Como hace sol y no hace frío, las hojas de los árboles están engañadas y creen que no ha pasado el verano todavía y no se vuelven amarillas y no caen. El otro día me senté en un banco a fumar un cigarro y vi a una anciana que también estaba sola. Restregaba el churro en el azúcar y se lo llevaba a la boca. Las vidas, vete tú a saber por qué, llevan una tendencia tonta hacia su desenlace final. Y, si es un churro el que te espera cada mañana pues comerás ese churro y otros más. Y cuando llegue la navidad, te verás tan solo como Manolo, que es un personaje que he creado aquí en este blog y que no soporta bien estas fiestas. Y todo se acaba y este fragmento de decir algo o nada también se ha acabado.
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