Se está a gusto escribiendo aquí de lo humano y lo divino como habló Fernando de Rojas en su Celestina. Yo no tengo personaje principal con el que matar la rabia que me atora la vida. Hubo puente ayer y había un vecino cargado de maletas que regresaba de no se sabe dónde, no quise preguntar. Me tengo que afeitar y duchar otra vez. Pero lo haré a media tarde. A media tarde todo sabe tibio y tonto y medio muerto. Las vidas que se repiten día tras día tienen la escapatoria de las palabras escritas, de los renglones torcidos, de los sabios párrafos de las novelas y los periódicos.
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