El ser humano, hace más de 2000 años, antes de que naciera Jesucristo, ya buscó la manera de medir las cosas. Y midió la Tierra y la distancia de la Tierra al sol y a la luna. Midió como pudo la extensión de los ríos, etcétera. Con esas mediciones y una medida que en cada civilización fue distinta, levantó pirámides y templos. El ser humano, por boca de un filósofo antiguo, dijo que el hombre es la medida de todas las cosas. Y es así. El hombre sabe medir las cosas, así que el hombre es el que inventó la medida. Y nos enfrentamos a la idea de si el universo es mensurable. Si se está expandiendo todo el rato, no debe ser mensurable y no tiene medida alguna. Si es finito y acabado, el universo, algún día, será medido. Mientras, una barra de platino guardada en no sé qué museo de Francia, marca la medida más usada hoy en día: el metro.
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