Los días son como agujeros que están ante tus pies. Hay que ir mirando al suelo porque todo es trampa. La política sobre todo, es una trampa. Los rezos de gente demasiado devota, es trampa. Lo que te cuenta tu vecino, suele tener trampa y mentira. Así que así estamos: gente que sale continuamente por la televisión y tiene poder, engañando y mintiendo continuamente para que nos pongamos emocionalmente de su parte. No aluden nunca a hechos objetivos: se han hecho pocas casas, los impuestos son altos y lo son por esta causa, etcétera. Te incitan al odio o a que llores por lo que sea, por una anciana muerta, por los naufragios. Tienes que llorar primero para votar con las tripas, no con la cabeza. Y ahí los tienes: mintiendo, arañándote la razón y el alma, poniéndote tenso y cabreado. Qué asco de jefe de gobierno tenemos. Llamando a la riña, a la bronca, a las entrañas de la gente, no a la cabeza para que podamos pensar.
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