La historia con mayúsculas no tiene vuelta atrás. Y nuestra historia personal, tampoco. Lo que hayamos hecho mal, ahí queda, como un pegote que se queda en nuestro costado para siempre. Y vamos bien si ese error cometido no nos lleva a la puta calle a pedir. Si no triunfó el comunismo en su momento de expresión filosófica y práctica, no creo que triunfe ya de ninguna manera. Si anduvimos en la vida llenos de gastos que no controlamos, hoy nos vemos sin un duro. Me tengo que duchar esta tarde. El día está nublado y gris. Las cosas, simplemente, pasan sin que nos demos cuenta. Pero siempre parece que hay una responsabilidad que nos pica en la cabeza.
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