Los sentidos del ser humano son muy difíciles de explicar por la ciencia. El sonido, la vista, el tacto, el olor, el sabor de la cosas... ¿de dónde vienen? Los órganos que tenemos parece que crean todo eso. La piedra es dura porque tenemos tacto. El sabor salado no se debe a la sal sino a unas fibras nerviosas que tenemos en la lengua que captan esa salinidad de los alimentos. Captamos el movimiento no por el movimiento en sí, sino porque los ojos focalizan ese movimiento de las cosas y lo transmiten al cerebro. O sea, que hay una afinidad entre las cosas que hay en el mundo y nuestros sentidos. Nos podríamos preguntar: ¿qué es ver y oír y tocar? Pues no lo sabemos muy bien. Sabemos que es el cerebro el que traduce las cosas que percibe, por ejemplo, el oído, pero no sabemos muy bien por qué está este sistema de esa manera. Los filósofos se preguntaron por esta cuestión pero nadie todavía la ha aclarado ni la aclarará jamás pues los sentidos forman parte del misterio de la creación del ser humano.
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