Este verano ha sido una carrera de obstáculos. Pero los hemos saltado y estamos bien. No me quito de la cabeza que yo no haya sido capaz de haber ido a Alicante y bañarme en el mar. Majadahonda se despobló. Otro invento que podría ser muy útil es el detector de soledad. Sería como una entrevista que sacara a la luz todo el tiempo que una persona estuviera sola y las consecuencias de esa soledad. Hablar solo, no preocuparse por la comida ni por la vestimenta, no hablar con otras personas, no coincidir con nadie en todo el día. En definitiva, vivir solo o sola. Y poner remedio con otras personas solas que vivan en la misma ciudad. O sea, poner en contacto personas solas. La soledad misma las unirá. El test ese permitiría saber si la soledad es querida. En cuyo caso, no se actuaría.
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