jueves, 1 de octubre de 2026

 Si te metes en política, luego no sabes salir. Y defiendes tu ideología sin darte cuenta. Y el que tienes delante no es de tu opinión. Y ya estamos con los rojos y los fachas. A lo que se debe tender es a una entente cordiale: o sea, tener algo de paciencia con el que piensa distinto. Y dejar que hable y defienda sus tesis. E intentar rebatirle con argumentos buenos, no con defensas viscerales de nuestra postura. Ya los argumentos de Marx y de los fascismos están pasados de moda. Vivimos en una democracia. Los beneficiarios de esa democracia, ya antigua, deberían saber exponer sus ideas y dejar que el otro exponga las suyas. Cuando algo está mal, que todo el mundo lo sepa ver. Y las cosas buenas que hicieron unos también saberlas aceptar aunque no sean de nuestra ideología. ¿España va bien? De vez en vez España va bien. De eso deberíamos alegrarnos y no sacar tachas todo el rato.

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