martes, 13 de octubre de 2026

 No se trata de hacer un conocimiento ni apuntarme a otra asociación ni de hablar por hablar. Se trata de vivir a gusto con mi estatus y mi forma de vida. A veces, es desesperante no tener con quién romper el silencio de la mañana. Mis palabras se quedan dentro, no salen de paseo y se cansan de habitar mi tráquea. Todo el mundo se ha hecho viejo de la mañana a la tarde. De los ochenta a los veinte de los dos mil. Todos somos la sombra que recorre la calle. Todos nos hemos venido aislando nuestro corazón por miedo a que se rasguñe, se rompa un poco, se demore en su latido. Hoy yo, mañana tú, decía el cartel del que pedía a la puerta del supermercado.

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