vez de sus amigos que no eran amigos sino incitadores al desmadre. Se puso a trabajar de peón de una obra, ganó su dinero y empezó a escalar en la vida unos peldaños que le alejaron de la droga y las risas tontas que provocaba esa droga. Y fue feliz metido en una habitación mientras el mundo giraba más despacio y acompasado.
martes, 10 de marzo de 2026
La rosa. Deja a la rosa que crezca y no la metas en un verso. Obsérvala, huélela, acaricia su suave tacto. Y ya ponte a andar otra vez a ver qué otro lado de la naturaleza se te ofrece gratuitamente y felizmente. El río que fluye con unas aguas claras. Por esta ribera no anda nadie en invierno, ni siquiera en verano. Ya los pescadores no se acercan a por la trucha o el barbo, pez que se agita en el fondo. Después del paseo, nos acercamos a un pueblo pequeño con bar y pedimos un café. Los ancianos del lugar nos advierten de una posible guerra. España tendrá que entrar y todo será un desastre. Luego, cogemos otra vez la bicicleta y bajamos otro poco hacia el río pero, cuando las truchas oyen el pisar de la tierra, ya han huido de debajo del puente. Los animales son muy recelosos del ser humano. Cada vez más, pues siguen existiendo los malditos furtivos.
Parece hoy un día tranquilo pero el zumbar de las abejas ya señala una fuente de miel en las flores que han salido ya en el sur. La naturaleza no descansa. La menor oportunidad de crecimiento es aprovechada. Los ancianos, queridos de Dios, pasan los días yendo a la compra o leyendo revistas en las residencias. Los maleantes que se drogan en el parque urbano se juntan, dan voces, se ríen y Dios no los quiere así. Así que Dios manda a la policía a registrarlos, a mandarlos a algún sitio donde se puedan reciclar humanamente. Los jóvenes están en el instituto aprendiendo de qué modo se puede dividir el Quijote en partes lógicas o están aprendiendo binomios matemáticos complejos o están aprendiendo cómo se reciclan los plásticos. Otros jóvenes no bachilleres ya trabajan y ganan bien de dinero pero no hay vivienda para ellos así que votan a la ultraderecha. Despertarse hoy día no es un opción perezosa. Hay que aprender todo el día. Hay que saber por dónde van los tiros de la actualidad.
El mundo no para. Otro día más, los camareros servirán mesas. Los taxistas llevarán pasajeros al aeropuerto o al hospital de Torrejón de Ardoz. Ha nevado un solo día este invierno aquí, fue un miércoles. Los dolores no paran. Tengo dolor de un supuesto futuro en el que mi hermano sufra otro brote psicótico. Si se pudiera prevenir, qué bien. Para prevenirlo, mi hermano no debería vivir estrés, ni conflictos y llevarse bien con su familia y amigos. Ojalá se cumplieran estas premisas para que mi hermano no despertara un día con la cordura torcida. Y haya que llamar al 112 y que nos hicieran caso y todo fuera tan rápido como esta última vez. Mi hermano pasará por el duelo de mi padre y ojalá no le pase factura en el sistema nervioso.
lunes, 9 de marzo de 2026
Cuando el mediodía llegue, ya se habrá desentrañado la mañana. El recuerdo de la fría aurora en contraste con las dulces sábanas ya habrá pasado y seremos campeones del día. Hemos ganado la batalla al lunes, hemos madrugado como seres infinitos, como ciudadanos alegres, como componentes de la plaza pública. Al trabajo con alegría, me decía un barrendero para mí heroico. La vida va pisando el talón a la gente del común. Es difícil no sustraerse a la obligación diaria. Pero, ya digo, cuando llega el mediodía, somos campeones de la jornada, somos los héroes de un día más, somos gentes fiables y de corazón. Que decimos a la mañana aquí estoy, he llegado y alguien llama a la puerta y no es en vano.
Ayer vi a mi padre, al abuelo, como digo cuando hablo con mis sobrinos. Está muy delgado, demasiado delgado y encima, no le da por comer. Se salta el desayuno y la merienda a veces. Estuvimos toda la tarde con él mi hermano y yo. El miércoles vamos a verle otra vez. El pobre dice mucho eso de "tengo ya 96 años, qué puedo esperar". Pero yo creo que le volverán las ganas de comer y engordará un poco al menos. Está en una residencia pública, creo del ayuntamiento. Tiene biblioteca, barra de bar y muchos salones y jardinillos. A mí me gustó esta residencia, muchísimo más que la anterior. En la anterior, no había nada. Ni bar, ni biblioteca, ni salones ni nada.
Hace frío. El invierno no termina de largarse. Las luces son tenues porque las nubes tapan el sol. Da pereza moverse entre estas oscuridades al empezar la mañana. Ya llegados al puesto de trabajo, quizás esperemos órdenes, quizás la tarea la llevamos nosotros sin que nadie nos ordene, que es lo mejor. Gente joven está probando sus primeros días en el trabajo. Están felices porque parece que se hacen a las exigencias del mismo. Parece que la cosa fluye, parece que pueden con la tarea encomendada. Los taxistas, los de la furgoneta, los de la obra, los de las clases de matemáticas, los tenderos viven la ilusión de estar obrando bien, de poder ganar un dinero a fin de mes. Y todo va así: una lucha contra el día, contra ellos mismos, contra los clientes, contra los alumnos. ¿O no deberíamos decir contra sino para ellos, para los que nos dan de comer?
Aunque he leído ya varias veces que el absentismo laboral es muy alto en España, creo que la mayoría de la gente hoy lunes, está trabajando. Hace frío. No se va el invierno. Unos trabajan de peón de albañil en una obra, no de pisos baratos, sino caros, chalets para compradores con posibles. La vivienda barata no existe hoy en día. Ni se construyen pisos. Otros van a la oficina. Otros son transportistas. Llevan productos a las tiendas que son atendidas por los tenderos. Los de la coca cola no paran. Todos los días reponen cajas y cajas de botellas de coca cola. Es una bebida muy popular, se bebe mucho. Veo el camión de la coca cola muchas veces, muchas veces. Los que cortan el pelo y los que arreglan móviles abren a las 10:00. Bares hay que abren a las 6 de la mañana para servir el primer café de la mañana antes de empezar el tajo. Cuando iba a los institutos, iba con tiempo, precisamente para tomarme un café antes de dar las clases. Las primeras horas de dar clase eran muy buenas, no había desorden en las aulas, estábamos todos medio dormidos, pasaban rápido esas dos o tres primeras horas. Luego todo se complicaba porque surgía el bullicio después del recreo, se daban conversaciones en voz alta entre los alumnos, etcétera. Yo creo que madrugar es bueno. Te encuentras con el día que nace, te encuentras con los seres que se encuentran con el día que nace.
domingo, 8 de marzo de 2026
La mujer baja al garaje. Cuando está al lado de su coche se da cuenta de que no tiene las llaves del coche. Es una mujer desorganizada que no tiene hijos, que tiene la única responsabilidad de su trabajo, por el que lucha toda su vida. Es una mujer desordenada que guarda el dinero en cualquier sitio, se deja las llaves del coche en cualquier sitio, que no sabe dónde tiene la cabeza. Sube a casa y chilla a su madre. Que dónde están las llaves. Su madre también chilla. Están las dos un poco locas, lo dice la gente que las conoce. Las llaves están en la cocina, en el fregadero. Nadie sabe por qué están ahí. Al final, la chica coge el coche, va a un centro comercial con su perrita porque llueve. A esta chica le encanta su soledad, le gusta pasar de la gente, le gusta perder las llaves, el dinero, la cabeza.
El hombre escribe en su ordenador. Es un hombre que ha acabado una carrera de humanidades hace ya algún tiempo. Es un hombre que desea organizar su pensamiento en una novela. Va a verter en una novela todas sus ansias, preocupaciones, dolores de su alma, torceduras de su voluntad. El barrio está tranquilo. Es hora de escribir unos cuantos folios. Empieza así su historia: Era abril y el barrio parecía recibir ese mes con la autenticidad de lo modesto y lo humilde. Por las esquinas, pasaba un airecillo triste, como todas las tristezas que había en el barrio. Un hombre iba a por el pan. Y luego sigue el escritor dale que dale escribiendo del barrio. Un barrio pobre, un barrio que no consta en la historia, un barrio de gente como el propio escritor que un día se licenció con mucho esfuerzo de una carrera de humanidades.
La amistad que responde a ruegos no es amistad. Tengo una amiga que va de eso: hoy no puedo, tengo que limpiar el coche. Otro día no responde al móvil. Le gusta la soledad, su soledad, esa es la verdad. Pues que se apañe como pueda. Un día se quedó encerrada en un ascensor y llamó instantes antes de que la liberara un técnico. Como dos idiotas mi hermano y yo fuimos a darle ánimos cuando estaba allí metida. Para eso sí que llama. Habrá que considerar la idoneidad de esta amistad que parece que no tiene tiempo para nadie solo cuando le conviene a ella. Me dan asco este tipo de amistades. Se creen que los demás estamos para cuando les convenimos. Pasando de ella todo lo que se pueda, es lo que voy a hacer.
sábado, 7 de marzo de 2026
Ayer estuve leyendo libros de poesía. Antologías de poetas de una generación, libros de un solo autor, de una época, etcétera. Me lo pasé bien. Se aprenden cosas y la atención está puesta en los versos y versos que surgen de una cabeza genuina e inspirada. Saqué la conclusión de que el pensamiento se puede manifestar de muchas maneras. La gente común no suele leer poesía pero no quiere decir que no tenga ideas poéticas en la cabeza. Solo basta con pensar en sus sentimientos para que se produzca una poesía no escrita. Los sentimientos que suscita un padre a sus hijos y viceversa, es poesía. El amor fraternal o sentimental es poesía, nos hacen sentir poetas mudos de lo que anida en nuestro corazón hacia esas personas que amamos. No solo los versos transmiten poesía. Hay escenas entre la gente que es pura poesía. Hasta la soledad tiene su poesía metida en un corazón deseante de comunicarse.
Una persona en soledad casi no es nadie. La gente la mira e intuye esa soledad y no la dirige la palabra. La soledad nos vuelve enfermizos, carentes de lenguaje, nos hace bestias. Quien rompa esa soledad forzada debe ser alabado, debe iniciar un diálogo que antes no estaba. Debe dar un paseo con el solitario y escucharle. Y así habrán ganado los dos: el solitario ha dejado de serlo y el que le acompaña ha ganado en grandeza. La soledad no conoce de dinero ni de clase social ni de política. La soledad se ceba en jóvenes o viejos, la soledad es una malísima compañera. Matemos las soledades de la gente haciéndolas hablar, haciendo que el lenguaje vibre, las historias y anécdotas brillen en la boca del solitario.
Una persona se sienta en un banco de un parque urbano deseando ser ella misma. Mira cómo pasan otras personas que también desean ser entes únicos de la creación. Pero da la impresión de que no valen nada, ni la que piensa sentado ni las que van andando con alguna intención. Para cuándo habrá una reunión de las almas en la calle que dé como resultado una esencia de cada ciudadano, una ecuación feliz del ser humano. Hubo épocas de mucho entendimiento entre las personas, de mucha libertad para decir lo que se pensaba. No había enfrentamiento político ni religioso ni de clase. Pero aquello ya pasó. No sé en qué época sucedió. Volvamos a entendernos en una plaza pública donde cada uno pueda decir lo que quiera sin ser insultado ni juzgado.
Uno va buscando su esencia mirando el espectáculo que da el sol recortando las figuras humanas que también desean ser un ente propio e irrepetible. A lo mejor uno llega a ser lo que debe ser en el mundo dedicándose a lo que le gusta. Algunos son padres y en la crianza de sus hijos se va definiendo como educador y guía de los mismos. Otros avanzan buscando en las palabras de poetas algún signo que les devuelva su ser inacabado. Todos desean ser felices porque siendo felices se realizan como personas. En las dificultades también hay una forma de ser uno mismo, de crear una personalidad. Pero todos huimos de las dificultades o las arrostramos saliendo de ellas más fuertes. Nadie tiene por qué sufrir en este mundo. Hay que poner los medios para que las desgracias sean tratadas de la mejor forma para los desgraciados. Y aspirar a la felicidad que es la verdadera forma de que seamos más y mejores.
viernes, 6 de marzo de 2026
Ya está escrito el último relato que me ocupó algunas tardes. Ya está encuadernado. Me han salido 58 páginas. Ahora tengo que escribir otro. Este otro relato haré que pase en Madrid, en Moncloa y aledaños. Y espero que mi prosa sea más descriptiva, más demorada. Debo centrarme más en destalles que en la narración de los hechos. Siempre me han gustado los escritores que se fijan en el cristal del vaso mientras tiene lugar un diálogo. Los que saben describir la atmósfera de una mañana en el despacho del inspector de turno. Los que saben describir una falda, una corbata y le dan el significado apropiado a esa falda o esa corbata. Yo, como escritor, no me fijo en absoluto en los detalles pero debo aprender a fijarme. Así, la narración es más sutil, delicada y lenta.
Nadie en España sabe nada de los estados de EEUU. Poca gente, a no ser la adinerada, va por ese país a estudiar o de vacaciones. Me leí hace tiempo una novela de viajes protagonizada por el mismo autor de "Uvas de la ira" y por su perro Charlie. Pasan por un montón de estados pero no me acuerdo de nada. Iban en una furgoneta muy bien preparada. Las familias, en EEUU, se endeudan para que sus hijos vayan a la universidad. Vemos muchas películas americanas a lo largo del año, eso sí que está claro. Y Nueva York ya forma parte de nuestro imaginario colectivo. Yo soy de Montana ¿y tú? Yo vivo en Denver, baby.
No voy a hablar de la mañana ni de las farolas ni de las aceras. Voy a hablar de un burro. Un burro que habita un prado cercado en el llamado "prao grande" de mi pueblo. Este burro pasta tranquilamente, va rasgando la hierba con su dentadura enorme y de vez en cuando, pega alguna coz al aire de la sierra. Este burro tiene todas las esencias de mi pueblo metidas en cuerpo de acero, como el burro Platero, como el burro Platero. Un día le pasearon por el pueblo para recrear un portal de Belén. Y el burro se portó bien, estuvo muy teatral y apacible. Este burro se llama "Machotero" y ha caído muy bien entre la gente del pueblo. Sus rebuznos se oyen más allá de las escuelas y de la plaza, hacia donde empieza el camino de la ermita del santo. San Antonio oye sus rebuznos y trata de buscarle una novia. El burro "Machotero" no bebe más que agua, menos mal.
jueves, 5 de marzo de 2026
¿Quién no está afectado por la guerra? Algunos dirán que era inevitable y ya toman ese partido. Otros dicen no a la guerra y se manifestarán prontamente por las calles por el cese de esa aberración. Nadie está libre de contaminarse de la guerra. Todo es un dolor: las muertes, el caos que produce, la sinrazón que provoca en las mentes. Por otro lado, la gente sigue andando por la calle con sus nietos o sin sus nietos. La gente aúlla con el fútbol. La gente chuta a gol el balón de la vida. No todo el mundo está acompañado y alegre. La soledad se ceba con algunos que están quizás ya rotos por la vida. La soledad es muy amarga. La soledad no tiene un gol en el marcador porque nadie pasa la pelota, nadie juega ya con el solitario. Ojalá la soledad se combatiera como la guerra, como el hambre, como la muerte.
La luz tendría que ser más fuerte, no tamizada por efecto de una neblina perturbadora. Acabar como acaba la historia que estoy escribiendo, la de la vuelta al mundo, es una forma de resignación aplicable a mi propia vida. No hago kilómetros siquiera para desplazarme al pueblo de al lado, colindante con el pueblo o ciudad donde vivo. Todo son trabas e impedimentos para la deslocalización de mi cuerpo y alma. No voy más que a por pan y diario. La guerra es un nuevo ingrediente a la sinrazón que ya vivíamos. Los días aparecen en nuestras cabezas como algo raro, como algo erróneo en el mundo. Y el mundo gira en nuestra razón como una mosca que quisiéramos apartar y no se va. Todo, después de la guerra, es más difícil en nuestra imaginación y en nuestras mentes.
miércoles, 4 de marzo de 2026
En la cadena ser ya dicen que sz va a ganar las elecciones una vez agotada la legislatura. Lo dicen porque se ha enfrentado a Trump. Yo no sé pero lo venía intuyendo. Yo creía que sí, que sz estaría más tiempo con nosotros de presidente. Es un luchador, es un resistente. Sabe dónde ponerse para salir bonito en la foto. Sabe anunciar buenas nuevas y salir del paso de la malas noticias. Sabe liderar lo bonito de la nación y escabullirse de los líos de la nación. Sabe con quién y contra quién debe estar para ganar popularidad. Y la gana en la sorpresa de hacer lo desusado, lo no acostumbrado. Y es un poco mafioso y otro poco oportunista. Y le va bien.
Es propio de un gourmet que trabaja para un periódico ir a un restaurante, observar todo lo que hay en ese restaurante, comprobar el servicio, comer las viandas que haya elegido y luego, dar un veredicto y mandarlo por escrito al diario. Y mucha gente lo lee. Y así, de esa manera, decide ir o no ir a ese restaurante. Ahora se dice: patatas gourmet, pollo gourmet y tontería gourmet. Pero el significado primero de gourmet ya lo he expuesto. No sé si a mí me gustaría ser un gourmet. Y trabajar para un periódico. Y comer cosas nuevas. El turismo del año pasado era de táper, no de gourmet. La gente nos empobrecemos. El día suele ser largo últimamente. Las costumbres se equivocan porque ya no dicen nada. Todo es un pasar. Comer, pasar, dormir, ni escuchamos la vida.
Un conejo para asar o unos calabacines para hacer puré. Dormir y soñar con que me examino en un examen muy importante y no lo hago bien. Esa sensación de que no lo hago bien. Las curiosidades de un día que acaba pronto, de un día en el hospital. Fumar, fumar dulcemente a la salida, ir al bar y un jeta sacarme un café por la cara. Todo está previsto desde por la mañana, todo se ciñe a una única amiga que se queja de una deuda muy antigua. La pena se arremolina en mi corazón de trapo de cocina sucio y manoseado. Carlos quizás sea muy buena persona. El dolor se muestra en cada paso, en cada hora atada por la inconveniencia, en cada tramo del día. No puedo apostatar ni abjurar de mi fe. Yo creo. Es lo que vale.
Inician sus cortejos los pájaros. Parece que el mundo está hecho de paja. Nos tenemos que someter a las circunstancias, las circunstancias del presente y del futuro. No cabe evadirse. No cabe coger la general y llegar al sur y hacer allí una vida nueva entre las montañas interiores de una provincia olvidada. Comería miel de las abejas y langostas. Creo que el día no se extenderá a mis pies para que lo pise con pasos puros y deseantes. Todo será igual que fue. Todo se atará con la misma cuerda en un paquete irrisorio, pertinaz, abúlico. Es la ley del que no tiene suficiente dinero ni voluntad para cambiar de hábitos, de luz esquiva, de mañanas a la intemperie de lo repetido. Un día, otro día y así hasta la eternidad del aburrimiento. Qué poco cuesta ser infeliz.
martes, 3 de marzo de 2026
No soy yo aquel que decía prosas profanas. Yo ya señalo mi alma con un hierro candente. Yo espero que todo vuelva y no para bien. Corto mi trozo de pan y el pan está pendiente de que se pueda comer. Salgo por las tardes a dar un paseo y no dejo de pensar en el mal que me castiga cuando quiere. Las noches van marcando ese destino de otras noches amargas. Se repite el mal en mi casa, dura la triste cordura que se lastima contra las paredes de la habitación. No duerme la enfermedad ni un minuto. Está siempre conmigo y con mi hermano. La incoherencia, el delirio apunta otra vez al futuro desairado de la noche.
Llueve. Detrás de los cristales, llueve y llueve. Bajo los pardos tejados. Se supone que esta llovizna que canta el poeta es un paisaje rural. El que está metido en casa mientras cae agua del cielo, está muy triste. Los días de lluvia han pasado. La tristeza se abre en esperanza de sol y cielos azules. Está ardiendo mi último leño en el hogar, dice el poeta. Se tendrá que ir de su casa este hombre. El que tiene la certeza de que su casa se agota y ha de irse, se encuentra en una tesitura amarga. Ha nacido allí, en un pueblo, y ya no le queda nada. Ha de irse y llueve. Soy muy pobre hoy, dice el poeta. A lo mejor es pobre en dos sentidos: es pobre de conocimiento humano. No tiene a nadie que le mate la soledad. Y es muy pobre económicamente. No sé qué será peor. La vida se ofusca en una casa, se vuelve traidora y da la espalda. Y mientras, llueve y llueve.
Se hace camino al andar. Y camino es figura metafórica de lo que uno ha de pasar en la vida. Quizás pasar una enfermedad es un camino que algunos han de sufrir. La vida está llena de caminos que hay que recorrer para que lleguemos a una conclusión existencial. Estelas en la mar. Eso somos. Algo que desaparece pronto. Algo que surge y que después, se desvanece. Las aceras se llenan de historias que valen lo que vale una moneda tirada al aire. Los tiempos los marca un Dios que sabe de nuestra fragilidad. La verdad de la vida no admite que la engañemos. Es una verdad contra la que no podemos nada. Todo lo que ganemos, todo lo que subamos pronto habrá que bajarlo y perderlo. Pasemos buenos días al sol de primavera. Comamos bien. Y lo demás será añadidura.
lunes, 2 de marzo de 2026
Yo nunca tengo planes. Los planes están hechos para otros que tienen coche y no tienen una enfermedad mental. Yo, esta semana santa, no iré a ningún sitio a hacer turismo. Hay ciudades como Sevilla que, en semana santa, se llenan de gente que hace fotos. Y que mira, que mira para todos los lados, gente que mira y se ve a sí misma en otra gente que mira y así todo el rato. Y en Mérida pasa también que todas las personas miran. Y las procesiones pasan si no llueve. Y el tiempo pasa llueva o no llueva. Y otra semana santa abarrotada de gente que está en los mismos sitios oyendo trompetas sagradas y músicas que rompen el cielo de esas ciudades copadas por la muchedumbre. Y eso es la semana santa. Una aglomeración.
A todos nosotros se nos va a caer el tejado encima un día de estos, no tardando. Los años son como una ventana que tenemos abierta siempre y un día miramos por ella y vemos nuestra vejez en su marco, nuestros muchos años que ya han desfilado pronto. Y nos asustamos. Pero no debemos asustarnos mucho rato seguido si queremos que nuestra sangre siga fluyendo por nuestro cuerpo. La vida es eso: cuatro edades que debemos arrostrar como buenos ciudadanos. La paz sugiere que los estados de las naciones han trabajado bien durante estos años. Pero ya la paz se agrieta otra vez, se pone llena de miedo. Yo he vivido en paz toda mi vida. No sé a quién agradecérselo. Pero es muy bonito. Vivir en paz es muy bonito y montar en autobús y ver a tu padre y saber que el mundo es pequeño y fraternal.
Ayer estuve con mi padre hasta la hora de cenar en la residencia, a las 7 y media de la tarde. Mi padre ha sufrido una depresión. Hablé con él y traté de animarle mientras decía que se quería ir con su mujer y otras ideas de abandono como que ya no valía para nada. Vino el enfermero jefe y me confirmó lo de la depresión y dijo que mi padre está llevando un tratamiento. Así se me pasó la tarde de domingo, hablando con otros ancianos en una sala grande, comentando las noticias de televisión, etcétera. Una tarde echada con un familiar. Una tarde viva y entretenida.
sábado, 28 de febrero de 2026
La soledad, el crimen y la muerte son aspectos de la vida del ser humano que este no comprende del todo. Las guerras encierran esas tres desviaciones en sumo grado. Tampoco comprende bien la persona las guerras, ya que las producen unos mandatarios para otros, que son los que mueren en ellas. Una soledad en la que se produzca una marginación fuerte puede conducir al crimen, al asesinato, acto que tampoco entendemos bien pues quitar la vida es propia de Dios, no del hombre. La soledad conduce a la rumia de ideas negativas y puede que de venganza. La soledad es la muerte civil de la persona. Muchos dictadores sabían esto y la aplicaban a los opositores más que la tortura. La muerte nos sorprende mucho y solo entendemos la muerte de una persona que ha vivido con totalidad su vida, que ha llegado lejos en la vida y está cargada de años. La soledad, la muerte y el crimen nos dejan patidifusos, desconcertados, si estos son sorpresivos, no nos los esperábamos.
Tengo un sobrino que me parece que ha ido a Tailandia 3 o 4 veces. Y ahora, su destino es México al que ha visitado ya dos veces. Un día en el radio oí decir que en Tailandia, hasta el más feo "pilla", término coloquial para decir que, ocasionalmente, se aparea uno allí con suma facilidad. El otro día también dijeron en un anuncio que, en Tailandia, hay 740 playas. Otro día, también en la radio, en un programa que hablaba de salud dental, decían que te puede dar un latigazo y a ver quién te atiende en un país como esos tan volcados en el turismo pero que no tienen la misma asistencia sanitaria que en España. Bueno. Yo ayer estuve en la plaza de Pozuelo. Visité la biblioteca municipal y me gustó. Tomé algo y me gustó. Han dejado la plaza vana, clara y peatonal. Un espacio para el transeúnte como hay pocos.
Hoy voy a hacer un arroz con champiñones y judías verdes, totalmente improvisado. Totalmente improvisado porque jamás lo he hecho antes. Espero que me salga bien. Ayer hablábamos Paco y yo de Valle Inclán. Yo, de Valle Inclán he leído dos sonatas, "Luces de bohemia", que tiene para mí un significado especial pues con la lectura de esta obra me dio una crisis mental en mi adolescencia. También leí "Los cuernos de don Friolera" Intenté leerme "El ruedo ibérico" pero fue muy difícil, al igual que "Tirano Banderas" que me pareció un rollo insufrible. Sé que Valle Inclán tiene una obra que se llama "La pipa de kif" pero no la he encontrado por ningún sitio. Valle era un tipo estrafalario que dejó tres hijas en la flor de la edad y que viajó a México tres veces. Concluimos Paco y yo que Valle fue un tipo zascandil y cantamañanas a efectos prácticos y su obra teatral apenas se representa. Porque es bastante irrepresentable, como "Luces".
He abierto la ventana para que entre el aire de la mañana. Mañana es término que uso mucho en sus dos acepciones. Hay una canción de Mikel Erentxun que habla de "la mañana de mañana". Es bonita esa canción, expresa mucha esperanza en el futuro, un futuro supongo que amoroso pues todas las canciones que se hacen siguen ese tópico del amor sentimental. Mi amor, el amor, es cantado por un cantante macho o hembra desde los tiempos de las jarchas y las moaxajas. "Ondas del mar de Vigo, vistes a mi amigo", dice una canción de amigo precisamente en el folklore gallego antiguo y popular. Las moaxajas eran canciones mozárabes de corte popular y hablaban del habib, el amante de la que expresaba la canción, una mujer joven muy guapa, me imagino. Los mozárabes fueron los que vivieron en territorio árabe siendo cristianos. O eso me contaron.
viernes, 27 de febrero de 2026
El que en estos momentos tenga una depresión estará con el ánimo caído, pensando en mil males, con sentimiento de culpa, dolorido en el alma como el que más. Hay que rezar por los deprimidos de este mundo, estén donde estén porque para ellos no llega la primavera ni el sol. En Segovia capital, en la que vive mucha gente pero no tanta como en Móstoles, habrá algún deprimido. Habrá alguien que no puede disfrutar de la vida y la gente, incluso sus familiares, no le entienden, no saben por qué está así de triste. Pero el deprimido no quiere estar así, no es su culpa. La vida que llega en estos días al mundo serán esperanza de curación para los desesperados del alma.
Suenan los pájaros con sus silbos no aprendidos, como decía el fray Luis de León, maestro de la Universidad de Salamanca. Este hombre aprendía de los pájaros y de las plantas (de mi mano tengo sembrado un huerto). De la naturaleza se puede aprender mucho si nos fijamos en ella. Las hormigas ya salen a explorar la primavera. Las aves pían con fuerza también para llamar con su canto al buen tiempo. En Segovia capital, al paso del río Eresma, avecillas y animalillos que viven en la zarzuela, que respiran el aire puro de Castilla, vitalmente y con fuerza se hacen notar, se hacen oír llenos de vitalidad. Los ancianitos de las residencias oyen el espectáculo y se reaniman del paso del duro invierno. Así es la vida cuando bulle en la faz de la Tierra para todos, para la total mayoría que habitamos el cielo y la tierra en este mundo. Y, siempre hay que decirlo, a pesar de este gobierno desgobernado que tenemos.
Ayer supimos la noticia: hay un ser nuevo entre nosotros. Ha venido al mundo otro niño que necesitará atención y cuidados. Es mi sobrino nieto. Es Bruno. Hay que rezar por él oraciones y deseos de que le vaya bien aquí en la Tierra, adonde ha llegado sin saber nada de ella. El sol de febrero calma la mañana tibia como la leche. El cielo azul claro cunde de luz y de brillo estas horas de iniciación al día. Hay hambre de ayuno nocturno en la cama. Vivimos en un mundo bastante feliz aun este gobierno malo que hay. Hace no mucho tiempo se rogaba por un trozo de pan. Ahora hay pan, mermelada, mantequilla, cola cao y un montón de cosas más solo para el desayuno. La vida no es mala. Lo peor de este mundo son los políticos que nos confunden con sus asquerosas ideologías. O ideopatías.
jueves, 26 de febrero de 2026
Andar cojeando por la calle suscita comentarios pero a mí la gente me da igual. Ayer estuve comiendo piponazos en la vía pública, sentado en un banco. Así fumo menos. Vi, desde otro banco, cómo limpiaba las cáscaras un barrendero. Tardaba menos de 30 segundos en limpiarlas. Ahora, me voy a ir a ese banco de ayer a ver gente. La gente me inspira. Hay gente, que por el modo de vestir que lleva demuestra muchas cosas: una lujuria sin esconder, un formalismo que va bien para el trabajo, un descuido aparente. Me encontré un señor vestido a la antigua que bien podría ser un poeta, por las fotografías que yo he visto de los poetas. Pero quizás solo sea una ilusión mía. Por otro lado, mis poesías no tienen mucho valor al lado de las poesías que yo leo en los libros. Mi poesía es ramplona y repetitiva.
Paciencia y barajar. Barajar es mezclar las cartas para repartir los naipes. Esa expresión la leí por primera vez en el Quijote, cuando el protagonista de esa obra baja a las cuevas de Ruidera. Exactamente, cuando los astros confunden tu vida, no queda otra que esperar a jugar otro lance de la partida a ver si es más benévolo que la última vez. Y fías tu suerte a que alguien te ayude o buscas una solución en profesionales o entendidos en la materia. Y así va el mundo: unos que tienen una preocupación o un problema y alguien que te ayuda por un dinero o una veta altruista. Así es internet, en internet hay consejos, ayudas y temas prácticamente para todo. Por eso es bueno internet. Y es malo cuando lo que sale en él es malo y enfermizo.
Lo que padezco en la cadera se llama trocanteritis o bursitis Y afecta a la articulación del fémur con la cadera. Supongo que tendrá cura. Me lamento porque en este estado no puedo ir a andar a Las Rozas. He visto muchos vídeos sobre el tema: ejercicios, dibujos de diversos músculos y huesos de esa parte afectada. Cuando ando, me duele la ingle. Te aconsejan fisioterapia pero también se puede hacer en casa una serie de ejercicios que alivian la zona. No creo que haya una pastilla milagrosa que lo cure aunque está el enantyum. El miércoles veo a la médica de cabecera a ver qué me dice. Espero que no me diga que se quita solo como hizo la última vez. Solo quiero unos consejos de ella. A lo mejor, ha visto casos como el mío y sepa qué hay qué hacer.
Todo está muy tranquilo, como en una balsa de aceite. Todo es armónico a pesar de mi cadera herida. Y es así como se ponían nerviosos en el barco los piratas porque sabían que algo iba a ocurrir. Y avistaban las galeras españolas llenas de oro y ya se daba la batalla marítima. Me pregunto cómo será la próxima vez que mi hermano se ponga malo, empiece a desbarrar. O quizás ya no lo haga nunca. No sé. Lo que creo que sé es que los síntomas serán residuales por la edad, ya no serán tan bruscos. Llamaré al 112 y espero que me hagan caso, no como la última vez que llamé, que me dijeron que no era tema psiquiátrico sino social, que llamara a una trabajadora social. En fin. Todo está en calma. Hoy comemos coliflor hecha del martes por Paco. Me voy a duchar y esta tarde veremos al sobrino.
miércoles, 25 de febrero de 2026
Ahora, después de escribir esto, voy al ambulatorio a pedir cita para ver a la médica de cabecera. Los médicos de cabecera o de familia están saturados, eso dicen. Pero luego, yo los veo corretear por los pasillos del ambulatorio. Ahora te atiendo, dicen y se van riendo con otra médica a un lugar. Luego vienen de ese lugar y te atienden pero te dicen que eso que tengo no es nada, que se cura solo, sin hacerte ningún reconocimiento. Voy a pedir cita para que me actualicen los medicamentos y a hablarle de mi cadera pero me volverá a decir que no tengo nada, que se cura solo. Y es que los médicos de familia tienen muchos pacientes, todos muy malos, muy malos.
Cuando uno se junta con gente conocida, sabe de lo qué hablar. Si la madre de ese conocido está mala, preguntas por ella y ya empieza una conversación. Porque tú hablas luego de tu padre o de tu madre que también estuvieron malos o ya murieron pero que tuvieron también achaques parecidos. Luego hablas del tiempo porque el tiempo afecta a la madre mala, las primaveras la trastornan porque es una enferma mental con trastorno bipolar y le entran depresiones en estas épocas del año. Luego quizás hables de lo caro que está todo y lo prohibitivo que se ha vuelto sentarse en una terraza pues el de la madre mala se sentó en una con sus hermanos y fue un dineral los refrescos y la cerveza. Luego hablas de que hoy comemos, mañana quizás estemos en un nicho para la eternidad. Y ahí se acaba pronto la conversación al mentar a la vieja, que concluye con la condición mortal que tenemos todos. Y una mosca sobrevuela nuestras cabezas y ya nos despedimos.
Un galgo muy largo y fuerte esperaba a la puerta del hotel. El dueño estaba haciendo gestiones dentro para ver si dejaban pasar al galgo a la habitación. Las normas del hotel eran estrictas: nada de animales en el hotel. EL hombre cogió al galgo y se fue echando pestes de la dirección del hospedaje. Se fue a otro hotel más allá y le dijeron lo mismo. Entonces usó el móvil y buscó hoteles que admitieran animales y encontró uno en una barriada de la capital a la que habría que ir en taxi. El taxista no puso pegas a subir al galgo. Llegaron al hotel. En ese hotel, había loros, tortugas muy grandes y otros perros. Un perro de esos se enfrentó al galgo y le agredió, le mordió. Hubo una discusión entre amos de perros. Llegó el veterinario del hotel. Dictaminó: los huéspedes humanos deberían irse de ese hotel y que se quedaran solo los animales. Los seres humanos estaban estresando a los animales del hotel. El dueño del galgo tuvo que alojarse en un hotel cercano y dejar al galgo allí.
Creo que al fin se me está yendo el plomo de la pierna, se me quita la lesión de la cadera. He pasado días muy malos en que los caminos se me hacían muy largos. Con esto de la cadera, he probado la medicina privada y no está mal. El sol luce aunque dijeran que este miércoles venía con lluvia. Tengo que rematar la novela con un final un poco más arreglado y ya la mando a imprimir. Son las 9:50. Voy a beber agua y a fumar. La mañana fresca de febrero fabrica luces que se pegan a las prendas de abrigo, a las caras somnolientas y a las puertas del supermercado, donde tienen lugar restricciones económicas graves. Está todo muy caro, dice la gente. No hacen falta carritos para hacer la escueta compra diaria.
martes, 24 de febrero de 2026
Las farolas tibias, las farolas que alumbran poco no cumplen con su labor social que es denunciar la delincuencia nocturna. Si un parque es anémicamente iluminado, las tropelías no se ven disuadidas a cumplirse. Yo quiero que la plaza que está al lado de mi casa esté lumínicamente fuerte, que por la noche parezca de día. No como está ahora, en las que las sombras, las sombras del mal amparan a los porreros y delincuentes. Luego, por la mañana, se ven rastros de sangre sin limpiar. Algo ha pasado. Tengo que fregar las tres sartenes que me ayudan en la cocina. Así que dejo el tema este de la iluminación de sitios públicos y me dedico a mi privacidad más apremiante.
De las estúpidas imágenes que salen en la tv: políticos, periodistas, noticias repetidas hasta la saciedad, etcétera, apareció una que merecía la pena. Eran unos señores en una terracita de frente al mar. El corazón mío se pegó a esa imagen como el agua se pega a la arena. Era el mundo ideal. Un refresco y al fondo, el mar. No me conviene fomentar en mi alma ese deseo de ver y sentir el mar pues, a lo mejor, no voy en todo el año a verlo. Pero esa imagen, igual que la que construí yo en este blog de un hombre que sale a la terraza de un piso 12 a tomar un vino blanco y se ve el mar al fondo, me puede mucho. El mar. No digas más. No hay otra cosa más poderosa en el mundo que esa masa azul hermana del cielo.
Salen del hormiguero las hormigas exploradoras, que existen de verdad. Miran a ver si hay comida en la inmediaciones del mismo, si hay peligros. Y si no regresan a casa, será mala señal: alguien las habrá pisado o algún animal se las ha comido, con lo cual hay que mandar otra u otras hormigas exploradoras al todavía duro aire de febrero. La reina no está todavía hasta abril, cuando es fecundada y pone unos huevos blancos, translúcidos, unas larvas que se transportarán a otro hormiguero nuevo. Esto lo he leído en "La vida de las hormigas", no recuerdo el nombre del autor. Es fascinante este mundo. Podríamos aprender mucho de las sociedades que forman estos animales. Hay hormigas obreras, hormigas guerreras y hay batallas de hormigas de vez en cuando. Y luego está la reina.
lunes, 23 de febrero de 2026
Ayer domingo estuve a ver a mi tía Isidora en la residencia. Fuimos Paco y yo en autobús. Resulta que la residencia de mi padre y la de ella, están al lado. La residencia de mi tía la veo como una especie de trampa porque para subir al piso segundo, hay que dar una clave en el ascensor, además de que hay que tener una ficha que te dan en el mostrador que activa el ascensor, ficha que mi tía no tiene. Entonces, mi tía se tira las horas muertas en el segundo piso y de ahí no sale. Una cuidadora me dijo que no podía quedarme en el segundo piso con mi tía, así que la bajé al piso principal y salimos al patio de la fuente. Allí estuvimos hablando. A mi tía le llama mucho la atención la luminosidad de la residencia y del cielo que se ve por un vano que hacen los pasillos de la residencia. Luego, oímos música, la música de un tipo con un piano electrónico o como se diga. Tocó el tipo un tango y los ancianos bailaban. Después de oír cuatro o cinco canciones bailables, la subí al piso segundo. Y luego, ya vi a mi padre. Pero Paco estaba deseando irse y nos fuimos.
Según san Canuto, el que tiene cara de bruto, lo es. Este chico tan majo, tan grandilocuente, era medio jefecillo porque había hablado a no sé quién en no sé dónde desde una tribuna muy encopetada. Este chico tan agradable tenía la manía de meter cuñas en la conversación y romperla. Este chico se tiró la tira escribiendo un libro de un enfermo mental que no era tal pues eran remiendos de una vida que saltaba de la página 12 a la página 48. Yo me he ganado la vida explicando cosas y la tontería que tiene este chico es inexplicable. Bueno. A este chico le preguntabas: ¿Has ido a Madrid? Y decía: sí, no, no sé. Un día me invitó a un café. Otro día habló de su papá que le pagaba todo. Y otro día le dije adiós para siempre. Pues hemos sido usuarios, no amigos, en la asociación donde él y yo íbamos.
Un imbécil acusó a mi hermano de que iba diciendo por ahí que ese imbécil se quedaba con las subvenciones que daba el ayuntamiento a la asociación que dirigía. Mi hermano no iba diciendo por ahí nada de esa asociación de pijos. Luego le dijo que "le iba a romper la boca". Luego me dijo a mí que mi hermano "no se tomaba las pastillas". Todo mentira, amenazas y bravuconadas del imbécil. Me dijo que yo era más pijo que los de la asociación "porque vivía en Majadahonda". Me dijo que "aquí pone que has ido poco a la asociación". Aquí pone mis cojones. No volvimos a la asociación, mi hermano casi ya ni iba y yo me cansé de tanto pijo rojo y de tanto voluntario pijo y del imbécil que no sabe ni a tocino si le untan. Eso sí. La asociación no me ha pagado en años y años ni un billete de tren ni un café. En esa asociación todo era pagar y pagar y pagar. ¿Y las subvenciones? El imbécil me dijo que "se las gastaban en un gestor". ¿Un gestor? Y mis cojones un gestor.
Había en la asociación una voluntaria y un voluntario. Los dos vivían en urbanizaciones de lujo. Yo entré un día en una urbanización de esas. Tienen hasta carretera para ir de un bloque a otro. Yo estaba de taxista. Me quedé un poco impresionado al recoger a una hija de un diplomático mexicano. Ya digo que esos dos voluntarios vivían en urbanizaciones de estas que dan asco del dinero que rezuman. Y los dos eran rojos. Un día ya me harté porque la voluntaria contó una anécdota protagonizada por la pasionaria. ¿La pasionaria? ¿También vais a sacar a relucir a la pasionaria? Yo no pude más. Qué hipocresía. Qué contradicciones cabalgaban estas personas. Otro día, el voluntario me enseñó una foto de su casa de León. Una mansión en un monte. Yo alucinaba. Vivían como querían. No como yo. Que estoy pendiente de un enfermedad, la mía y la de mi hermano. Luego, daban charlas absurdas sobre la protección social en la ciudad. Como si les importara a ellos la situación social de nadie. Les regalé mi libro. Dijeron que era muy bueno. Pero su opinión no me sirve. Esta gente destila un no sé qué a pavo trufado.
Los ladridos agigantados venían de esa parte del mundo mentirosa y cutre. Insisto e insisto en que tus hijos vayan a colegios con gitanos y a los míos los llevo a los de élite, formación en alemán, francés e inglés no digamos. Los morados se ponen más morados en comidas preparadas por sudamericanas y las del partido cuidan de sus hijos. Criadas y criados por todas partes: unos, a los cachorros; otros al jardín y a la piscina natural; otros, a la mansión: el salón de invitados debe impresionar por su limpieza. Luego, nos vamos a un barrio de Madrid y damos un mitin contra la ultraderecha, eso que tanto daño hace a la gente. Nuestra hipocresía exacerbada no la nota nadie, ¿verdad? Ya consultamos con las bases si hemos acertado en la compra de nuestra mansión. Las bases dijeron que sí, que ya hemos doblado el valor de la misma. ¿Esto no se llama especular? No, por favor. La extrema izquierda progre no especula. Ojalá nos vote más gente en las generales para poder llamar fascista a todo el que se meta con nosotros.
domingo, 22 de febrero de 2026
La belarra se mete con Roig. La belarra no hace más que ladrar, como todos los de ese partido ignominioso. Había un hombre que no entendía qué era el poder. Se lo explicó un amigo, pero siguió sin entenderlo. Lo vio en las caras de satisfacción que salían en la televisión, pero no lo entendió. El poder se había desfigurado tanto que ya no lo entendió ni este hombre ni nadie. Gente vociferando en mítines: ganaremos, decían esas gentes. La vida siguió y esas caras de locura inhumana pasaron. Pasaron robando y mintiendo, violando y engañando e insultando. Y ya solo eran un recuerdo. Y vinieron otros. Y ya no se sabía por qué gritaban, por qué insultaban, por qué existían.
Ojalá ese engendro maldito de la coalición sea barrido por la historia para no volver a aparecer nunca más. Ojalá sz pague sus correrías, sus mentiras, sus delitos, sus desmanes. Ojalá que un disparo de hielo borre a la mierda, a estos pseudo gobernantes ladrones y llenos de lujuria. En la habitación brilla el sol esparcido desde lo más alto de la vía láctea. No tengo de qué arrepentirme, no soy nadie. Pero la luz del astro rey me da realidad a manos llenas, me llena el día de contornos limpios, de fresca lumen de Dios. Me siento pletórico de amor del sol, de otros amores que han orbitado por mi casa, de la importancia de ser yo quien soy. La mañana confiada es como un descanso donde poder ver con claridad la bondad, el mal que se ejerce desde el poder, el deseo de que todos esos se vayan a la mierda de una vez por todas.
Alcaraz ha ganado medio millón. Me importa dos huevos duros. El Madrid ha perdido contra el Osasuna. Me importa poco. Tenemos un gobierno altamente delictivo, lleno de violadores, puteros, ladrones, en los que habita la desidia y la mentira. Eso sí que me importa. No quiero este gobierno. Elecciones ya. La vida se retira astuta en la habitación. Por la ventana surge el luminoso anuncio de la mañana. Es domingo y hay que comprar el periódico. ¿Qué se puede hacer contra este gobierno? Leer noticias a ver quién puede luchar por que todo cambie, para que se vaya este indecente y maléfico presidente de una vez por todas. Pero la política está pervertida por partidos de izquierda extrema que ha engañado, que ha insultado a la nación. Váyanse, psoe y podemos, a la mierda.
sábado, 21 de febrero de 2026
No me quiero acercar adonde duerme el sol, adonde las visiones del mediodía son lagunas de calor amarillo. Parece que la mar está cerca cuando los rayos del astro rey tocan el suelo muy profundamente. Y mis pasos se acercan a vivir entre ráfagas, entre columnas calurosas, no tibias, de abundante fulgor. Eran las dos de la tarde y yo salía del centro comercial. Y todo parecía cercano y lejano a la vez, con la distancia irreal de lo invisible. Luego, cogí un autobús que me trajo a casa. Y más tarde, el remedio llegó a nosotros, cansada ya la luz y los cristales transparentes.
Dicen unos versos de Serrat: a la grupa del terral mi chalupa/de blanca vela peinará el mar. Qué soledad te vendrá a buscar/ cuando me vaya. Terral es un viento y es muy bonita la metáfora de la chalupa peinando el mar. Es la historia de una relación rota. Son las 9:30. El mar, ahogado en sí mismo, aparenta una tranquilidad que nunca existe en él. Es de otros la tranquilidad. Yo en eso, me parezco al mar, siempre intranquilo y aguzado el alma para tapar el agujero de lo imprevisto. Qué hacer en contra de la cabeza que gira y gira. Qué movimiento ejercer entre los lodos de la insania, qué corazón habrá que dar hasta la muerte. No es mi culpa todo esto pero no hay que dejar abandonado al que llora tras su nuca.
Parece que las ramas, en sus finísimas extensiones, están dando brotes verdes. Estos brotes sí son de verdad, no como los de zp. La mañana está quieta y callada como un perro dócil. He estado oyendo la radio en la cama. No me gusta lo de pp caca y psoe guay y tampoco al revés. Lo que sí quiero es que Podemos desaparezca del escenario político. Eso sí que lo tengo claro. Las finas brumas que tiñen de blanco la superficie del río, ahogan en su seno al aire, que no se mueve. El sol penetra en esa gasa glauca y gris y la adecenta para que muera al mediodía. Por la mañana temprano, todo eran malos presagios y visiones tristes de mi existencia. Ahora todo ya es más claro. El día se ausenta de la noche y le es infiel con el sol, ese poderoso amante de lo terrenal.
Llevaba ya un gran tiempo; al menos, tres semanas, que no leía ni escribía. Y eso a mí me da la vida. Son las 9:10 de la mañana. Por fin, ayer, fui a buscar un libro que encargué en la Casa del Libro de Gran Plaza II. Se titula "Diario de un esquizofrénico". Debería bastar para mí lo que he vivido pero creía que una comparación con alguien que ha sufrido esa enfermedad, me daría pistas. Sin embargo, este libro, este diario es de una altura literaria bastante importante. El que lo escribe tiene un culturón. Yo creía que este tipo de libros versaba sobre la enfermedad, pero este no. Este habla de la sociedad de consumo aborregada y de un elitismo que convierte al autor en una persona extraña y alejada de la masa imperante. No es la historia de un enfermo. Es la historia de alguien que reflexiona. Y luego leí un poco de ese otro libro que compré. Y es buenísimo. El autor es premio Nobel. Es un rumano, creo.
viernes, 20 de febrero de 2026
La lavadora ha centrifugado correctamente. La camisa blanca está ondeando en el puerto. Battiato fue un gran hombre, vinculado a las tradiciones mediterráneas. En ellas encontró consuelo a los idiotas del horror. En la baja Padana/en verbenas de verano/la gente anciana que baila/a ritmo de siete octavas. Las cosas bonitas no las ensucian los de los mítines. ¿Qué prefieres: una tortilla o una tertulia?, les decía yo a mis alumnos. Siempre decían una tortilla. Porque no eran tontos. Una tertulia es un vómito después de comer política. Se está montando un sistema perverso en el que hay que hacer caso a unas ideas que son malísimas, que luego no se cumplen y que, al final, no sirven para tener salud ni educación. Y encima, con la excusa de esas ideas vomitadas al ciudadano, nos roban. Si hay algo peor que la política que alguien me lo diga.
La gente quizás estudia. La gente quizás trabaja después de estudiar. A la gente se la come el coco con unas ideas y unos proyectos que no son suyos, los producen otros. Y luego, la gente vota. Y luego los proyectos y las ideas se han convertido en insultos y corrupción y mentiras. Yo ya no voto. Creo en un mundo en el que la gente se organizara para vivir mejor, no para hacer ninguna revolución. Las revoluciones ya sabemos lo que han traído: asesinatos, una policía que tortura y mata y unos señores que viven muy bien alentando un terrorismo de estado. Fidel Castro recibía con puros a los que iban a informarse sobre cómo iba "la revolución". Muchas revoluciones ha habido ya, no las necesitamos. Necesitamos que los ciudadanos se unan para poder comer, educarse, cuidarse unos a otros. No necesitamos políticos ni proyectos. No necesitamos discursos ni discursitos ni mítines ni la mentira puta que los alienta. ¿No nos damos cuenta de que nos engañan todo el rato? ¿No nos damos cuenta de que todos los políticos viven bien? Si seguimos engañados es porque nos dividen en grupitos absurdos de unos contra otros, de unas ¿ideas? contra otras. Pero, ¿qué es una idea? Algo que se le puede ocurrir a cualquier ciudadano de a pie. Y también se le ocurre a un corrupto maldito. Pero al corrupto se le ocurre una idea para chupar la sangre al ciudadano de a pie.
Es la vida sin brillo. Es arder en palabras que no dicen nada. Es caminar ciego y sin destino. El pasado vuelve levemente a mi cabeza y lo desprecio, no lo tengo en nada. Días de pueblo los fines de semana, andar por andar. Han venido unas gentes que han vuelto del revés el mundo que conocía. Rutina en el ayer, repetición de acciones claras y sosas como el agua de grifo. Luego, el porvenir, estudiar algo bonito en sí mismo. Trabajar, trabajar lo estipulado. Y una enfermedad. Todas las cosas ya no están claras. Ya digo: han venido unas gentes falaces e insultadoras a rellenar un territorio en el que no había nada aún. La gente se insulta o no habla por el miedo a decir lo que piensa. En Segovia, sigue pasando el río por el mismo cauce. Menos mal.
Le digo a Paco: han soltado a Txeroki, jefe de la banda terrorista eta ni arrepentido ni colaborador con la policía para esclarecer casos de los 300 y pico que quedan sin resolver. Dice Paco: a lo mejor vuelve eta a matar. Dios no lo quiera pues si ha habido en España una peste asquerosa ha sido esto de la eta. Los partidos políticos vascos parece que les gusta trabajar en la dirección de que salgan a la calle estos asesinos que para ellos son héroes. La sociedad vasca está degradada, degenerada, podrida por culpa de no sé qué virus asqueroso que se ha inoculado en las mentes de aquella región. Los partidos políticos vascos quieren blanquear un terrorismo espantoso y criminal que hubo y parece que desean que vuelva, con desprecio infinito de las víctimas que sí sufrieron muerte y destrucción. No hubo ni un político muerto del PNV. Ellos zarandeaban el árbol y nosotros cogíamos las nueces. El país vasco está putrefacto, está roído por una miseria moral muy grande.
El que tiene vergüenza, ni come ni almuerza. Así dice el refrán. En el idioma caló, vergüenza se dice "lache". Decían las gitanas de San Cristóbal de los Ángeles: me da lache preguntar al profe. Tengo que hacer una cosilla y para ello, he de perder la vergüenza. No es una cosa del otro mundo, pero me impone un poco. Lo haré. Al final, lo haré. Las cosas transcurren lentas a veces y cansan porque hay que esperar y otras veces van rápidas y te sorprende la celeridad con que pasan. El prólogo de "La Celestina" habla de aceleramientos en la vida que traen desgracias. Las prisas traen malas consecuencias. Hace sol hoy y calienta un poco ahora de mañana pero es un calorcillo engañoso, muy débil. No se puede uno fiar de él. He dormido bien. Ojalá pase el día como el sueño que he tenido. Estaba yo tranquilo en el sueño, tomando un café y al fondo, el mar.
Los chicos compraron una nueva nevera. El fin de semana se estabilizaba. Uno de los chicos iba a ponerse su inyección. Qué llevaba aquella inyección, no se sabe, misterios de la farmacopea. Farmacopea, qué palabra. La verdad es que en estos tiempos había una pastilla para cada enfermedad. Para el corazón, para los pulmones, para el estómago, etcétera. Así llegaban los ancianos hasta los 100 años. El padre de los chicos se tomaba 14 pastillas diarias. Un chico de estos también tomaba cerca de 10 pastillas. El padre de los chicos tenía casi 96 años. Y estaba muy bien. A uno de los chicos la enfermedad le brotó un día de estos de atrás y toda la familia estuvo con él, ayudando. Se recuperó pronto, en una semana. La vida va marcando una serie de obstáculos a los que hacer frente. Según se los haga frente, así se va viviendo la vida.
Había un tipo al que le daba sensación de ser tonto. Todo lo que hacía le parecía una tontería. No hacía gran cosa al día ya que estaba jubilado, muy jubilado. Llevaba gran tiempo jubilado y en este tiempo actual, tan raro, en el que los líderes políticos eran muy listos, a él le parecía que era tonto y la causa de creerse tonto era que no era malo, que debería ser más malo o menos bueno. Era un ser solitario, que no participaba de partidos políticos ni de clubs de petanca. Viendo a la gente y cómo pasaban los autobuses (llenos, semi llenos, semi vacíos, vacíos) ya se pasaba el rato. No molestaba a su familia con apremios de cariño. No molestaba a nadie y quizás por eso se creía tonto. Veía al presidente de su nación, rodeado de delincuentes, con mujeres y vino y gambas y ladronicios que iban saliendo a la luz y este pobre hombre se creía tonto del haba por no saber robar ni meterse en esos círculos tan divertidos y saciantes de deseos. Era tonto, no le demos más vueltas. Era tonto hasta decir basta porque se aburría, porque no robaba, porque no disfrutaba de la vida abundantemente. Era tonto y no tenía remedio. Se comió un lata de sardinas e iba pensando: soy tonto, soy tonto.
jueves, 19 de febrero de 2026
Es verdad. Esta semana ha sido inestable pero ya vamos poniendo las soluciones a los problemas que han surgido. Ayer fuimos a Madrid a despejarnos pero hacía un viento helador. Fuimos a la librería solidaria pero no encontré libro que me gustara. Hoy hace un sol últimamente muy codiciado. Habrá que pasear esta tarde. Ya parece que viene buen tiempo acompañado de los últimos días de febrero. No me sale nada más que esto que escribo, no estoy inspirado para contar algo novedoso o imaginativo. La vida va acortando el tiempo a los mortales, diciéndoles al oído precisamente eso que decían a los generales romanos: recuerda que eres mortal. Es poco lo que se dura en la Tierra. Por eso hay que dejar buen poso en esta transición, en esta vía muerta, en esta trayectoria carnal.
miércoles, 18 de febrero de 2026
Crisis del copón. Todo está carísimo. El otro día, compramos 200 gramos de aceitunas (gordas, eso sí). Y nos salió a 5 euros. Cada uno comió 5 aceitunas. Sale la aceituna por 50 céntimos. Yo creí que la chica que nos sirvió se había equivocado pero no. Los bares vacíos. La gente lleva la compra del supermercado en la mano, por escasa e improvisada. No llega la gente a fin de mes. Cada vez es más difícil llegar a fin de mes. Ya digo: todo está carísimo. Se complica la vida para los sueldos bajos e incluso medios. El gobierno está ingresando un pastón por la inflación y los impuestos pero no se ve ningún adelanto. Que pongan muy barato el abono transportes, ¿y eso, qué? No están machacando a impuestos y a precios altos de todo. Este gobierno se parece mucho ya a una tiranía. Tiranía económica.
martes, 17 de febrero de 2026
Hay que distinguir entre lengua y habla. La lengua, por decirlo así, son las normas que tiene todo idioma para que nadie se las salte. Esas normas son una convención que nos damos todos los hablantes de una lengua. Si no, cualquiera podría inventar palabras o reglas sintácticas nuevas y todo sería un lío. La literatura tiene esa función, en cuanto todo lo escrito por personalidades que usan la lengua para sus creaciones narrativas o líricas, crean una norma. Nadie diría que El Quijote está mal escrito. O los poemas de García Lorca. Estos autores, con el uso de la lengua y la gramática en sus creaciones, forjan el hueso de la lengua. Los diccionarios, la RAE, con su lema "limpia, fija y da esplendor" también crean unas normas, aceptan unos términos que se usan en el habla. El habla es la manera que tiene la lengua de expresarse en el público general. En términos informáticos, por ejemplo, un gusano es una especie de virus. En términos de delincuencia, a saber qué nombres ponen a la droga con la que trafican para que no sean detectados. Otro término, apalancamiento, define una coyuntura económica y lo usan los economistas. Las mujeres hablan de una manera, los hombres de otra. Los jóvenes hablan distinto que los de una edad. Y, además, existe el idiolecto, que es la manera particular de cada individuo de usar la lengua. Hemos visto la palabra chistorra para referirse a billetes de 500. La corrupción, como es ladrona, también oculta sus manejos.
Escribir este blog es una tarea agradable que me ocupa gran parte de la mañana. Si entretengo a mis lectores o les doy alguna información útil, pues me doy por conforme. Yo estudié, básicamente, la gramática del español que se traduce en unas obras escritas que son canónicas para la representación del español bien escrito o hablado. El lenguaje coloquial, que es una asignatura que yo estudié, no tiene tantas normas como el lenguaje literario. En el lenguaje coloquial influye la circunstancia de emisión del mensaje como por ejemplo, la calle con sus ruidos y apremios, por lo que se producen anacolutos, que es la ruptura del discurso cabal. En el lenguaje coloquial puede darse un uso de cultismos o tecnicismos que oímos en los medios mezclados con términos más vulgares y repetitivos como eso de "bro" en la jerga juvenil. También se da en este tipo de discurso, el coloquial, anglicismos que vienen de las redes sociales, que son poderosísimas en la creación de nuevo lenguaje. El lenguaje cambia constantemente. Ya no se dice tanto mola como renta. Y se dice scroll a mirar rápidamente las páginas del móvil. Y alguien inculto puede hablar de la "variabilidad de los sentimientos de mi marido".
lunes, 16 de febrero de 2026
Cuando los escritores se refieren a la luz de la madrugada dicen algo así como "claridad lechosa". Y es verdad. La incipiente luz del día, tiene un color un tanto denso y blanco, como la leche. Hasta que, a eso de las 9 o 10, ya llega una luz más pura, más diáfana a la Tierra. Por fin ayer me corté el pelo y estoy contento, ya no me estorba tanto pelo molesto. Hoy me he desvelado a eso de las 5 y ya no he podido dormir más. He estado oyendo radio nacional, que da muchas noticias. Se han muerto cuatro personas en un trastero habilitado como vivienda en un municipio de Barcelona. ¿Por qué tiene que vivir la gente en un trastero? Damos aspecto de pobres los españoles: sin vivienda, sin dinero a fin de mes. etcétera. Supongo que en Francia, Alemania o Inglaterra, con los sueldos que hay, no notan nada la pobreza.
El otro día vi en un vídeo en Corea del Sur cómo madrugaba una mujer que preparaba unas hamburguesas en plena calle. Entonces sentí la fuerza de la madrugada en esos ruidos primerizos de la ciudad, unos ruidos a los que yo asistí cuando fui profesor. Ahora no madrugo pero una madrugada en abril, a eso de las 7, cuando despierta el mundo y sientes un renacer especial merece la pena sentirlo. Cada individuo se fija en su cometido, tiene en mente un objetivo a desarrollar esa mañana que ha madrugado. Hay ruidos pequeños, afilados, que resuenan en el cielo. Todos queremos participar de la primera familia, de los trinos de los pájaros y de los sonidos iniciáticos del día que nace. Es una sensación única que me vino a mí en ese vídeo. Lo que pasa es que tomo una medicación fuerte y, no teniendo un fin, esas pastillas me mantienen dormido.
No sé por qué los intelectuales o artistas o escritores tienen que ser de izquierdas. Como si desde las derechas no se pudiera defender a los débiles, como si la izquierda acaparara el patrimonio de ser la única que salva al obrero. Ya hemos visto que hay seres en España que defienden eso de que el sur también existe, por pobre, pero ellos viven en el norte y comen de lo mejor. Es la llamada izquierda caviar o pijo progre. Esta izquierda para mí es de baratillo. Yo estoy mucho más cerca de entender al obrero que ellos, con su vida regalada en un chaletorro y sus hijos yendo a un colegio de élite mientras defienden todo lo público, todo lo público a lo que nunca han asistido sino a hospitales privados, colegios privados y todo privado. Ahí tenemos la hipocresía de los Iglesias. Pero los Iglesias ni son intelectuales ni artistas ni escritores. Son oportunistas de la política, nada más.
Con la asociación de enfermos mentales "Tú decides" íbamos a un pueblo de Guadalajara cuyo nombre ya no recuerdo. Fui dos veces, creo, y lo pasé bien. Era un pueblo muy pequeño donde había un albergue que llevaba un matrimonio. El marido hacía la comida, una comida abundante y rica. Un día le pedí que hiciera migas y las hizo. Entre los que íbamos me llamó la atención Mely, una mujer que era muy aventurera y no le temía ni a la enfermedad mental ni a los cánceres que sufrió. Llevó dos perros, a cuál más travieso. Decía que esos dos perros le ayudaban en la enfermedad mental suya, a romper su insociabilidad. Una mañana fuimos a ver Sigüenza. A mí me dijo la mujer que llevaba el albergue que yo tenía muy buena conversación. No me gusta el silencio entre dos personas. Creo que hay que llenarlo con algo. Yo regalé a ese albergue dos libros: "El profesor enfermo", del que soy autor y "Viaje a la Alcarria", de Camilo José Cela, en el que se hablaba de pueblos de Guadalajara y de las gentes que lo habitaban en la posguerra.
No sé si a mi sobrino, que creo que me lee, le molestaría que yo hablara de su hijo y me metiera donde no me llaman. Pero el caso es que ya he leído bastantes veces en la prensa y en obras literarias sobre los niños tiranos. Los llaman así. Quizás porque siempre están disputando con la autoridad de los padres para que se haga su voluntad. La familia gira mucho en torno a los deseos de esos niños tiranos. Son niños que ya saben un poco cómo manipular los deseos de los padres para sus propios fines. Paco me dijo que una maestra le dijo que la culpa de ser cómo son los niños la tienen los padres. Yo veo algunas veces a padres que tienen que desplegar una gran energía para que sus hijos obedezcan. Si se cede demasiado en torno a que el niño lleve siempre la razón, ahí, creo que está el fallo. Porque a veces, no tiene la razón.
El salto ecuestre de la imaginación se da cuando dos conceptos se unen para dar lugar a otro término que los relaciona. En química sería como un producto nuevo resultado de unir dos elementos distintos. Lorca es el que alude a ese salto ecuestre y a ese oficio de poeta que se resumiría en encontrar metáforas en el lenguaje común o poético. Se puede comparar a la luna menguante con el diente de un ajo. O decir que la luna es un ajo. Eso es la metáfora. Es el ejemplo que ponía yo en mis clases. No sé si se puede metaforizar no solo una palabra sino también una situación narrativa o lírica. Por ejemplo: en Galdós hay una metáfora que consiste en comparar o metaforizar un crimen el hecho de romper una hucha. Y otros autores metaforizan un lugar, un acontecimiento importante para el protagonista, etc. Por ejemplo: la llegada de la primavera puede ser la metáfora de la llegada de una amistad nueva y gratificante, etcétera.
Yo ya creía que no me leía nadie conocido el blog que aquí escribo ya que se tiró todo un día con 0 visitas. Pero luego, por la mañana, han vuelto a salir esas visitas. Quizás, sin visitas, yo podría ser más libre de expresarme al saber que ni mi sobrino ni nadie conocido me leía el blog. La verdad es que no sé quién lee mi blog. Por la mañana, suele haber 3 visitas. Uno de ellos debe ser mi sobrino, que le dijo a su hijo: mira, este tío tuyo es escritor. Pero el niño no entendió mucho. Yo soy escritor porque escribo pero mi escritura no tiene resonancia suficiente. No sé qué calidad literaria se puede atribuir a este blog, si algún crítico diría que merece la pena publicarlo para el gran público. Hay entradas de este blog que tienen cerca de las 100 visitas, será que a la gente les gusta.
Tenía que ir a por una inyección y unas pastillas a la farmacia pero no tenía ganas. También se tenía que cortar el pelo. Por la mañana, una pereza le embargó, no queriendo más que estar en casa. En casa, leyó algún libro, se bebió un café extra, anduvo por la habitación, no hizo nada estrambótico ni original. La mañana fue avanzando y dejó un regusto a ordinariez en su mente. No era nadie, se dijo. No era famoso, ni importante, ni salía en los periódicos. Era una ventaja no ser conocido públicamente. Pero también estaba aburrido de su intrascendencia. Si su primera novela hubiera sido una gran novela... Pero, ¿qué es una gran novela? ¿Aquella que habla de lo transcendente? ¿Aquella cuyos personajes logran ser universales? No lo sabía. Él había escrito una novela olvidada, una novela nada conocida. Un regusto a ordinariez recorría su alma, al alma de un escritor que no vio la luz de la fama.
domingo, 15 de febrero de 2026
Las luces de las farolas alumbran una mancha de sangre que no ha sido borrada y aparece en la mañana en plena calle. La mala vida se esparce en la ciudad. Y los ciudadanos decentes tienen que convivir con ella. Es como la corte de los milagros, que narraron escritores del XIX. Estos grupos de adictos lo forman extranjeros que no quieren trabajar. No se sabe dónde viven. No se sabe si comen. Solo se sabe que cogen unos ciegos ya por la tarde y se los ve pasar por las calles diciendo exabruptos, insultos a las autoridades, perdidos en su mundo marginal del que no saben salir. Y se estropea la ciudad. Y se estropea la convivencia ciudadana.
Noto algo terapéutico el escribir aquí porque expreso mis emociones sean estas tristes o de alegría. Cuando algo me obtura la arterias, algo sensorial o emocional, lo escribo. Los días que pasarán hasta que Paco vuelva a recaer en una de sus crisis mentales, hay que aprovecharlos. A lo mejor vamos a la playa y todo. Paco no es consciente de que es difícil manejar la situación cuando está tomado mentalmente por un brote. Lo más seguro es llamar al 112 y pedir una ambulancia. Y que venga esa ambulancia. Que hubo día que no vino. Pero bueno, espero que sea lo más tarde posible cuando le dé a mi hermano otra crisis o que ya no le dé nunca más, eso sería ideal.
Hubo uno de mi pueblo que dejó de beber y de fumar. A los dos años, murió. Pasó igual con otros que se quitaron el mono a la fuerza. Quizás los venenos nos mantengan vivos. El tabaco crea una dependencia fuerte, muy adictiva. Y su supresión es letal. Por las mañanas el aire anda como enfadado del sol que lo alumbra. Es natural verse uno a sí mismo como alguien anodino y gris. No hay nadie que te vaya a adular ni empezado el día ni cuando acabe. La tristeza suele anidar en el corazón más que la alegría pero lo peor es que la indiferencia de uno mismo haga su presencia en el órgano de la emoción o en el cerebro. No somos más que lo que nos queremos a nosotros mismos. Lo demás es pueril, accesorio y deficiente.
sábado, 14 de febrero de 2026
La ciudad tiene sus rincones alumbrados por la experiencia mía mortal. El paso de la gente desconocida, aquellos que andan probando sustancias, otros que hablan conmigo, los ancianos, los niños gritones, los que compran en el supermercado, los que visitan el cementerio, los que se aman en un banco, uno encima del otro, los que beben cerveza sin parar, los que mendigan un euro. Todos están ahí para que yo los mire y me haga una idea del universo. Dice mi hermano que otros lo están pasando peor que nosotros. Hoy hay muchas cenas programadas por esto de San Valentín. Hoy la gente del parque muge de alegría. Hoy, después de comer, me daré un paseo o no.
Tengo una amistad que me ha hablado mal de otra persona. Y resulta que esta amistad hace lo mismo conmigo. La gente no se analiza por dentro, no juzga sus acciones y los sentimientos que provoca en los demás. Se creen algunas personas que otras personas les hacen daño pero no ven que ellas hacen el mismo daño. Esta amistad de la que hablo tiene un carácter difícil pues tiene muchos problemas. Pero todos tenemos problemas. A esta amistad le gusta la soledad. Y habla mal de los demás porque le sobran los demás. Pero cuando ha necesitado ayuda, bien que me ha llamado y ha roto su soledad. Y encima se da el lujo de criticar a los demás sin saber que ella hace mal como los demás.
Hay que fabricar la alegría, ya que la alegría no se hace presente. Con la imaginación se puede estar en todas partes. Y el recuerdo ayuda a la imaginación a que momentos vividos antes, vuelvan. Como ese río que bajaba por debajo del puente y ese camino que conducía a la ermita. Como ese parque dormido de la ciudad de provincias. La imaginación va trazando momentos de felicidad ayudada por la rememoración de la bonita tarde de julio. El paseo tranquilo va desechando el decorado de la habitación que habito. El trayecto de la felicidad viene en el recuerdo, aunque este sea ya antiguo. Hay perezosos paisajes que habitan en la mente y esperan a que los despereces inocentemente, tontamente en tu corazón.
Un fresco sabor a agua se le quedó en los labios después de beber. Luego, fumó un cigarrillo pero el sabor del agua pervivió en su boca. Se duchó con agua fría, se vistió y escribió. Escribió tibiamente el dolor de vivir, las medias lunas de la noche, el afán por ser útil, el lamento de la soledad en medio de la ciudad. No sabía que la vida iría a peor desde ese tiempo en que se iba haciendo viejo. La vida mala le perseguiría de allí en adelante. Ya no iba al pueblo donde nació. Ya no disfrutaba de placeres de los que disfrutó. Ya no fue a la playa nunca más. Empezó a desear acostarse pronto para que el día muriera con él en la cama. Ya no había ni un hueco pequeño en el mundo para su pobre existencia. No sabía de famosos, de escritores, del mundo que otros sí sentían. La mañana se le fue estando en casa, escribiendo y la tarde se le fue también en casa, olvidando lo que era en este planeta loco, disforme y desordenado.
Se compró una báscula y se pesaba varias veces al día comprobando que perdía peso a marchas forzadas. Pensó que tenía una enfermedad relacionada con el hecho de fumar. Un cáncer, pensó, que le estaba royendo el cuerpo por dentro. Había perdido 3 kilos en tres días y la tendencia seguía. ¿Para qué se había comprado la báscula? Si no se la hubiera comprado, no habría asistido a este fenómeno que tanto miedo le estaba provocando. Y es que iba a kilo perdido por día. ¿Se podría presentar en el hospital y decir simplemente que estaba perdiendo peso? No sabía ya qué pensar cuando por las mañanas se pesaba y el número luminoso de la báscula fijaba: 82, 2. Hacía solo una semana, pesaba 86 kilos. Todo le daba vueltas en la cabeza y pensaba que algo formidable y temible le estaba ocurriendo en el cuerpo. Pensó en un libro de Patrik Suskind que se titulaba "La paloma". Una simple paloma que se cuela en la casa de un funcionario hace que la vida de este vaya al desastre. En su caso, no había paloma. Lo que había era una báscula.
viernes, 13 de febrero de 2026
Me he levantado y no me siento bien. Estoy confuso y dormido y desorientado. A ver si me centro escribiendo. Me acuerdo de una venta que hay en la carretera nacional IV. Había un árbol enorme en la explanada, en el aparcamiento. Dentro de la venta, camioneros pedían de comer. Allí se vendía de todo. Eran otros tiempos. No había aparecido la canalla. Yo no era mayor todavía. O, por lo menos, no tan mayor. Recuerdo un autobús que iba para Oporto. Me tiré toda la mañana y toda la tarde para llegar a esa ciudad lusa. Me comí pan con chocolate en la frontera. Estoy como si mi cerebro se hubiera quedado quieto, anquilosado en una torpe cavilación. Escribiré para contar alguna cosilla que me salga de mi imaginación.
jueves, 12 de febrero de 2026
Si yo supiera, como Samaniego o Iriarte, componer estrofas contando fábulas de animales, encantado, lo haría. Y luego las recitaría frente al palacio de Aranjuez o de la Granja de San Ildefonso. Lo haría a modo de performance efímera de unos cuantos minutos. Lo haría retratando a la soberbia y a la mentira como protagonistas de nuestras vidas, como las que mueven los hilos de nuestra existencia. Da pena ver el mundo al revés de cómo fue concebido por la razón, la razón de Dios. Hay en España tiranos de cinco años. Hay gente que sabe mentir desde casi que nace. Hay una avaricia que encima pretende justificarse. Hay una estupidez que casi huele. Hay personas que son malas a las que les va muy bien en este mundo. Hay un dolor. Un dolor moral que no encajaría en una fábula rimada de quinientos versos.
Son las 16 horas. Escribir será de pasatiempo. Los minutos se apalancan en el comedor y en la habitación. La radio es soporífera y la televisión no se me ocurre ni encenderla: 3 películas del oeste, 3 series del año la polca y otra película en blanco y negro. Aburridísimo todo. Todo va muy lento. No llueve. Los días se han pasado rápidamente. Ya estamos a 12. Tengo que cortarme el pelo al 4. Las gallinas picotean el terreno. El perro se despereza y vuelve a tumbarse. Una nube cruza el cielo. El recuerdo de Azorín sobrevuela la tarde. No me apetece tampoco leer. Estoy muy dormido. Pronto saldremos a la calle, dentro de 20 minutos. No sé ya ni qué poner. Un soldado escribe una larga carta a su novia, que ya se la ha pegado con otro. No se sabe bien qué pasa, pero pasa.
El que solo vea la 1 de televisión y solo oiga la cadena ser, es un candidato a no enterarse de la realidad vigente. Igual pasa a los que ven el Toro y oyen a Losantos. Los que solo oyen una versión de la actualidad están tontos ya para todo el día y no aceptarán que se les discuta nada, ni de política ni de toros, ni de fútbol. Se limitarán a decir las mismas cosas que oyen. Y serán unos analfabetos de la realidad vigente. Esta gente que oye a unos y a otros, ya no leen, ya no escuchan otra emisora que les estropee esa idea que los periodistas de la política y la cultura han creado para ellos. Los periodistas se alían con uno u otro poder y así, le sirven al idiota que los oye, el alpiste preciso para que no se cansen de cantar consignas preparadas en su jaula boba que les tienen preparadas cada mañana. Y unos dicen lo que Angels Barceló dice por la mañana. Y otros desean oír lo que dice Federico también por la mañana, para más inri, a las misma hora que la otra. Así solo pueden oír a uno de ellos pues en la radio no se puede hacer zapping. Así pasa también con la tele: unos son de la sexta y nada más que la sexta y otros son del Toro. Así dividen a la gente que cada vez está más tonta también quizás porque los presentadores se han avejentado y son más tontos que hace 10 años.
El año pasado, en julio, no hizo un calor excesivo. Yo iba a pasear a eso de las 5:00, cosa impensable en otros años de atrás. Los del telediario hacían lo imposible para meter en el coco a la gente que hacía un calor insufrible. Es extraña esa terquedad de algunos cansinos en que la realidad se someta a la ideología. Hablo de eso que han dado en llamar la agenda 20-30. Hay en el mundo gente de la política que hace eso: engaña para que lo que ellos piensan, se cumpla. Por eso odio la política. Porque es una entelequia absurda que se monta para que todos creamos lo que creen ellos. Nos hurtan los políticos y luego, los periodistas de la política, la libertad de pensamiento. Y este invierno ha sido un invierno normal. ¿Quién hay en el mundo capaz de medir la normalidad de los fenómenos atmosféricos? Yo digo que nadie. ¿Quién dice que la naturaleza no se ajusta a lo que él piensa? Yo creo que hay que tomar medidas para corregir la contaminación, pero no ser unos asustaviejas con esto del clima. Yo creo que hay que meter dinero para que el reciclaje del plástico, por ejemplo, sea muchísimo más eficaz. Pero, ¿juzgar al clima, juzgar a la naturaleza para que funcione como unos quieren? No todos somos tan tontos de creer a pies juntillas que "estas lluvias no son normales para la época de año, este calor no es normal, etcétera, etcétera, etcétera.
Son las 12:00. Tengo cierta hambre que podré saciar en cosa de hora y media. Paco, mi hermano, y yo, nos hemos constituido, con el paso del tiempo, en una institución de dos personas que se entienden, que se apoyan, que se quieren. Cada vez que hemos abierto la puerta a los demás, nos ha salido la cosa rana. La gente no es de fiar. No es la gente de fiar ni culta ni franca. Al revés, la gente va por interés, por el mero interés de que le salga rentable su amistad con nosotros. Me acuerdo ahora, no sé por qué, de la visita que hicimos a Tres Cantos. Preguntamos por la biblioteca, pasamos allí el rato. En Tres Cantos, las aceras son muy anchas y las avenidas, también y hay mucho aparcamiento. Por lo menos, cuando fuimos Paco y yo a Tres Cantos. A lo mejor ahora no es así, vete tú a saber.
Para ser un tipo culto hay que haber leído la "Ilíada" y asistir en ella a las aventuras de Aquiles el guerrero, que era un semidiós. Luego, tendrías que saber de leyes, de periodismo y de música (saber leer una partitura). Para ser un tipo culto, hay que ir al teatro de actualidad, leer las novelas de actualidad, tener tertulias con gente de actualidad, intelectuales que dicen eso de "nosotros, los representantes de la izquierda tenemos una obligación moral con la realidad". Y no pasear por la calle viendo ancianos que no pueden andar y ver jóvenes que no saben ni hablar. Sin haberlo deseado, me ha salido un pareado. Y ya está. Un tipo culto nunca miente, sino que dice cosas por las que es envidiado. ¿De dónde saca todas esas historias y conocimientos?, dicen del tipo culto.
Son las 11: 45. Me pongo a escribir aquí porque no tengo nada que hacer. No sé de qué escribir. Hay ciertas personas que tienen ciertos males y ya no salen de ahí. Tengo esto, tengo lo otro, etcétera. He leído el periódico y habla de muchas cosas que no entiendo. Cuando acabe de escribir este blog, me voy a fumar un cigarrillo. Los temas de los jueces yo no los entiendo, son cosas de juristas. Las cosas de los agricultores yo no las entiendo, son cosas que se enrevesan, se vuelven oscuras. Parece que de un momento a otro ya no va a haber carne ni zanahorias ni tomates. Las cosas de los escritores ya casi no las entiendo porque salen muchos libros que se supone que tienes que leer por esto y por lo otro. Y luego, son un rollo. Ojalá supiera conducir y tuviera mucho dinero: me compraría un bmw alta gama y me iría a dar vueltas a pueblos del sur, como Benalmádena y así.
Ya no me duele la pierna y hace sol. La caricia del cielo azul la siento en la piel. La vomitona de ayer se la llevaría el agua de lluvia la acera abajo. Está dormido el jefe sioux, ya sueña con palacetes en Marruecos, con quintas en la república dominicana. No hace mucho frío. Los afines al gobierno dirán que vuelve hoy el cambio climático. Y va a venir también el cambio político. El pp ganará las elecciones. La gente saldrá a la calle. Y sz partirá a alguna de sus residencias de lujo que habrá descuidado al erario o a la corrupción. Ahora, en España no le quieren ni ver a ese narciso fantoche mentiroso. El tiempo todo lo tiene. Xronos panta ejei. Yo no leí "La guerra del Peloponeso".
Si antes había tres lectores de estas líneas, ahora hay dos. Yo sigo escribiendo. Es difícil acabar con el adoctrinamiento del gobierno. No se echa las culpas de nada: pp caca, psoe guay. Pero al gobierno le queda ya poco recorrido. Sale sz culpando al pp de todos los desastres que ha habido en España. sz se cree inmortal en el poder pero tendrá que ceder no muy tarde porque ya ni sus socios le creen. A ver si por primavera anuncia elecciones de una vez este narciso, este egoísta al que le gusta mucho el poder. A mí todo me da igual porque yo no creo en la política y creo que cualquier otro que no sea sz lo va a hacer mal, pero este desgobierno que hay tiene que acabar de alguna manera porque sz huele mal. No me gustan los que mienten aunque sean políticos los que lo hagan, así que deseo un cambio de gobierno.
miércoles, 11 de febrero de 2026
Hoy en día, la gente quiere que vayas dando, no pidiendo porque molesta un montón, eso de pedir. Hoy en día, como todo está muy planificado, tampoco les mola a la gente que digas: nos podríamos ver. Porque les rompes la planificación esa. Lo malo es que ellos, a lo mejor sí hacen eso contigo, como si tú tuvieras todo el tiempo del mundo y eso de romper tu planificación, no es tan grave. Y piden. Cosa que tú no haces. Tú tienes que ir dando, como decíamos antes. A lo mejor creen que eres rico y te sobra dinero, dinero que a ellos, siendo mucho más ricos que tú, no les sobra para nadie. Y así va la cosa. Ni pierden un minuto contigo ni un euro. Así que si los bloqueas, casi ganas dinero pues al amigo ya le tienes perdido.
Un menda insiste en que le meta su número de teléfono en mi móvil. Al final, lo hago, pero en casa, lo bloqueo. Este menda es un espabilado que pretende saber de todo y no sabe de nada. Todo se lo inventa. Bloquear a una persona da tranquilidad en algunos casos, yo no lo veo como un crimen. Hay personas que uno cree que se preocupan por uno. Luego todo es un paripé. O buscan información o buscan otro tipo de cosas pero no le buscan a uno tal como es. Un interés verdadero sería preguntar por uno a ver qué tal está de vez en cuando. O quedar para verse. Cuando lo que hay es un infinito desinterés o una indiferencia hacia la persona, bloquearlo es una opción. Y en este caso del que hablo, de ese menda, solo me quiere para darle dinero pero ya hace años y años que no le doy ni un duro. Y así, no sé cómo no se da cuenta de que ya no se lo voy a dar. Pero él cuenta con su insistencia. Yo, con el bloqueo.
Tengo yo un escrito que va de que un profesor que da clases en el instituto "Gandhi", un instituto muy curioso, donde se enseña de manera totalmente diferente y donde este profesor triunfa por su humanidad. Este profesor encuentra en la estación de Atocha un huevo que parece de gallina pero es de un ciber insecto venido del año 2345. Yo no he leído mucha ciencia ficción pero la ciencia ficción a mí me vale para reflexionar sobre aspectos de la vida actual como son las especies en extinción y la contaminación del planeta y el consumismo de comprar y tirar que hay ahora. Yo no compro nada que no vaya a usar. Me he tirado años sin comprar ropa. Yo alucino con gente cuando reciben los "reyes" que van a devolver cosas porque no les gustan esos "reyes". En fin, que en el relato este pongo que el ciber insecto viene de un mundo donde los seres humanos se ha congraciado con los otros seres que habitan la Tierra. Pero esto no sé si sucederá. Ya no hay caracoles. Ya no hay saltamontes. Los saltamontes y los leones son más bonitos que una foto de saltamontes o de leones.
Hoy en día no se puede hablar de espiritualidad con nadie. Vivimos tiempos muy carnales, en los que manda lo puesto, lo que se percibe con los sentidos nada más. No se puede hablar de religión o de una novela que trata de algo profundo, algo que se eleva sobre este mundo de cosas vistas, oídas, tocadas, etcétera. El lenguaje del ser humano hoy es muy directo y su referente son solo las cosas, no lo que hay detrás de las cosas. A nadie se le ocurre pensar un día: ¿y todo esto que hay a mi alrededor, quién lo creó? Y luego ya es imposible que una persona de nuestros días alcance a preguntarse: ¿y a mí, quién me creó? Y menos comentarlo con su mujer porque se creería la mujer que esa persona está loca. Aunque son preguntas que nos hacemos los seres humanos de vez en cuando pero que callamos y no compartimos con los demás.
El ser humano es un ser que puede ser parásito de otro ser humano de manera sibilina y recurrente. Hay seres humanos que saben destilar la pena en otros seres humanos que la perciben y actúan matando esa pena ajena. Pero el que va de matapenas de otra persona se harta de una vez y manda a la mierda al que segrega esa pena. Luego hay seres humanos que solo entienden lo material del mundo, el dinero, pero no dan pena sino que le hacen ver a otros seres humanos que, si les quieren algo, se suelten la guita. Hay que soltar el parné con estos creyentes en el dinero pero estos, por lo menos, no dan pena, no están todo el día diciendo: tengo mucho frío. Estos adoradores del dinero quieren que adoptes su lenguaje y su lenguaje es: sacúdete el bolsillo.
Me hicieron unas radiografías de la cadera pero el médico ni las comentó. Me dijo que tomara unas pastillas una semana. Antes de despedirme del médico, este dijo: te voy a llamar. Y luego: no pensarás que queremos sacarte el dinero. Y yo dije: no creo eso. El médico era amable pero no me dio la información exacta. En el prospecto de las pastillas se hablaba de artritis y artrosis. Yo creía que tenía eso. Me comí mucho el coco con eso. Al cabo de una semana, que ha sido ayer martes, le pregunto al médico si tengo artritis o artrosis y me dice que he debido tener un golpe en la cadera. Que es una lesión, un golpe fortuito. Y que me da el alta. Yo me pongo muy contento y a la salida, me fumo un cigarrillo y otro y otro. Entonces veo a un viejo amigo. Y ese viejo amigo me da su teléfono. Cuando llame ese viejo amigo le daré largas, pues es un tío mentiroso y descarado.
martes, 10 de febrero de 2026
La somnolencia y la falta de agua hacen que no esté inspirado. A lo mejor por la tarde escriba aquí unos renglones. La mañana es un camino arduo. De estar en horizontal, a sobrevivir en vertical. Y arrastrando horas de trabajo. Siguen los cielos nublados, sigue el teléfono sonando. La vida te regala oxígeno para que no te mueras asfixiado, te da de comer el pan de cada día. Los hombres y las mujeres (ahora hay que decir así) somos parte de la creación, una gran parte de la creación pero hay cada ejemplar humano que desdice esa grandiosidad. Nosotros y nosotras los seres humanos somos el culmen de la invención del mundo, lo más de lo más pero, ya digo, hay gente que no parece creada por Dios sino por un particular diablo.