martes, 13 de octubre de 2026

 Somos dos. Eso no lo puede discutir nadie. Somos dos y el día avanza. Somos como dos gotas de agua en el mar, unas veces tranquilo y otras, proceloso. El mar aumenta de tamaño con la lluvia. Yo le dije a aquella mujer que fue mi vecina: no te quedes ahí parada con ese peso. Y era la mochila de su sobrina que había estado de campamento con la iglesia. Era una mochila muy llenita de cosas. Y pensé que la mujer que fue mi vecina pensaba en la austeridad de mi familia y la daba por buena. Los estoicos son austeros, no piensan en las cosas, no compran por comprar, no llevan la mochila llena de trastos. Es como si la hubiera dicho que se fuera de mi lado. Fue un gesto un poco feo. Pero yo lo pensaba así. No se puede estar hablando mucho tiempo cargada de una impedimenta absurda.

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