Crisis del copón. Todo está carísimo. El otro día, compramos 200 gramos de aceitunas (gordas, eso sí). Y nos salió a 5 euros. Cada uno comió 5 aceitunas. Sale la aceituna por 50 céntimos. Yo creí que la chica que nos sirvió se había equivocado pero no. Los bares vacíos. La gente lleva la compra del supermercado en la mano, por escasa e improvisada. No llega la gente a fin de mes. Cada vez es más difícil llegar a fin de mes. Ya digo: todo está carísimo. Se complica la vida para los sueldos bajos e incluso medios. El gobierno está ingresando un pastón por la inflación y los impuestos pero no se ve ningún adelanto. Que pongan muy barato el abono transportes, ¿y eso, qué? No están machacando a impuestos y a precios altos de todo. Este gobierno se parece mucho ya a una tiranía. Tiranía económica.
miércoles, 18 de febrero de 2026
martes, 17 de febrero de 2026
Hay que distinguir entre lengua y habla. La lengua, por decirlo así, son las normas que tiene todo idioma para que nadie se las salte. Esas normas son una convención que nos damos todos los hablantes de una lengua. Si no, cualquiera podría inventar palabras o reglas sintácticas nuevas y todo sería un lío. La literatura tiene esa función, en cuanto todo lo escrito por personalidades que usan la lengua para sus creaciones narrativas o líricas, crean una norma. Nadie diría que El Quijote está mal escrito. O los poemas de García Lorca. Estos autores, con el uso de la lengua y la gramática en sus creaciones, forjan el hueso de la lengua. Los diccionarios, la RAE, con su lema "limpia, fija y da esplendor" también crean unas normas, aceptan unos términos que se usan en el habla. El habla es la manera que tiene la lengua de expresarse en el público general. En términos informáticos, por ejemplo, un gusano es una especie de virus. En términos de delincuencia, a saber qué nombres ponen a la droga con la que trafican para que no sean detectados. Otro término, apalancamiento, define una coyuntura económica y lo usan los economistas. Las mujeres hablan de una manera, los hombres de otra. Los jóvenes hablan distinto que los de una edad. Y, además, existe el idiolecto, que es la manera particular de cada individuo de usar la lengua. Hemos visto la palabra chistorra para referirse a billetes de 500. La corrupción, como es ladrona, también oculta sus manejos.
Escribir este blog es una tarea agradable que me ocupa gran parte de la mañana. Si entretengo a mis lectores o les doy alguna información útil, pues me doy por conforme. Yo estudié, básicamente, la gramática del español que se traduce en unas obras escritas que son canónicas para la representación del español bien escrito o hablado. El lenguaje coloquial, que es una asignatura que yo estudié, no tiene tantas normas como el lenguaje literario. En el lenguaje coloquial influye la circunstancia de emisión del mensaje como por ejemplo, la calle con sus ruidos y apremios, por lo que se producen anacolutos, que es la ruptura del discurso cabal. En el lenguaje coloquial puede darse un uso de cultismos o tecnicismos que oímos en los medios mezclados con términos más vulgares y repetitivos como eso de "bro" en la jerga juvenil. También se da en este tipo de discurso, el coloquial, anglicismos que vienen de las redes sociales, que son poderosísimas en la creación de nuevo lenguaje. El lenguaje cambia constantemente. Ya no se dice tanto mola como renta. Y se dice scroll a mirar rápidamente las páginas del móvil. Y alguien inculto puede hablar de la "variabilidad de los sentimientos de mi marido".
lunes, 16 de febrero de 2026
Cuando los escritores se refieren a la luz de la madrugada dicen algo así como "claridad lechosa". Y es verdad. La incipiente luz del día, tiene un color un tanto denso y blanco, como la leche. Hasta que, a eso de las 9 o 10, ya llega una luz más pura, más diáfana a la Tierra. Por fin ayer me corté el pelo y estoy contento, ya no me estorba tanto pelo molesto. Hoy me he desvelado a eso de las 5 y ya no he podido dormir más. He estado oyendo radio nacional, que da muchas noticias. Se han muerto cuatro personas en un trastero habilitado como vivienda en un municipio de Barcelona. ¿Por qué tiene que vivir la gente en un trastero? Damos aspecto de pobres los españoles: sin vivienda, sin dinero a fin de mes. etcétera. Supongo que en Francia, Alemania o Inglaterra, con los sueldos que hay, no notan nada la pobreza.
El otro día vi en un vídeo en Corea del Sur cómo madrugaba una mujer que preparaba unas hamburguesas en plena calle. Entonces sentí la fuerza de la madrugada en esos ruidos primerizos de la ciudad, unos ruidos a los que yo asistí cuando fui profesor. Ahora no madrugo pero una madrugada en abril, a eso de las 7, cuando despierta el mundo y sientes un renacer especial merece la pena sentirlo. Cada individuo se fija en su cometido, tiene en mente un objetivo a desarrollar esa mañana que ha madrugado. Hay ruidos pequeños, afilados, que resuenan en el cielo. Todos queremos participar de la primera familia, de los trinos de los pájaros y de los sonidos iniciáticos del día que nace. Es una sensación única que me vino a mí en ese vídeo. Lo que pasa es que tomo una medicación fuerte y, no teniendo un fin, esas pastillas me mantienen dormido.
No sé por qué los intelectuales o artistas o escritores tienen que ser de izquierdas. Como si desde las derechas no se pudiera defender a los débiles, como si la izquierda acaparara el patrimonio de ser la única que salva al obrero. Ya hemos visto que hay seres en España que defienden eso de que el sur también existe, por pobre, pero ellos viven en el norte y comen de lo mejor. Es la llamada izquierda caviar o pijo progre. Esta izquierda para mí es de baratillo. Yo estoy mucho más cerca de entender al obrero que ellos, con su vida regalada en un chaletorro y sus hijos yendo a un colegio de élite mientras defienden todo lo público, todo lo público a lo que nunca han asistido sino a hospitales privados, colegios privados y todo privado. Ahí tenemos la hipocresía de los Iglesias. Pero los Iglesias ni son intelectuales ni artistas ni escritores. Son oportunistas de la política, nada más.
Con la asociación de enfermos mentales "Tú decides" íbamos a un pueblo de Guadalajara cuyo nombre ya no recuerdo. Fui dos veces, creo, y lo pasé bien. Era un pueblo muy pequeño donde había un albergue que llevaba un matrimonio. El marido hacía la comida, una comida abundante y rica. Un día le pedí que hiciera migas y las hizo. Entre los que íbamos me llamó la atención Mely, una mujer que era muy aventurera y no le temía ni a la enfermedad mental ni a los cánceres que sufrió. Llevó dos perros, a cuál más travieso. Decía que esos dos perros le ayudaban en la enfermedad mental suya, a romper su insociabilidad. Una mañana fuimos a ver Sigüenza. A mí me dijo la mujer que llevaba el albergue que yo tenía muy buena conversación. No me gusta el silencio entre dos personas. Creo que hay que llenarlo con algo. Yo regalé a ese albergue dos libros: "El profesor enfermo", del que soy autor y "Viaje a la Alcarria", de Camilo José Cela, en el que se hablaba de pueblos de Guadalajara y de las gentes que lo habitaban en la posguerra.
No sé si a mi sobrino, que creo que me lee, le molestaría que yo hablara de su hijo y me metiera donde no me llaman. Pero el caso es que ya he leído bastantes veces en la prensa y en obras literarias sobre los niños tiranos. Los llaman así. Quizás porque siempre están disputando con la autoridad de los padres para que se haga su voluntad. La familia gira mucho en torno a los deseos de esos niños tiranos. Son niños que ya saben un poco cómo manipular los deseos de los padres para sus propios fines. Paco me dijo que una maestra le dijo que la culpa de ser cómo son los niños la tienen los padres. Yo veo algunas veces a padres que tienen que desplegar una gran energía para que sus hijos obedezcan. Si se cede demasiado en torno a que el niño lleve siempre la razón, ahí, creo que está el fallo. Porque a veces, no tiene la razón.
El salto ecuestre de la imaginación se da cuando dos conceptos se unen para dar lugar a otro término que los relaciona. En química sería como un producto nuevo resultado de unir dos elementos distintos. Lorca es el que alude a ese salto ecuestre y a ese oficio de poeta que se resumiría en encontrar metáforas en el lenguaje común o poético. Se puede comparar a la luna menguante con el diente de un ajo. O decir que la luna es un ajo. Eso es la metáfora. Es el ejemplo que ponía yo en mis clases. No sé si se puede metaforizar no solo una palabra sino también una situación narrativa o lírica. Por ejemplo: en Galdós hay una metáfora que consiste en comparar o metaforizar un crimen el hecho de romper una hucha. Y otros autores metaforizan un lugar, un acontecimiento importante para el protagonista, etc. Por ejemplo: la llegada de la primavera puede ser la metáfora de la llegada de una amistad nueva y gratificante, etcétera.
Yo ya creía que no me leía nadie conocido el blog que aquí escribo ya que se tiró todo un día con 0 visitas. Pero luego, por la mañana, han vuelto a salir esas visitas. Quizás, sin visitas, yo podría ser más libre de expresarme al saber que ni mi sobrino ni nadie conocido me leía el blog. La verdad es que no sé quién lee mi blog. Por la mañana, suele haber 3 visitas. Uno de ellos debe ser mi sobrino, que le dijo a su hijo: mira, este tío tuyo es escritor. Pero el niño no entendió mucho. Yo soy escritor porque escribo pero mi escritura no tiene resonancia suficiente. No sé qué calidad literaria se puede atribuir a este blog, si algún crítico diría que merece la pena publicarlo para el gran público. Hay entradas de este blog que tienen cerca de las 100 visitas, será que a la gente les gusta.
Tenía que ir a por una inyección y unas pastillas a la farmacia pero no tenía ganas. También se tenía que cortar el pelo. Por la mañana, una pereza le embargó, no queriendo más que estar en casa. En casa, leyó algún libro, se bebió un café extra, anduvo por la habitación, no hizo nada estrambótico ni original. La mañana fue avanzando y dejó un regusto a ordinariez en su mente. No era nadie, se dijo. No era famoso, ni importante, ni salía en los periódicos. Era una ventaja no ser conocido públicamente. Pero también estaba aburrido de su intrascendencia. Si su primera novela hubiera sido una gran novela... Pero, ¿qué es una gran novela? ¿Aquella que habla de lo transcendente? ¿Aquella cuyos personajes logran ser universales? No lo sabía. Él había escrito una novela olvidada, una novela nada conocida. Un regusto a ordinariez recorría su alma, al alma de un escritor que no vio la luz de la fama.
domingo, 15 de febrero de 2026
Las luces de las farolas alumbran una mancha de sangre que no ha sido borrada y aparece en la mañana en plena calle. La mala vida se esparce en la ciudad. Y los ciudadanos decentes tienen que convivir con ella. Es como la corte de los milagros, que narraron escritores del XIX. Estos grupos de adictos lo forman extranjeros que no quieren trabajar. No se sabe dónde viven. No se sabe si comen. Solo se sabe que cogen unos ciegos ya por la tarde y se los ve pasar por las calles diciendo exabruptos, insultos a las autoridades, perdidos en su mundo marginal del que no saben salir. Y se estropea la ciudad. Y se estropea la convivencia ciudadana.
Noto algo terapéutico el escribir aquí porque expreso mis emociones sean estas tristes o de alegría. Cuando algo me obtura la arterias, algo sensorial o emocional, lo escribo. Los días que pasarán hasta que Paco vuelva a recaer en una de sus crisis mentales, hay que aprovecharlos. A lo mejor vamos a la playa y todo. Paco no es consciente de que es difícil manejar la situación cuando está tomado mentalmente por un brote. Lo más seguro es llamar al 112 y pedir una ambulancia. Y que venga esa ambulancia. Que hubo día que no vino. Pero bueno, espero que sea lo más tarde posible cuando le dé a mi hermano otra crisis o que ya no le dé nunca más, eso sería ideal.
Hubo uno de mi pueblo que dejó de beber y de fumar. A los dos años, murió. Pasó igual con otros que se quitaron el mono a la fuerza. Quizás los venenos nos mantengan vivos. El tabaco crea una dependencia fuerte, muy adictiva. Y su supresión es letal. Por las mañanas el aire anda como enfadado del sol que lo alumbra. Es natural verse uno a sí mismo como alguien anodino y gris. No hay nadie que te vaya a adular ni empezado el día ni cuando acabe. La tristeza suele anidar en el corazón más que la alegría pero lo peor es que la indiferencia de uno mismo haga su presencia en el órgano de la emoción o en el cerebro. No somos más que lo que nos queremos a nosotros mismos. Lo demás es pueril, accesorio y deficiente.
sábado, 14 de febrero de 2026
La ciudad tiene sus rincones alumbrados por la experiencia mía mortal. El paso de la gente desconocida, aquellos que andan probando sustancias, otros que hablan conmigo, los ancianos, los niños gritones, los que compran en el supermercado, los que visitan el cementerio, los que se aman en un banco, uno encima del otro, los que beben cerveza sin parar, los que mendigan un euro. Todos están ahí para que yo los mire y me haga una idea del universo. Dice mi hermano que otros lo están pasando peor que nosotros. Hoy hay muchas cenas programadas por esto de San Valentín. Hoy la gente del parque muge de alegría. Hoy, después de comer, me daré un paseo o no.
Tengo una amistad que me ha hablado mal de otra persona. Y resulta que esta amistad hace lo mismo conmigo. La gente no se analiza por dentro, no juzga sus acciones y los sentimientos que provoca en los demás. Se creen algunas personas que otras personas les hacen daño pero no ven que ellas hacen el mismo daño. Esta amistad de la que hablo tiene un carácter difícil pues tiene muchos problemas. Pero todos tenemos problemas. A esta amistad le gusta la soledad. Y habla mal de los demás porque le sobran los demás. Pero cuando ha necesitado ayuda, bien que me ha llamado y ha roto su soledad. Y encima se da el lujo de criticar a los demás sin saber que ella hace mal como los demás.
Hay que fabricar la alegría, ya que la alegría no se hace presente. Con la imaginación se puede estar en todas partes. Y el recuerdo ayuda a la imaginación a que momentos vividos antes, vuelvan. Como ese río que bajaba por debajo del puente y ese camino que conducía a la ermita. Como ese parque dormido de la ciudad de provincias. La imaginación va trazando momentos de felicidad ayudada por la rememoración de la bonita tarde de julio. El paseo tranquilo va desechando el decorado de la habitación que habito. El trayecto de la felicidad viene en el recuerdo, aunque este sea ya antiguo. Hay perezosos paisajes que habitan en la mente y esperan a que los despereces inocentemente, tontamente en tu corazón.
Un fresco sabor a agua se le quedó en los labios después de beber. Luego, fumó un cigarrillo pero el sabor del agua pervivió en su boca. Se duchó con agua fría, se vistió y escribió. Escribió tibiamente el dolor de vivir, las medias lunas de la noche, el afán por ser útil, el lamento de la soledad en medio de la ciudad. No sabía que la vida iría a peor desde ese tiempo en que se iba haciendo viejo. La vida mala le perseguiría de allí en adelante. Ya no iba al pueblo donde nació. Ya no disfrutaba de placeres de los que disfrutó. Ya no fue a la playa nunca más. Empezó a desear acostarse pronto para que el día muriera con él en la cama. Ya no había ni un hueco pequeño en el mundo para su pobre existencia. No sabía de famosos, de escritores, del mundo que otros sí sentían. La mañana se le fue estando en casa, escribiendo y la tarde se le fue también en casa, olvidando lo que era en este planeta loco, disforme y desordenado.
Se compró una báscula y se pesaba varias veces al día comprobando que perdía peso a marchas forzadas. Pensó que tenía una enfermedad relacionada con el hecho de fumar. Un cáncer, pensó, que le estaba royendo el cuerpo por dentro. Había perdido 3 kilos en tres días y la tendencia seguía. ¿Para qué se había comprado la báscula? Si no se la hubiera comprado, no habría asistido a este fenómeno que tanto miedo le estaba provocando. Y es que iba a kilo perdido por día. ¿Se podría presentar en el hospital y decir simplemente que estaba perdiendo peso? No sabía ya qué pensar cuando por las mañanas se pesaba y el número luminoso de la báscula fijaba: 82, 2. Hacía solo una semana, pesaba 86 kilos. Todo le daba vueltas en la cabeza y pensaba que algo formidable y temible le estaba ocurriendo en el cuerpo. Pensó en un libro de Patrik Suskind que se titulaba "La paloma". Una simple paloma que se cuela en la casa de un funcionario hace que la vida de este vaya al desastre. En su caso, no había paloma. Lo que había era una báscula.
viernes, 13 de febrero de 2026
Me he levantado y no me siento bien. Estoy confuso y dormido y desorientado. A ver si me centro escribiendo. Me acuerdo de una venta que hay en la carretera nacional IV. Había un árbol enorme en la explanada, en el aparcamiento. Dentro de la venta, camioneros pedían de comer. Allí se vendía de todo. Eran otros tiempos. No había aparecido la canalla. Yo no era mayor todavía. O, por lo menos, no tan mayor. Recuerdo un autobús que iba para Oporto. Me tiré toda la mañana y toda la tarde para llegar a esa ciudad lusa. Me comí pan con chocolate en la frontera. Estoy como si mi cerebro se hubiera quedado quieto, anquilosado en una torpe cavilación. Escribiré para contar alguna cosilla que me salga de mi imaginación.
jueves, 12 de febrero de 2026
Si yo supiera, como Samaniego o Iriarte, componer estrofas contando fábulas de animales, encantado, lo haría. Y luego las recitaría frente al palacio de Aranjuez o de la Granja de San Ildefonso. Lo haría a modo de performance efímera de unos cuantos minutos. Lo haría retratando a la soberbia y a la mentira como protagonistas de nuestras vidas, como las que mueven los hilos de nuestra existencia. Da pena ver el mundo al revés de cómo fue concebido por la razón, la razón de Dios. Hay en España tiranos de cinco años. Hay gente que sabe mentir desde casi que nace. Hay una avaricia que encima pretende justificarse. Hay una estupidez que casi huele. Hay personas que son malas a las que les va muy bien en este mundo. Hay un dolor. Un dolor moral que no encajaría en una fábula rimada de quinientos versos.
Son las 16 horas. Escribir será de pasatiempo. Los minutos se apalancan en el comedor y en la habitación. La radio es soporífera y la televisión no se me ocurre ni encenderla: 3 películas del oeste, 3 series del año la polca y otra película en blanco y negro. Aburridísimo todo. Todo va muy lento. No llueve. Los días se han pasado rápidamente. Ya estamos a 12. Tengo que cortarme el pelo al 4. Las gallinas picotean el terreno. El perro se despereza y vuelve a tumbarse. Una nube cruza el cielo. El recuerdo de Azorín sobrevuela la tarde. No me apetece tampoco leer. Estoy muy dormido. Pronto saldremos a la calle, dentro de 20 minutos. No sé ya ni qué poner. Un soldado escribe una larga carta a su novia, que ya se la ha pegado con otro. No se sabe bien qué pasa, pero pasa.
El que solo vea la 1 de televisión y solo oiga la cadena ser, es un candidato a no enterarse de la realidad vigente. Igual pasa a los que ven el Toro y oyen a Losantos. Los que solo oyen una versión de la actualidad están tontos ya para todo el día y no aceptarán que se les discuta nada, ni de política ni de toros, ni de fútbol. Se limitarán a decir las mismas cosas que oyen. Y serán unos analfabetos de la realidad vigente. Esta gente que oye a unos y a otros, ya no leen, ya no escuchan otra emisora que les estropee esa idea que los periodistas de la política y la cultura han creado para ellos. Los periodistas se alían con uno u otro poder y así, le sirven al idiota que los oye, el alpiste preciso para que no se cansen de cantar consignas preparadas en su jaula boba que les tienen preparadas cada mañana. Y unos dicen lo que Angels Barceló dice por la mañana. Y otros desean oír lo que dice Federico también por la mañana, para más inri, a las misma hora que la otra. Así solo pueden oír a uno de ellos pues en la radio no se puede hacer zapping. Así pasa también con la tele: unos son de la sexta y nada más que la sexta y otros son del Toro. Así dividen a la gente que cada vez está más tonta también quizás porque los presentadores se han avejentado y son más tontos que hace 10 años.
El año pasado, en julio, no hizo un calor excesivo. Yo iba a pasear a eso de las 5:00, cosa impensable en otros años de atrás. Los del telediario hacían lo imposible para meter en el coco a la gente que hacía un calor insufrible. Es extraña esa terquedad de algunos cansinos en que la realidad se someta a la ideología. Hablo de eso que han dado en llamar la agenda 20-30. Hay en el mundo gente de la política que hace eso: engaña para que lo que ellos piensan, se cumpla. Por eso odio la política. Porque es una entelequia absurda que se monta para que todos creamos lo que creen ellos. Nos hurtan los políticos y luego, los periodistas de la política, la libertad de pensamiento. Y este invierno ha sido un invierno normal. ¿Quién hay en el mundo capaz de medir la normalidad de los fenómenos atmosféricos? Yo digo que nadie. ¿Quién dice que la naturaleza no se ajusta a lo que él piensa? Yo creo que hay que tomar medidas para corregir la contaminación, pero no ser unos asustaviejas con esto del clima. Yo creo que hay que meter dinero para que el reciclaje del plástico, por ejemplo, sea muchísimo más eficaz. Pero, ¿juzgar al clima, juzgar a la naturaleza para que funcione como unos quieren? No todos somos tan tontos de creer a pies juntillas que "estas lluvias no son normales para la época de año, este calor no es normal, etcétera, etcétera, etcétera.
Son las 12:00. Tengo cierta hambre que podré saciar en cosa de hora y media. Paco, mi hermano, y yo, nos hemos constituido, con el paso del tiempo, en una institución de dos personas que se entienden, que se apoyan, que se quieren. Cada vez que hemos abierto la puerta a los demás, nos ha salido la cosa rana. La gente no es de fiar. No es la gente de fiar ni culta ni franca. Al revés, la gente va por interés, por el mero interés de que le salga rentable su amistad con nosotros. Me acuerdo ahora, no sé por qué, de la visita que hicimos a Tres Cantos. Preguntamos por la biblioteca, pasamos allí el rato. En Tres Cantos, las aceras son muy anchas y las avenidas, también y hay mucho aparcamiento. Por lo menos, cuando fuimos Paco y yo a Tres Cantos. A lo mejor ahora no es así, vete tú a saber.
Para ser un tipo culto hay que haber leído la "Ilíada" y asistir en ella a las aventuras de Aquiles el guerrero, que era un semidiós. Luego, tendrías que saber de leyes, de periodismo y de música (saber leer una partitura). Para ser un tipo culto, hay que ir al teatro de actualidad, leer las novelas de actualidad, tener tertulias con gente de actualidad, intelectuales que dicen eso de "nosotros, los representantes de la izquierda tenemos una obligación moral con la realidad". Y no pasear por la calle viendo ancianos que no pueden andar y ver jóvenes que no saben ni hablar. Sin haberlo deseado, me ha salido un pareado. Y ya está. Un tipo culto nunca miente, sino que dice cosas por las que es envidiado. ¿De dónde saca todas esas historias y conocimientos?, dicen del tipo culto.
Son las 11: 45. Me pongo a escribir aquí porque no tengo nada que hacer. No sé de qué escribir. Hay ciertas personas que tienen ciertos males y ya no salen de ahí. Tengo esto, tengo lo otro, etcétera. He leído el periódico y habla de muchas cosas que no entiendo. Cuando acabe de escribir este blog, me voy a fumar un cigarrillo. Los temas de los jueces yo no los entiendo, son cosas de juristas. Las cosas de los agricultores yo no las entiendo, son cosas que se enrevesan, se vuelven oscuras. Parece que de un momento a otro ya no va a haber carne ni zanahorias ni tomates. Las cosas de los escritores ya casi no las entiendo porque salen muchos libros que se supone que tienes que leer por esto y por lo otro. Y luego, son un rollo. Ojalá supiera conducir y tuviera mucho dinero: me compraría un bmw alta gama y me iría a dar vueltas a pueblos del sur, como Benalmádena y así.
Ya no me duele la pierna y hace sol. La caricia del cielo azul la siento en la piel. La vomitona de ayer se la llevaría el agua de lluvia la acera abajo. Está dormido el jefe sioux, ya sueña con palacetes en Marruecos, con quintas en la república dominicana. No hace mucho frío. Los afines al gobierno dirán que vuelve hoy el cambio climático. Y va a venir también el cambio político. El pp ganará las elecciones. La gente saldrá a la calle. Y sz partirá a alguna de sus residencias de lujo que habrá descuidado al erario o a la corrupción. Ahora, en España no le quieren ni ver a ese narciso fantoche mentiroso. El tiempo todo lo tiene. Xronos panta ejei. Yo no leí "La guerra del Peloponeso".
Si antes había tres lectores de estas líneas, ahora hay dos. Yo sigo escribiendo. Es difícil acabar con el adoctrinamiento del gobierno. No se echa las culpas de nada: pp caca, psoe guay. Pero al gobierno le queda ya poco recorrido. Sale sz culpando al pp de todos los desastres que ha habido en España. sz se cree inmortal en el poder pero tendrá que ceder no muy tarde porque ya ni sus socios le creen. A ver si por primavera anuncia elecciones de una vez este narciso, este egoísta al que le gusta mucho el poder. A mí todo me da igual porque yo no creo en la política y creo que cualquier otro que no sea sz lo va a hacer mal, pero este desgobierno que hay tiene que acabar de alguna manera porque sz huele mal. No me gustan los que mienten aunque sean políticos los que lo hagan, así que deseo un cambio de gobierno.
miércoles, 11 de febrero de 2026
Hoy en día, la gente quiere que vayas dando, no pidiendo porque molesta un montón, eso de pedir. Hoy en día, como todo está muy planificado, tampoco les mola a la gente que digas: nos podríamos ver. Porque les rompes la planificación esa. Lo malo es que ellos, a lo mejor sí hacen eso contigo, como si tú tuvieras todo el tiempo del mundo y eso de romper tu planificación, no es tan grave. Y piden. Cosa que tú no haces. Tú tienes que ir dando, como decíamos antes. A lo mejor creen que eres rico y te sobra dinero, dinero que a ellos, siendo mucho más ricos que tú, no les sobra para nadie. Y así va la cosa. Ni pierden un minuto contigo ni un euro. Así que si los bloqueas, casi ganas dinero pues al amigo ya le tienes perdido.
Un menda insiste en que le meta su número de teléfono en mi móvil. Al final, lo hago, pero en casa, lo bloqueo. Este menda es un espabilado que pretende saber de todo y no sabe de nada. Todo se lo inventa. Bloquear a una persona da tranquilidad en algunos casos, yo no lo veo como un crimen. Hay personas que uno cree que se preocupan por uno. Luego todo es un paripé. O buscan información o buscan otro tipo de cosas pero no le buscan a uno tal como es. Un interés verdadero sería preguntar por uno a ver qué tal está de vez en cuando. O quedar para verse. Cuando lo que hay es un infinito desinterés o una indiferencia hacia la persona, bloquearlo es una opción. Y en este caso del que hablo, de ese menda, solo me quiere para darle dinero pero ya hace años y años que no le doy ni un duro. Y así, no sé cómo no se da cuenta de que ya no se lo voy a dar. Pero él cuenta con su insistencia. Yo, con el bloqueo.
Tengo yo un escrito que va de que un profesor que da clases en el instituto "Gandhi", un instituto muy curioso, donde se enseña de manera totalmente diferente y donde este profesor triunfa por su humanidad. Este profesor encuentra en la estación de Atocha un huevo que parece de gallina pero es de un ciber insecto venido del año 2345. Yo no he leído mucha ciencia ficción pero la ciencia ficción a mí me vale para reflexionar sobre aspectos de la vida actual como son las especies en extinción y la contaminación del planeta y el consumismo de comprar y tirar que hay ahora. Yo no compro nada que no vaya a usar. Me he tirado años sin comprar ropa. Yo alucino con gente cuando reciben los "reyes" que van a devolver cosas porque no les gustan esos "reyes". En fin, que en el relato este pongo que el ciber insecto viene de un mundo donde los seres humanos se ha congraciado con los otros seres que habitan la Tierra. Pero esto no sé si sucederá. Ya no hay caracoles. Ya no hay saltamontes. Los saltamontes y los leones son más bonitos que una foto de saltamontes o de leones.
Hoy en día no se puede hablar de espiritualidad con nadie. Vivimos tiempos muy carnales, en los que manda lo puesto, lo que se percibe con los sentidos nada más. No se puede hablar de religión o de una novela que trata de algo profundo, algo que se eleva sobre este mundo de cosas vistas, oídas, tocadas, etcétera. El lenguaje del ser humano hoy es muy directo y su referente son solo las cosas, no lo que hay detrás de las cosas. A nadie se le ocurre pensar un día: ¿y todo esto que hay a mi alrededor, quién lo creó? Y luego ya es imposible que una persona de nuestros días alcance a preguntarse: ¿y a mí, quién me creó? Y menos comentarlo con su mujer porque se creería la mujer que esa persona está loca. Aunque son preguntas que nos hacemos los seres humanos de vez en cuando pero que callamos y no compartimos con los demás.
El ser humano es un ser que puede ser parásito de otro ser humano de manera sibilina y recurrente. Hay seres humanos que saben destilar la pena en otros seres humanos que la perciben y actúan matando esa pena ajena. Pero el que va de matapenas de otra persona se harta de una vez y manda a la mierda al que segrega esa pena. Luego hay seres humanos que solo entienden lo material del mundo, el dinero, pero no dan pena sino que le hacen ver a otros seres humanos que, si les quieren algo, se suelten la guita. Hay que soltar el parné con estos creyentes en el dinero pero estos, por lo menos, no dan pena, no están todo el día diciendo: tengo mucho frío. Estos adoradores del dinero quieren que adoptes su lenguaje y su lenguaje es: sacúdete el bolsillo.
Me hicieron unas radiografías de la cadera pero el médico ni las comentó. Me dijo que tomara unas pastillas una semana. Antes de despedirme del médico, este dijo: te voy a llamar. Y luego: no pensarás que queremos sacarte el dinero. Y yo dije: no creo eso. El médico era amable pero no me dio la información exacta. En el prospecto de las pastillas se hablaba de artritis y artrosis. Yo creía que tenía eso. Me comí mucho el coco con eso. Al cabo de una semana, que ha sido ayer martes, le pregunto al médico si tengo artritis o artrosis y me dice que he debido tener un golpe en la cadera. Que es una lesión, un golpe fortuito. Y que me da el alta. Yo me pongo muy contento y a la salida, me fumo un cigarrillo y otro y otro. Entonces veo a un viejo amigo. Y ese viejo amigo me da su teléfono. Cuando llame ese viejo amigo le daré largas, pues es un tío mentiroso y descarado.
martes, 10 de febrero de 2026
La somnolencia y la falta de agua hacen que no esté inspirado. A lo mejor por la tarde escriba aquí unos renglones. La mañana es un camino arduo. De estar en horizontal, a sobrevivir en vertical. Y arrastrando horas de trabajo. Siguen los cielos nublados, sigue el teléfono sonando. La vida te regala oxígeno para que no te mueras asfixiado, te da de comer el pan de cada día. Los hombres y las mujeres (ahora hay que decir así) somos parte de la creación, una gran parte de la creación pero hay cada ejemplar humano que desdice esa grandiosidad. Nosotros y nosotras los seres humanos somos el culmen de la invención del mundo, lo más de lo más pero, ya digo, hay gente que no parece creada por Dios sino por un particular diablo.
Creo que el agua del grifo está mala, sabe mal. Compraré agua Fontvella. En algún lugar de un gran país la gente no se pelea por asuntos del pasado. Hay unos que llevan sombrero y otros, boina. Me cago en la boina es expresión usada en el Norte. Durante siglos España ha sido expoliada. ¿Por qué nos extraña que lo sea también ahora? Me fumo un cigarrillo. Me acuerdo de los días malos, que me marcaron. Los hospitales destilan un no sé qué a carne tullida y casi muerta. La mañana, siempre la mañana. Llaman al móvil desde Salamanca. Me he despertado muy dormido. El agua de lluvia, tan abundante, ha enrarecido el agua del grifo. Pienso en mi futuro. Yo, viejo. Yo, en el centro del país sin ir a la playa.
lunes, 9 de febrero de 2026
Me sentí muy orgulloso cuando, previo test de lógica o como se llame, me cogieron para trabajar en la RAE. (Felipe IV, número 4). Luego seguí carrera por la ribera del Henares, como dijo el arcipreste de Hita. Y aquí me hallo, escribiendo. Victoriano Crémer cumplió 100 años o más. Es el poeta decano de los poetas españoles. Me gusta su poesía. Apoya al trabajador, no al que habla por hablar. Dice cosas como que el obrero tiene un destino de cal y ladrillo. Y creo que no es ofensivo. Trabajé de peón en mi pueblo para la casa de mi cuñado. Sé lo que es una alcotana, un estuco de escayola, una paleta y también sé lo que es enfoscar. Por eso me gusta la poesía de Crémer. Porque apoya al que trabaja, no al que dice que trabaja.
A mí me encanta esto de que llueva, nieve, haga frío, etcétera. A lo mejor vale para que haga un verano más suave. El otro día, cuando Paco estaba malo y estaba yo solo en casa vi en la sexta a un tipo decir: que las hojas de los árboles no nos impidan ver el cambio climático. Otro día, vi a un reportero preguntar a pie de calle a una persona de mediana edad si creía en el cambio climático. Y esta señora dijo que no. La gente no quiere cambios de los que viven una montonera de corruptos de los molinillos y las placas solares. La gente no quiere que le coman el coco con agendas que no se sabe quién las dirige ni quién se beneficia de ellas. La gente no quiere engañifas aunque llevemos 10 años de sequía. Algún día tenía que llover y llover y ya lo ha hecho.
Siempre estaré dispuesto a hablar de mi libro. Pero no encuentro con quién. Porque estoy rodeado de gente que no aprecia la literatura, creo que es la razón. A lo mejor, la gente a la que le contara a qué me dedico, a escribir, no vería en ello un modus vivendi válido. Pero creo que sí lo es. Cuántas veces he pensado que si me redujeran o quitaran la pensión (soy muy pesimista) podría vivir de escribir. Cosas muchísimo peores he leído en forma de novela atractivamente publicada por editoriales importantes. Sé que mi pensión es compatible con publicar, con Rajoy, no. Y publicaría si me viera en necesidad. Pero estoy muy a gusto en el anonimato de mis letras. A los escritores se les maneja, creo, como atractivo de feria. Una novela que he leído últimamente ni tiene argumento ni personajes ni nada. Es una filfa. No sé ni cómo se titula ni quién la escribió. Ahora se publica masivamente y son 20 pavos que te gastas. Deberían tener más consideración con el lector.
Ayer vimos a Luis Meléndez, al que sus padres le regañaban por vago y porque no encontraba trabajo. Ya lo ha encontrado. Cajero en unos almacenes. Supongo que ahora sus padres tienen menos motivos para discutir. Y estaba muy contento, noté yo. Claro. Tiene un horario, un entretenimiento y unas pelas en el bolsillo. Y su prestigio personal seguro que ha subido. Antes no hacía más que dar unos paseos interminables. Parece mentira que haya gente que diga que el trabajo no vale para ese tipo de personas. No tiene ni idea. Tanto ir a reuniones estúpidas a hablar de cosas estúpidas harta a todo el mundo. Ir a trabajar dota a este tipo de personas de una valía y un corazón más grande.
Me he puesto con la novela. Tenía que cambiar el empiece. Me he puesto a leerla. Me ha entrado casi sueño. Me ha dado una pereza enorme. No se crea la gente que esto de escribir es sencillo. Aunque yo creo también que cualquiera podría escribir una novela si tiene tiempo que perder y una historia en mente. El caso es que, como había mucho que cambiar, me he abrumado y no he conseguido hacer mi "trabajo". Lo dejaré para otro día que haya más luz en la habitación. Quizás haya sido un problema de luz natural. Y luego me he puesto a escribir esto, que es más llevadero pero no me da réditos personales, no me satisface tanto como si hubiera aclarado el principio de esa novela que digo. En fin. No se puede ir en contra del espíritu, en contra de una voluntad que se cansa o que ya está cansada de antes.
Cada uno se acomoda en el mundo como puede. Unos creen en la familia y así, crean una familia. Otros creen en el deporte que sea y se emplean a fondo. Otros ya dan por sentada su soltería y se lamen como los bueyes su soledad. La vida avanza sin que nos enteremos, la vida te da sorpresas. Una enfermedad, un atraco en el metro, un terremoto o unas vacaciones que te cambian la existencia. La cultura es importante tenerla, así te sabes conducir por el mundo. Y la buena educación. Y confiar en los profesionales que hay en el mundo. La vida es tan compleja, y más que se está haciendo, que merece la pena estar preparado para lo que venga.
No hay vivienda barata. No es electoral construir vivienda, no da votos o los da cuando están otros en el poder y se apuntan el tanto. La economía española está harta de burocracia e intervencionismo. La hacienda pública está recaudando más que nunca, con impuestos, inflación de precios y tasas para todo. Y no hay dinero para arreglar las vías del tren. Ni para hacer casas ni para ningún tipo de infraestructuras. Corre el rumor de que estallará una presa. Los socialistas quieren mucho estado y poca libertad económica individual, así que así estamos. Los autónomos, por los suelos. Los fondos europeos, ¿dónde están? Un dato: en Adif, hay 748 cargos puestos a dedo. Eso explica algunas cosas.
Estoy con esto de la artrosis en la cadera. Cada vez me duele menos. A ver si me llaman del centro médico y me dan una solución. No sé si esto se opera o qué. Me resulta extraño sufrir esta enfermedad pues yo hacía ejercicio diario solo caminando todos los días por las calles dando paseos. Entre lo de Paco y esto no he dejado de estar preocupado. Tengo unas ojeras que me llegan a la mejilla. No he podido rematar la novela que empecé hace ya unos meses. He adelgazado hasta los 86 kilos. Ayer vimos a Luis Meléndez, que trabaja en el DIA de la carretera de Pozuelo. Me alegro por él. No hay mejor medicina para estas enfermedades que el trabajo, el prestigio personal y la independencia económica. Y habrá otros, estúpidos, que digan que el trabajo es malo para la enfermedad.
Lavan su culpa en el río los pajaritos azules. Los pajaritos azules saben mucho de amoríos. El agua que lleva el río ya no la puedes parar. Ojalá el agua del río vaya a dar a la mar, que junta los corazones para no pasar el frío. La mañana crece, aumenta la puerta de los colegios. La mañana suena muy despacio a frío y a lentitud. Quién supiera en la mañana parar el tiempo que pasa para que mañana fuera todo el día que nos da Dios. Cuando llega el mediodía, las luces están cansadas y tienden a inclinarse. Ojalá que este día no llueva y triunfe el sol. Así estaremos al aire, al aire de las callejas que nos conducen a Dios.
domingo, 8 de febrero de 2026
sábado, 7 de febrero de 2026
Madre si me enamoro, echa al mar mucho oro. Madre si me vuelvo a enamorar, echa más oro al mar. Todos estamos levemente o profundamente enamorados de alguien. La gente se enamora, es un hecho. La gente, quizás por pena de la amada, se enamora. La gente se enamora y ya no se queda mirando por la ventana a las estrellas. La gente da su amor a otras personas y anda como más ligero por las aceras. Los enamorados piensan en el amor que se tienen y conducen un coche lleno de niños y de ventanas que se derriten en el cielo. La gente enamorada anda pensando en flores y en la Torre de Pisa y en el agua que sale del grifo y en un avión de papel. El amor es eso que surge en Madrid y se recuerda en un pueblecillo de Castilla por muchos años. El amor es un verano, un folio escrito por instantes, una mirada y un dinero que se emplea en pagar deudas alevosas.
No surge la expresión clarividente, no avienta la palabra luminosa, no aparece la metáfora. Los días da andar lejos ya se han acabado. Ahora llegan el reposo y los paseos. El camino de los hospitales acabó y acabó en este escritorio apaciguado. Poco a poco el que porta la pulsión del desorden ya no grita, ya no lanza su mente hacia los cielos. La verdad de las ayudas ha girado mi vida, la ha dado una mirada nueva. Porque nueva ha sido esta atención, este alboroto de amistad en el seno de la familia. Todo ha sucedido rápido. Todo ha sido un arroparse porque hacía el frío de la enfermedad. Me ha gustado sobremanera estas gentes que me han acogido, me han dado la compañía precisa, el aliento necesario.
Soñamos la libertad pero solo la soñamos. La libertad no es hacer cosas solos con una carretera que nos lleve a un sitio desconocido. La libertad es quizás cumplir nuestros deseos, ser uno mismo. Lo que queremos o queríamos cuando vinimos al mundo lo hemos cumplido: esa es la libertad. Y dar una voz al cielo por ello. Y ayudar a los demás también da la libertad de ser útil, de que un poco nuestro sea para los otros. El que da se libera de algo y se siente a gusto consigo mismo. El que pide mucho no es libre, depende de los demás. Hay que ser capaz en este mundo de mantenerse en pie todo el rato que haga falta: esa es la libertad. La libertad de lo íntegro y duradero. No son libres los quejicas, los que no se adaptan, los que reniegan de todo.
jueves, 5 de febrero de 2026
Hay una oleada de solidaridad entre la gente que los estados fomentan porque saben que es bueno que la haya. Los anuncios publicitarios inciden en muchos casos en esa comprensión interfamiliar o de amistades o de gente profesional que ayuda a los demás. Para que haya solidaridad hace falta, primero, empatía: saber de qué cojea el prójimo y saber así cómo ayudarle. En una red de amigos, parejas y niños se sabe lo que sufren, lo que necesitan cada uno. Un poco de compañía en la que el oyente escucha a su interlocutor, puede resolver uno o varios problemas a la vez y, el primero de ellos, la soledad, que es muy mala. La soledad mata casi más que el tabaco. No esté uno nunca solo del todo. Es una máxima que habría que hacer correr y cumplir en todos los casos.
Juan José Boliches era un gran conductor de autobús urbano de la EMT y hacía el recorrido Moncloa Retiro en media hora sin tráfico. Nunca lo hizo en media hora, calcula Boliches. Juan José Boliches era del Atleti pero nunca iba al Wanda. Así que era atlético no practicante. Y lo que más le jodía a Juan José Boliches era que le llamaran Juanjito. Como era soltero, sin mujer ni hijos pues le llamaban Juanjito pues todo los que le conocían daban por hecho que nunca había estado con una mujer en la cama ni en el asiento de atrás de su Polo. Juan José Boliches entró un día en el bar y gritó: no quiero que me llaméis Juanjito nunca más. Yo soy Juan José a partir de ahora. Y a una chica que allí estaba, a la que llamaban Isabelita por el mismo problema de soledad sexual que Boliches, le hizo mucha gracia el chico. Como las mujeres, en materia de amor sentimental saben mucho, se ligo a Boliches. Y fueron los dos al Wanda y vieron marcar por fin a Julián Álvarez.
Extender la mano, darse dos besitos, uno por mejilla, agarrar el hombro del que tienes al lado. Son actos de fe en el ser humano, sea este de tu familia u otro con el que has estrechado un sentimiento bueno. Cuando vas en el metro, todo el mundo va a sus cosas y no se fija en el prójimo. Hay que fijarse en el prójimo en el metro mientras un tipo con guitarra canta eso de: era un amor sin igual. El metro es humanidad concentrada, es sudor, es choque de gentes que se aman porque trabajan, porque sus vidas atraviesan la luz del día como lo hace una bandada de gorriones por la calle Fuencarral. Y nada más. La gente se apelotona unos momentos en un vagón y hay algo que se enciende, algo así como un buñuelo cuando toma contacto con el aceite hirviendo. El obseso del vagón se toca mientras piensa en ti.
En el ABC, hablan de la tradición que tiene EEUU de comprar territorio para su nación. Así lo hizo con Luisiana, Florida y muchísimo territorio que era de México. Ahora, Trump, fijándose en presidentes anteriores, quiere Groenlandia. ¿La podrá comprar? ¿O vivimos en tiempos que eso no es posible? No creo que recurra al ejército para conseguirla. Eso sería una aberración absoluta. No sé si se conformará con una especie de protectorado al modo colonial. Trump es un salvaje. Lo ha demostrado. A ver si la comunidad internacional le para un poco los pies y hace que reflexione un poco.
miércoles, 4 de febrero de 2026
En inglés dicen: It´s raining dogs and cats. Están lloviendo perros y gatos. Me recuerda a los inviernos antiguos, cuando llovía bien. En Andalucía se desbordan los ríos. La gente se asoma a la calle y dice: hoy tiraré de lata por no salir. Las carreteras se atascan y hay que tener paciencia. La radio ayuda mucho a tener paciencia. Decía el verso de la santa abulense: con la paciencia todo se alcanza. Los libros ayudan a evadirse, a vivir sensaciones de otros. Como el libro sobre Vicente Aleixandre que me estoy leyendo. El tipo sufrió tuberculosis nefrítica, enfermedad que quizás hoy solo exista en países pobres. Por eso digo que no debemos quejarnos ya que a nivel sanitario y de confort y de bienestar, vivimos mejor que los reyes absolutistas del siglo XVIII. Los niños escolarizados son como las raíces de los árboles que serán tronco y copa en el mañana. Enseñémosles a que no tengan miedo de preguntar si tienen dudas.
El otro día me llamó mi sobrino. Me llamó quizás por estos días de atrás. No suele hacerlo. Le dije el otro día que, si pasa por la ciudad, que nos llame para ver a los pequeños. Hablamos de la profesión. La profesión de mi sobrino hace que se cargue la espalda y tiene que recurrir al fisioterapeuta. Dice mi sobrino que todo el mundo va al fisio. Mi profesión ha sido más de darle al coco, como explico en mi novela "El profesor enfermo". Ante una cuadrilla de locos adolescentes hay que estrujarse el cerebro para que no haya que chillar más de la cuenta. Dice mi sobrino que no explota el taxi a tope, que prefiere pasar más rato con sus hijos. Yo le dije que la gente busca ocio. En otro blog yo ya dije que, igual que se consiguió el descanso dominical, se encontrará algún día la conciliación trabajo/familia. Y que se dejen de lo homosexual y lo trans. Lo importante son las familias que tiran de la economía. Las demás monsergas sexuales están de más. Me quedé muy contento de haber hablado con mi sobrino. Dice cosas razonables. Dice cosas de trabajador y padre de familia.
Quizás los problemas que he tenido últimamente me han reducido la imaginación a hablar de farolas y de aceras, elementos urbanos de poca consideración, a los que hacemos poco caso. Pero yo creo que no valoramos a ese elemento lumínico y a ese cemento pobre porque casi ni nos damos cuenta de que solo hace unos 200 años casi no había luz por la noche y abundaban los crímenes nocturnos como los de Jack el destripador amparado en la oscuridad. No veas qué alivio es por la noche la luz eléctrica. Y que te levantes a mear a las cuatro de la mañana, des un interruptor y la luz se haga. Es todo tan increíble como increíble me parece que hagas de vientre y todo se vaya para no volver. No enfatizamos con fuerza los adelantos que tenemos en nuestras casas y que solo hace unos, ya digo, 200 años, que, en ciencia histórica no es nada, no tenían. Vivimos como Dios, concluyo, el que lo quiera ver.
Acabo de ver y oír a un tipo que sale en Youtube hablando de libros. No de su libro, sino de libros. Aparece el menda en su biblioteca inmensa, una bilioteca que a mí me gustaría tener. Saca un libro de Cicerón titulado "De la naturaleza de los dioses". Me encanta el título, pero en Roma había tantos dioses que me parece que será ese libro como "Las metamorfosis" de Ovidio, libro que a mí no me gustó. Luego saca uno de Stephen King. Lo que habrá podido escribir ese tío que empezó teniendo dos hijos a los 19 y trabajaba en una lavandería y se ponía hasta las trancas de coca. Por fin el tipo de Yputube se lanza a leer un tocho de 800 páginas: obras completas de Lovecraft. De terror. El terror es un error. Y en la literatura, también. A mí me gustan las historias de gente normal como Fortunata. Digo normal pero es alucinante la vida de esa mujer que salió de la cabeza de Galdós. Total: me he pasado la tarde oyendo a ese tipo. Luego dicen que el internet es malo.
Estos días de atrás he estado viendo videos de la cadena ser. No sé por qué me han surgido en el Youtube. Hay que oír de todo. Pasan unos personajes modernos, del mundo de la cultura y todo eso. Pero para mí que esta emisora se aconcha con el gobierno demasiado. El País también y luego se ha sumado la primera al carro. Pero este gobierno ya no hace más que sobrevivir. sz, con su debilidad, con sus cien asesores, solo piensa en cuidar su imagen al límite pues hay mucho odio sobre su persona. Solo sale para contar proyectos que llamen la atención y susciten algo de simpatía. A mí me da la sensación de que después de que se ha descubierto tanta corrupción, sz lleva en el pecado la penitencia y puede resentirse su salud.
Un gorrino le dice a otro: qué guarro eres. Pues así son los políticos. Vamos a dejar la política y a elevar en lo que se pueda el afán literario de este texto. Mi ciudad no es de neón, es de parques desaliñados y niños gritones. Es de gente de bar y café y buena índole. Al menos, con los que yo rompo la tarde. También hay muchos extranjeros que andan con los pantalones llenos de yeso. También hay gente extranjera con monopatín eléctrico que se supone que venden motivos para alucinar, para escaparse un poco de este cielo gris. En mi ciudad, todavía hay escenas grises, gente gris, gente que anda gris y escupiendo a la vida. Los que andamos por esta ciudad, vemos gente que no hemos visto en nuestras vidas. Los que pisamos las aceras del bien y el mal, distinguimos bien el bien y el mal.
Se ha de hacer una limpieza de arbustos y hierbas esta primavera para que no haya incendios en verano. A ver si lo hacen o tenemos otra pira como la del año pasado. Gobierno prevenido vale por dos. Pero este gobierno ni previene ni nada. Solo va improvisando como puede. En el fragor de la política que ya se ha convertido en mero insulto, se les va la fuerza por la boca. Yo no creo en la política sino en los ciudadanos. Los ciudadanos saben de un año a otro. Los políticos solo hacen cosas (prometen) en estado electoral y cuando alcanzan el poder, se les olvidan las promesas. Prometer y no cumplir es lo mismo que mentir, así que todos mienten. Lucha contra los políticos de toda laya, es lo que yo propongo.
Ya los troncos de los árboles están oscuros de tanta lluvia. Los pajarillos se esconden como pueden de tanta lluvia. Los insectos de debajo de la tierra se meten más hondo por la lluvia. La gente tiene cara de pocos amigos por la lluvia. Esta fina lluvia, que da título a una novela de Luis Landero, que va calando honda como un pico que cavara una zanja. O una tumba. La lluvia oscura y fría como un dolor intenso, como una amenaza de Dios que sabe que los humanos se portan mal y está a punto de lanzar una plaga, un desastre, una tragedia porque está harto de tanto insulto, tanta ordinariez, tanta iniquidad. Dios no se muda, dice el verso. Pero Dios se cansa, se ha de cansar porque el ser humano llega un momento que satura la paciencia.
El insulto en la vida pública se ha extendido como la mierda. Con Rajoy, no pasaba esto. He leído que ha habido 748 puestos a dedo en Adif. Entonces, ¿qué queremos? Este gobierno ha perdido la vergüenza y está más corrupto que un pera al sol de julio. Clientelismo, millones del erario extraídos, excesos sexuales con "sobrinas". Pero a mí lo que me preocupa es el tono que se emplea cuando un dirigente político se refiera al contrario y es con insultos. Los insultos y el mal hablar los trajeron, no me cabe duda, los morados, los de podemos. Con sus escraches, con sus descalificaciones, con sus descaros, como chulos de barrio. Ya es hora de que desaparezca de la política el color morado. Por bien de todos.
Ayer viví una experiencia curiosa, si no sorprendente. Fui a un centro de fisioterapia. Allí expliqué lo de la inyección y el dolor de pierna que yo creía que estaba relacionado. En ese centro me pidieron un diagnóstico de un médico. Entonces fuimos a un centro médico privado. Allí me vio un médico de medicina general y me dijo que, si me dolía la ingle, que el problema era de la cadera. Pero fue al instante de pagar yo 70 pavos en caja. Fue rapidísimo, no como en la seguridad social. Me dijo el médico que me harían unas radiografías. Me las hicieron en cuestión de minutos. Volví con el médico, con la radiografía delante. Me dijo que no era muy grave y me recetó unas pastillas. Ya por la noche, no me dolía la pierna y hoy me he levantado sin dolores. Lo he visto como algo sublime, como algo eficaz en absoluto. Todo por cien euros, cien euros que me gastaría por ahí en cervezas y cafés.
martes, 3 de febrero de 2026
Si no fuera por el cariño y apoyo que he recibido estos días, ahora estaría más triste que un payaso. La vida me va diciendo que sí puedo confiar en los demás y que los malos rollos pasaron ante esta demostración de fe y amor. No siempre estamos solos quejándonos de los demás sino que, a veces, se junta la gente para darse calor y eso es bueno. El dolor que pasé yo solo con mi hermano hace dos años ha pasado a un acercamiento de planetas y satélites que ha hecho mi universo más amable. La vida se va colando con ternura en el hueco de los sentimientos y deseo que ese hueco no deje de existir ya hasta que me muera.
He estado viendo videos de la cadena ser. Lavar la cara al gobierno es toda su vocación. Este gobierno está acumulando odio gracias a sus graciositos socios. La gente está hasta los huevos de que la gente política saque a relucir fachas. Y los primeros fueron esos pijos progres de Podemos. No se había oído en la política ni un insulto hasta que llegaron los morados asquerosos con sus escraches e insultos. Gentecilla triste, gritona, fea de oír y de ver. Parece mentira que la gente no los rechace de plano y les mande a la mierda doscientas veces. El pablito se fue, el muy baboso, pero sigue la irenita mostrando sus dientes como una perra rabiosa. Encima, el jefecillo sz sacó a relucir la fachosfera. Menuda mierda la izquiermierda que tenemos.
Libre no es nadie. Quizás el náufrago de la isla desierta sí es libre pero en el mundo actual no tenemos más que ataduras. Ataduras que te hacen ir de un sitio a otro. Ataduras provenientes del amor a los demás, de la propia urbe que se despierta contigo y te hace sufrir porque no vas a ese sitio que tanto te gusta y renuncias al placer. Siempre lo he dicho: el mundo es un sitio feo donde se mata al deseo. ¿La libertad es cumplir nuestro deseo más feroz y ansiado? Pues creo que nadie lo cumple. Tenemos que desistir de cosas que arden en nuestro corazón y dar un paseo con nuestros niños o nuestros hermanos. A mí me molaría ir a Benidorm pero no voy porque me duele la pierna, no soporto un autobús y no puedo dejar a mi hermano solo. ¿Veis? Estoy atado como otro cualquiera, a mis circunstancias siempre dolorosas para el corazón. El corazón que dice: coge la general y lárgate.
Voy a hablar de un poeta que se llama José Hierro pero sin mirar en la Wikipedia, solo diré de él lo que sé y de lo que he leído de él. José Hierro era santanderino y estuvo en la cárcel. José Hierro mamó de la tradición de los poetas del 27 pero creo que la sobrepasó. José Hierro sale en las fotos todo calvo, con un rostro recio y avezado y su poesía tiene mucha musicalidad. Tiene tanta musicalidad que parece que lees canciones en vez de poesías. Por los años 90, se le promocionó, como se dice ahora, y salió en muchos temas culturales. No sé si le dieron el Cervantes. No sé si pertenece a las generación del 50. Yo creo que su poesía la supera, como supera la del 27.
La celeridad con que han pasado las cosas me han llenado de asombro. Solo hace una semana, estaba yo yendo al hospital a ver a mi hermano. En la estación de Soto de Henares (estación nueva) sentí el frío colárseme por el cuello abajo. En el tren pensaba yo cómo se repiten las cosas: el Mercadona, las paellas, los rostros de antes que entraban en el vagón: gente recia. Mear en Atocha me costó un euro. Debí de echar un litro. Estar solo en casa otro día para al día siguiente ver nevar, fue un ejercicio de soledad tranquila. Llamar a un taxi me puso casi de los nervios para ir para allá. El tiempo tan lluvioso e inestable rompía contra mi excitación. Pero todo ha transcurrido con al ayuda de la familia y eso es lo cuenta. Vaya si cuenta.
Mirando y mirando en internet he visto que lesiones por la aguja de una inyección son comunes y ponía en el artículo que, con aplicar calor en la zona esta podía aliviarse. Es alucinante internet, como yo lo sigo llamando, no redes sociales. En internet se encuentran soluciones a todo, también mucha distracción absurda. Los llaman tutoriales y son muy buenos para cualquier duda o cosa que tengas que hacer si no tenías ni idea de lo que te pasa. Solo hay que hacer la pregunta adecuada, como yo hice: qué pasa cuando la inyección te la ponen por debajo del glúteo. La información viaja, se entrecruza, avanza y hay está para que la explotes de manera eficaz.
Personas que desconfían de los demás hay muchas. Y personas que solo confían en sí mismas también. Pero la combinación "yo siempre hago lo mejor y los demás, no" es, creo, un signo de soberbia pero también de debilidad de la personalidad. A lo mejor, de niños, aprendieron que los demás defraudan sus expectativas. Si los adultos con los que se ha rodeado (principalmente, sus padres) le han decepcionado quizás ha tenido de lo demás adultos también una idea peyorativa mientras se avivaba en él una idea de superhombre que todo lo podía. Pero, a resumidas cuentas, ¿qué ha conseguido? Con una inseguridad tremenda sobre el mundo adulto, no ha creído en nada que no fuera él y sin tener confianza en los demás, se consiguen menos cosas. La verdad es que es un alma cansada y abatida por culpa de los demás. Pero la infancia pasó y no es excusa para la mayoría de edad.
lunes, 2 de febrero de 2026
Había un tipo muy graciosillo que cortaba todas las conversaciones serias con comentarios ocurrentes y molestos. Hasta que un día alguien le dijo: vete a tomar por culo con tus chascarrillos. Y ya se calló. Era este tipo feo, grande y bobo. Y como ya no tenía diversión alguna, se dejó barba y fue al gimnasio. Pero se aburría de igual modo que antes porque era tonto del bote de aquí a Valladolid. Dice que leyó muchos libros. Dice que en el instituto era el número uno. Hasta que conocí a un profesor suyo que le tildó de idiota en mis barbas. Yo conozco a este tipo. es majete, pero solo majete.
Con la sola ayuda de un diccionario de antónimos y sinónimos, para no repetirme, conseguí escribir una novela. Fue allá por el 2013. Tenía mucho tiempo libre y con una coca cola de estímulo, nada más comer, escribía uno o dos o tres folios. Yo no veo difícil escribir una novela. Cualquiera la podría escribir si tiene tiempo. Es solo pensar una medio historia en tu cabeza que luego se convierte en una historia completa. Yo, como soporte de esta narración que digo, pensé en una prostituta y ya casi estaba hecha la novela. La última que he escrito es sobre una experiencia que yo tuve en Las Rozas. Y ya la he acabado.
Juan Ramón Jiménez iba de orgulloso por la vida pero la poesía que escribió es muy buena. Perdónesele la chulería por el arte que compuso en palabras, versos y estrofas. Lo que no sabe la gente es que este poeta fue enfermo mental y se pasó por la entrepierna todo lo que llevaba faldas: tenía esas dos cualidades o defectos. A mí siempre me gusta recordar estos versos de él: para dar un descanso a mis penas/que me parten la frente y el alma/me he quedado mirando a la luna/a través de las finas acacias. Era un artista de la rima asonante. Era gran poeta. A veces, ensimismados en no sé qué ambiente nocturno, nos consolamos de lo que nos pasa porque no sabemos lo que nos pasa.
Hay personas a las que no les gusta que les hagan hablar porque son de una índole discreta y callada. Pero eso se acaba cuando tienen que pedir ayuda y explicar su caso. Quizás no deseen pedir ayuda por no tener que hablar pero, como dicen en mi pueblo: obligado te veas. Así, las personas a las que se les pide ayuda en estos casos, ven que la necesidad es grande pues esta gente de la que hablo no quiere que se sepa nada de puertas adentro de su casa. Y quizás, los ayuden mismamente por eso, porque no han dado un ruido en su vida y ahora le dan, quedando bien patente que necesitan esa ayuda de verdad.
To be in dire straits en inglés quiere decir pasar apuros. Cuando se habla de apuros, pueden ser estos económicos, de salud y quizás es que no te quieren en tu propio barrio por las razones que sean. Una banda de música se llama así: Dire Straits y la lideró Mark Knopfler. Mark Knopfler escribió una canción que se llamó "Sultans of swing". El swing es un estilo de música. Lo curioso del caso es que a Mark se le ocurrió la letra cuando fue a un bar deprimente y allí estaba tocando una banda de cualquier manera, pero orgullosos de su música. Así me pasa a mí. No publico ni un libro pero estoy orgulloso de lo que escribo. Quizás haya algo bueno entre tantos renglones que he escrito. No me refiero a lo que escribo aquí sino lo que he escrito con idea literaria a lo largo de estos años de pensionista que no es poco ni todo malo.
Bueno. Ya he venido de hacer el trámite. Ha sido más sencillo de lo que me esperaba. Siempre me pasa igual. Creo mil problemas al tener que hacer un asunto y luego me sorprende la realidad con una sencillez que me alegra y me sorprende. La vida para mí es un sobresalto continuo, voy viendo. Y también la verdad de las cosas me gusta, me llena de satisfacción por lo sencilla que es. Llueve y a mí me duele la pierna. Habrá que aguantar unos días hasta que vaya a curármela. Con la paciencia todo se alcanza, decía Santa Teresa de Jesús. Santa Teresa de Jesús es doctora de la iglesia porque supo qué decir y cómo decirlo. Atrapemos una pompa de jabón al vuelo y pongámosla al lado de la mesa como inspiración de las letras que vendrán.
A principios del siglo XX había un crítico de teatro que estaba enganchado a la cocaína. En esa época la cocaína se adquiría en las farmacias. Cuando iba a presenciar una función, se ponía hasta las trancas. Y veía los trajes de las actrices y sus rostros resplandecer en sus ojos. Y oía los diálogos de la obra y le parecían filosofía kantiana. Alucinaba en colores y luego escribía unas reseñas sobre la obra en cuestión que asombraba a quienes las leían. Otros críticos de otros periódicos criticaban la obra en cuestión casi con desprecio, con la serenidad del abstemio. Este crítico enfarlopado solo tuvo el mérito de escribir buenas redacciones en bachillerato pues un tío suyo lo metió en el periódico. El tío se dio cuenta un día de su adicción pues veía que tenía subidas y bajadas de ánimo muy pronunciadas. Y le llevó a un balneario del Norte, donde se desintoxicó. Y un día a este crítico espírico le dio la tuberculosis, muy común en aquella época. Y le dijo la mujer: ¿compró cocaína en la botica? Y el crítico dijo: no, no. Mejor dame una manzanilla.
Cuando deje de escribir esto, me voy a hacer un trámite al ambulatorio. Estoy nervioso porque en el ambulatorio me da la sensación de que todo funciona mal y no hay más que líos pero hay que tener fe. Nada te turbe, nada te espante. Con la paciencia todo se alcanza. Hace lluvia y dicen que va a estar así todo el mes. Esta atmósfera quizás beneficie a los taxistas o a los repartidores de comida a domicilio pero no al ciudadano normal. El ciudadano normal puede entristecerse mucho al ver todos los días este espectáculo de amargura húmeda como un paño de cocina muy empleado. Voy al ambulatorio.
domingo, 1 de febrero de 2026
Estos días de atrás, una tarde que se abrió el cielo después de andar lloviendo todo el día, los pájaros empezaron a piar. Lo tomé como una señal de aliento de que me iban a salir bien las cosas. Voy a empezar a leer libros de serie B, sin complicaciones, fáciles de leer, como es fácil oír el canto de los pájaros. Pero no sé dónde venden esos libros que parecen el patito feo de los libros. El canto de los pájaros en una ciudad tan arbolada como en la que vivo se convierten en oración al cielo, una oración de la naturaleza que anuncia la calma, la transición y la bella mujer que se desnuda frente a nosotros un día muy misterioso. Qué bonito el cántico de los pájaros en el azul.
El actor Bonifacio García del Edredón se cayó actuando en un escenario. Los espectadores creyeron que formaba parte de la historia que les estaban contando teatralmente pues Bonifacio interpretaba al mejor dotado de los albañiles suicidas. Y para los actores no hay mayor abismo que el proscenio que mira y mira todos los detalles desde su butaca. Pero Bonifacio, con una pierna dolorida logró subirse de nuevo y siguió su guion. Bonifacio iba vestido con una camisa blanca pues en la historia era domingo y ya había descanso dominical. Fuera de escena su mujer, hacía una paella teatral: dame sal y Bonifacio salía y daba sal imaginaria a la paella teatral. Al decir Bonifacio: me he caído de una silla imaginaria y me echo daño en una pierna, su mujer en la escena no supo qué contestar al primer momento pero como oyó y vio el trastazo, cogió el hilo de la historia y la historia llegó a buen puerto, o sea, a su final. Y es que Bonifacio moría de unas fiebres tuberculosas que el médico que llegaba al final de la obra no supo curar.
Este era un señor muy pesimista con los demás pero muy optimista con todo lo suyo, muy pagado de sí mismo. Cuando a uno que conocía le daba un arrechucho, aunque fuera leve, decía: está visto, se va a morir. Cuando algo le pasaba a él, decía: bah, esto no es nada. Lo resuelvo en un minuto. Y así iba pasando el tiempo despreciando un poco a los demás dentro de ese pesimismo que tenía a la población entera. De puertas a su casa, todo estaba bien. No podía ir mejor. Un día acudió al médico con una dolencia leve: sentía ruidos en los oídos. El médico le dijo que era síntoma de algo peor: síntoma de un pesimismo desmedido, que se cuidara. Pero no hizo caso y siguió pensando de los demás que no valían un pimiento y que todos estaban equivocados menos él. El pesimismo este le condujo a no amar a nadie, se aisló y vivió en una burbuja de la que no salió en su vida.
Ya he bebido agua y me dispongo a escribir. Un día fuimos a un museo los alumnos del instituto y nos pidieron que escribiéramos sobre lo que habíamos visto. Yo creo que escribí una buena redacción sobre el museo arqueológico. Luego, la profesora de historia me dijo que era muy bueno lo que había escrito. Me sentí muy orgulloso. Andando el tiempo, en la universidad, yo intentaba escribir una novela pero no me salían más que cuatro o cinco folios sin historia alguna. Solo me salían descripciones y algún diálogo suelto. Seguía yo leyendo y cada novela que leía, así quería yo escribir, al estilo de la última novela que leía pero nunca me salía. Ni en el instituto ni en la universidad supieron explicarme lo que es el meollo de una historia, el conflicto, el nudo, el enredo en una historia y así, no me salía nada.
En esta España en que vivimos hay que ser de esto o de lo otro. NO cabe la idea de colaborar políticamente un partido con el otro. Creo que es un error. Los partidos tendrían que parar de criticarse unos a otros y cooperar para el bien ciudadano. Así, las cosas irían mejor para toda la nación. No sale una corrupción de un partido que no sea mordazmente atacada por el otro partido. Cuando hay algún tema público como el de Julio Iglesias, no hay consenso alguno. Unos se ponen del lado del cantante y otros intentan destrozarle. Las democracias fuertes buscan el acuerdo entre variantes políticas. Las débiles, no se apoyan ni un milímetro en sus opiniones. Ya desearía el ciudadano medio que no hubiera tanto ruido político y mediático. Pero la verdad es que el ciudadano medio pasa de todas estas historias. Hoy, el ciudadano medio se comerá, probablemente, una paella y se echará la siesta feliz, independientemente de las controversias políticas.
sábado, 31 de enero de 2026
Sigo teniendo la pierna dolorida. Mi médica de cabecera me dijo que se me quitaría solo el dolor, pero no se me quita. Mañana domingo estrenamos mes que es como estrenar un poco el paso del tiempo sobre nuestras cabezas. 2026 ya es un poquito más viejo, ya superó la prueba de enero. Parece que este año hay una concordancia entre el tiempo meteorológico y el tiempo temporal que nos mancilla con una arruga más en el rostro. Pero parece que hay que seguir creyendo en el cambio climático. Las estaciones se borran y se montan unas a otras. Las estaciones van a anunciando un apocalipsis pequeñito y triste. Las estrellas de los 7 pecados ya no se ven en el cielo.
Yul Briner sabía cinco idiomas. Antes de morir dijo: no fuméis. La cantante dijo que esperaba fumando a su amante. Los delirios del humo empiezan en los labios. La vida sana no permite el tabaco. Yo creo que la vida empieza a saber bien cuando ya eres un tanto viejo, roto un poquito por los costados, arrumbado por algún mal que te hace más sabio. La grandilocuencia no cabe a los 56 años. Todo es ya humildad ante lo que viene. La sombra que perseguía a Rosalía de Castro y que no sabemos muy bien qué era quizás fue una tristeza que la recorría que la hizo escribir bellos versos: vou por la tarde callada.
Eva se quedó encerrada en un ascensor por la tarde. Paco se puso tenso y al otro día, en el hospital de Torrejón, le dijeron que se tomara las cosas con calma. La mañana del viernes en ese hospital estuvo tensa. Luego, por la tarde, Paco hablaba de cosas raras. Yo me desesperaba un poco. Llamó mi hermana y me calmé un poco al transmitirla que Paco no estaba bien del todo. Pero esta noche Paco ha dormido bien. Y se ha despertado siendo un poco más el Paco auténtico de siempre. Estaremos tranquilos este día como lo estuvimos ayer pero quizás, ojalá, menos tensos. El sol de las tres esperanzas puede que brille hoy.
Después de un día un tanto tenso ayer, Paco ha podido dormir 9 horas y media. Cuando le oí roncar anoche me llené de alegría. Hoy se ha levantado y se ha tomado sus pastillas. Hace viento pero hace sol. Quizás haya un paseo matutino. Hay hamburguesas para comer. Parece que la cosa se encarrila poco a poco. No sé muy bien qué inventar aquí con las palabras. No sé qué pensar de la política y los políticos. Algunos me parecen odiosos y otros, todavía más odiosos. Paco canta una de Perales. Buena señal, parece. Solo sé que voy a beber agua. La luna de los cinco dolores ya ha pasado.
viernes, 30 de enero de 2026
Los árboles regalan la ternura de sus ramas al frío y a la nieve y a la lluvia y al dolor del tiempo inclemente. Ya llevamos una semana así, de medio lado, de esperar, de ir y venir. Los campanarios de las iglesias antiguas llaman al feligrés y la feligresa y al feligrese. Los campanarios tienen mucho de antiguo, mucho de bronce estirado en un bucle cansino. Todo se repite: el Mercadona, el Vodafone y las pastas Gallo. Qué dolor. Todo se repite. Todo va como si fueras en un vagón de tren y luciera su anuncio por el cristal. Mis amigos los he conocido estos días por su entrega y ayuda. Los amigos son necesarios. La cosecha de cordura ya está acabando. No acaba todo como "Fortunata y Jacinta". No sé cómo acaba. Parece que hoy todo empieza.
Ya por fin vamos a Torrejón a que nos den el alta de Paco. Nos lleva mi sobrino. Los sobrinos se han portado muy bien. Se lo agradezco mucho. También a mi hermana y mi cuñado. Yo poco he podido hacer más que recibir llamadas y comunicarlas. El día que fui en taxi a Torrejón me puse algo nervioso. Luego volví en tren. Tuve que parar en Atocha porque me meaba vivo. En Atocha, mear vale un euro. Entraban en el vagón gente extranjera trabajadora. Fue un poco emocionante la aventura. Hacía frío en la estación Soto de Henares, que está al lado del hospital. Luego, al día siguiente, nevó. Bueno, lo bueno de todo es que este episodio ya se acaba y rezo para que no se vuelva a repetir. Dios me oiga. Toda mi familia se ha portado estupendamente, genial. Me quedo con eso.
jueves, 29 de enero de 2026
Antier llovió mucho y ayer, nevó. Estoy considerando comprarme un equipo para la lluvia en Decathlon para poder pasear bajo las inclemencias del cielo. Hay que hacer ejercicio sí o sí, como dicen ahora. Las horas que paso andando me mejoran el cerebro, que he oído que en su 50% es grasa y agua. El omega 3 es muy bueno para el cerebro y la grasa animal, también. Hay que prevenir el Alzheimer comiendo tocino y pierna de cordero. El cerebro gasta el 70% de nuestras energías. El cerebro tiene también una pequeña batería eléctrica, como el corazón, que hace que haya las señales entre las neuronas. Andar renueva las sustancias del cerebro, las hace moverse y estirarse por las circunvalaciones de los sesos. Andar es el mejor ejercicio posible porque no hay lesiones. Yo no he tenido ni una lesión por andar porque ando por llano y aceras anchas.
Resulta que se reunió toda la familia para celebrar la pronta recuperación de Felipe. Pero Felipe, en tres días murió por un fallo en el diagnóstico médico. Entonces, después del entierro, como buena familia cristiana que era, se reunieron en la casa de los abuelos a rezar por el alma de Felipe. Y rezaron el rosario desde las 3 de la tarde hasta las 8, que oyeron una potente voz que parecía proceder del techo. Y esa voz decía: parad, parad. Felipe ya está aquí. Y pararon asustados pero luego, comprendiendo que era una voz sobrenatural que traía una buena noticia, pararon y se fueron todos al cine a ver una película, ya sabiendo que Felipe estaba en el cielo. Y es que Felipe era muy querido. Fue actor de teatro, humorista, pintor y poeta. Pero Felipe no constaba que se ganara la vida con esos oficios sino que era conductor de autobús. De la EMT, eso sí.
Ya está el gato en la talega, dicen en mi pueblo cuando se consigue algo. Yo quisiera conseguir un rato largo en la carretera para mirar por la ventana, comentar el tráfico, mira ese que va pisando la raya, irá borracho, adelántale. También se va hablando de cosas de la familia, mira esta la putada que me hizo, qué pesado se pone padre. También se habla de proyectos, mira qué bien estos pisitos en este pueblo que está al lado del mar, cuánto costarán. La verdad es que a mí me gustaría pasar la vejez en un sitio de estos. Se habla del coche, no le metas mucho gas que se pone a traquetear. Y luego, echa uno un cigarrillo que le sabe bien. Y, a medio camino o más allá, se para en unos de esos sitios llenos de abundancia y se toma uno un café y se queda uno como la gloria para tener fuerza para llegar a destino.
Me dan envidia las ancianas que hablan: yo, este verano he estado en Asturias, al fresco porque en Leganés hace un calorrrr. Y contesta la otra: yo, en Benalmádena, en el pisito. La mejor inversión que hemos hecho, chica. La brisa que viene del mar a la terraza de mi casa no tiene precio en verano. Luego, un día de domingo que me desperté pronto no sé por qué oigo que un presentador de la radio ha estado en Las Alpujarras y otro dice que ha estado en Huesca. Y yo, ¿dónde estoy ni dónde he estado? Yo no estoy en ningún lado, no me reparto por la geografía española ni para contarlo. En Majadahonda noto ya que todos los fines de semana desaparece gente. Había que contratar a un detective si se debe a crímenes de fin de semana o que la gente se espanta del aburrimiento de la ciudad y se las pira pero ya. Hacen lo que se dice una escapada. Yo también me quiero escapar pero, ¿cómo?
Quizás el frío mantenga la cabeza serena pues yo oí decir muchos veranos: cómo están las cabezas. Y se refería al calor. Con este invierno que hemos tenido que guarda humedad en el suelo y en las fuentes y en los embalses quizás disfrutemos un verano suave. Y no te digo si viene una primavera lluviosa. El año pasado no pude ir a andar en primavera porque llovía pero creo que un buen chubasquero este año no me impedirá dar el paseo por las tardes. Como Rosalía de Castro: "paseniño, paseniño vou por la tarde calada de Bastabales camiño", que tan bien cantaba ese trovador del siglo Amancio Prada. El ejercicio cura la depresión, la diabetes y la obesidad. Yo, el ejercicio no lo perdonaré este año porque estoy harto ya de no ir a andar paso a paso a mi salud y a mi felicidad.
Me voy por el camino a la solana eterna, dice el poeta. Será que el poeta no quiere cuentas más que con el sol, que sale para todos. El poeta ha de ser un ser solitario en su trabajo versificador. El poeta se fija en unas cuantas cosas de su vida y quizás, las de otros y se pone a hacer estrofas y poemas. Al poeta no hay por donde cogerlo porque tiene en común muchas manías, como el loco. El poeta quizás ve más que nadie y huele más que nadie y el tacto le tiene hecho palabra, palabra de la piel y del rugoso tronco de la encina. No es cualquiera un poeta. Un poeta se hace tornando lo real en un poco irreal, tornando sus sentidos en oscura transcendencia. Las poesías nacen de una cabeza y un alma que buscan enlazamiento de palabras sonoras y candentes.
Por el este y oriente hay dictaduras muy poderosas. Está China que ya manda mucho y también la dictadura rusa. En el oeste hay democracias blandas con tintes autocráticos. ¿De qué se queja sz de Trump? Si el gobierno español ha estado jugando con la democracia, ha subvertido la justicia, ha roto los tres poderes, etcétera. Pero es así como funcionan ahora las democracias, casi por obligación, con el gobierno fuerte de un líder que no cree en el legislativo ni en el judicial. Trump va más allá pues extiende su voluntad de tirano al mundo: arranca de su poltrona a Maduro, quiere Groenlandia, quiere naciones que le apoyen y manda aranceles a aquellos que le discuten. Es un nuevo Napoleón, como Napoleón triunfó militarmente y políticamente en Europa. Todas las noticias giran sobre Trump, no solo de lo que hace sino de su propia persona. Unos dicen que está loco. Otros, que engaña, etcétera. Pero cuando Trump insulta lo hace de la peor manera, carga mucho las tintas. Yo creo que Trump se moderará cuando pase un tiempo.
miércoles, 28 de enero de 2026
Cuando leo biografías de escritores me doy cuenta de que esos escritores tenían amigos también escritores y artistas. Yo me junté en la carrera con un escritor que publicaba sus ocurrencias en el tablón de anuncios de la facultad. Y también conocí a otro amigo que estaba buscando la manera de ser director de cine. Pero la enfermedad me sustrajo de esos amigos y luego conocí a un lingüista, uno que era dialectólogo, que no tiene nada que ver con la literatura y sí con la ciencia de la lengua. Me da rabia no haber conocido poetas o escritores o escritoras con las que poder hablar de mi libro de una puta vez. Y sigo así: no tengo un igual con el que hablar de libros y de escritura. Mi biografía es un tanto fallida en ese sentido y estoy aislado en mi labor de escribir. Este blog es cosa mía, de nadie más y no hablo de él con nadie, ni con los que me leen, que parece que tienen una vergüenza de decir que lo hacen. En fin. Seré como Feijoo, no el político sino el padre Feijoo, que desde la celda de un convento escribió y escribió intentando aleccionar a quien lo leyera. Pero creo que este monje se carteaba hasta con Newton y otros sabios de la época.
El domingo ya es uno de febrero, febrerillo el loco: igual hace un día calor, otro llueve y otro, hace frío. Pero creo que en febrero se irán estas condiciones atmosféricas y vendrán otras más halagüeñas. Si me confundo, tendré la misma propiedad que los meteorólogos, que también se confunden. ¿Cómo pueden saber estos meteorólogos que el mar entero, desde el Mediterráneo al Pacífico ha subido un grado? ¿Y si el mar ha bajado estos días, en qué quedan sus investigaciones? Yo antes daba credibilidad a estos datos del cambio climático pero ahora, visto lo visto, yo creo que el clima tiene unas tendencias no medibles todavía por el ser humano en toda su dimensión. Decían los celtas que un índice del apocalipsis era cuando las estaciones climáticas desaparecían. Ya hemos tenido verano en octubre. Ya hemos tenido verano en abril. Pero, ¿ante este invierno? Nos damos cuenta que las estaciones se cumplen meteorológicamente y otras veces hay anomalías pero no es ello suficiente para hablar de un cambio climático global pues del clima, aun con tanto satélite y tantas mediciones, no tenemos ni puta idea.
Yo, cuando era más joven, soñaba con ser escritor y con lo que ganara de mis libros, viajar por todo el mundo y ser famoso y salir en los libros de texto. Pero la vida me ha dado dos cosas: ser profesor, que ha sido muy bueno pues he vivido experiencias muy buenas. La segunda cosa es una enfermedad mental que me ha coartado esas ganas de vivir. Además, mi hermano gemelo también es enfermo y tengo que cuidar de él. Cuando nos imaginamos un viaje mi hermano y yo (sea corto o largo) pensamos que nos va a dar alguna depresión o euforia allí donde vayamos y nos retraemos mucho al pensar en viajar. Ni a la playa vamos porque a mi hermano no le gusta conducir. Si nos compramos un coche más potente, quizás sí que vayamos. La última vez que viajamos fue a Soria, donde yo hice muchas fotos y lo pasé bien, pero me entró una especie de euforia, de manía y mi hermano lo pasó mal y no quiere volver a pasarlo mal. Lo entiendo de sobra. Si yo no hubiera tenido esta enfermedad creo firmemente que habría tenido éxito en esto de la literatura y habría sido famoso y podría haber vendido libros.
A mí me gusta imaginar cómo viven las personas en otros barrios, en la periferia de Madrid. Algunos días (muy pocos), hemos ido Paco y yo a Móstoles, Aluche y Getafe. Me da la sensación de que en estos pueblos la vida es más tranquila, no hay tantas prisas. El ambiente que respiro en esos pueblos, luego me vale para escribir novelas. Otra cosa que me gusta imaginar es que en esos pueblos hay gente como yo, a la que le gusta la lectura y la escritura y en sus pisos escriben novelas o relatos como hago yo por las tardes. Veo a gente más humilde en esos pueblos, no pijos como veo en Majadahonda, y me parecen más auténticos que los del Audi o el bmw de alta gama. Ahora bien, yo he montado en un bmw de una amiga y la experiencia fue pasmosa, se pasan los kilómetros como el agua. O sea, que los ricos por ser ricos y los humildes por ser humildes, les encuentro un atractivo diferente. Y así debe ser, no sentir envidia por algo que nunca alcanzarás pero tampoco mirar por encima del hombro a unas vidas que tienen su orgullo y su modo de vida.
Las estancias de mi hermano en la planta de psiquiatría suelen durar quince días. El jueves pasado estaba mal y el viernes que viene (Dios mediante), le darán el alta. Esta vez parece que la causa de su episodio ha sido física (una infección de orina) y no mental. El fin de semana pasado ya me dijeron desde la planta que estaba bien. El lunes que le vi por primera vez ya no había ni un residuo en su mente de enfermedad mental. O sea, que el lunes ya estaba bien, coordinaba bien de la mente. Ahora resulta que el psiquiatra que le lleva quiere que mañana jueves venga a casa y le llevemos a a la noche otra vez al hospital. A ver en qué queda y quién le trae y quién le lleva. Si fuera yo el que se encargara, tendría que ser en taxi o en tren de cercanías, pues yo no conduzco. O también puede pasar que el psiquiatra se lo piense mejor y, ante tanto disturbio (Torrejón está lejos), se retraiga y deje la idea. Yo, la verdad, no entiendo para qué es ese rollo de traerle a casa cuando al día siguiente le van a dar el alta. A ver si mi hermana le convence para no tener que hacer esos viajes a ese pueblo tan lejano.
El tiempo y sus escondites nos permiten desear la primavera y verla todo frondosa y lluviosa y querida. La luz del día nos lanza hacia adelante, hacia el calorcillo de abril, a las hojas tibias de los gigantes que están quietos todo el rato, aguantando inclemencias en invierno para llenarse de savia y esperanza. Los días van rápidos, casi no dejan pensar qué somos. Hablamos, pensamos y yo digo: qué es esto que me rodea donde tantas cosas se repiten absurdamente, mañana tras mañana. Yo digo: quién soy yo y dónde apareceré de aquí a unos años. A cada día bástale su afán, me responde el espíritu mío que voy cargando. Todos los días necesitan de su cuidado, de su cariño, de su atención.
La nieve se va deshelando y quizás los atascos y colapsos de tráfico se van diluyendo. A este paso, sz llega a 2027 y gana las elecciones porque la oposición no hace más que repetirse y no se conduce a nada positivo, a una esperanza de mejora: todo es criticar y criticar. Yo ya llevo unas cuantas elecciones sin votar porque no veo más que políticos que se venden al dinero perdiendo su honra de personas al servicio del país. El pp, el psoe y los demás seguro que están todos corruptos o han atentado contra el poder de la democracia establecida. La política se está convirtiendo en un coladero de gente inútil y mala que hace de las suyas. Habrá alcaldes que velen por su pueblo o ciudad con una verdadera entrega y eso es lo que sostiene el sistema porque en las altas esferas, todos meten mano a lo público quizás porque no es de nadie o es de todos, ya no lo sé.
Ayer vi a mi hermano que salió de la planta de psiquiatría. Dimos unos paseos por la calle y fumamos y tomamos algo. Vimos una meseta al fondo de una calle en dirección Alcalá de Henares. Y vimos un circuito para bicicletas. Luego, con algunas dudas, me metí en la estación de tren e hice transbordo en Atocha. De Atocha a casa. Cuando llegué serían las 8:30 o las 9:00. Al tren subía gente trabajadora, las manos fuertes y callosas o con heridas. Eran inmigrantes casi todos. Fui por el corredor del Henares. Al ir a Torrejón, fui en taxi y me gasté un montón. A ver si dan el alta a Paco y ya le tengo otra vez en casa.