Manolo ve una aglomeración inusual de gente. Acude. Manolo cree que se trata de un infarto. Es muy común. Cuando llega, llama a un compañero para que traiga el desfibrilador. Manolo se lo aplica al hombre y manda al compañero que despeje un poco el enjambre de curiosos que hay allí. La mujer del infartado sufre un ataque de nervios. Han llamado también a una psicóloga. La señora se tranquiliza bastante al ver que el señor recupera el habla. Al cabo de un rato llega la ambulancia. Le montan al señor en la camilla. Se lo llevan y en unos minutos, todo se despeja. Suenan otra vez los villancicos y los anuncios por altavoz. Mañana es nochevieja. Vaya manera de despedir el año, piensa Manolo. Al cabo de un rato, Manolo va vigilando las tiendas mientras recita a Bécquer por lo bajini. La navidad es como una feria, una inmensa feria.
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