Los trenes chocan. El gobierno no tiene la culpa. Nadie tiene la culpa. La culpa es algo pasado. Ya no se habla de culpa, sino de errores. El hermano pega al hermanito. Es un error de convivencia. Nada más. Es que debemos acostumbrarnos a que las cosas fallen porque las cosas fallan. Nadie sabe qué causó el accidente anterior y este accidente tampoco se aclarará. Pero bueno. Voy a describir la mañana. La mañana brota del suelo hacia arriba, no al revés. España funciona mal. Algunos pretenden que todo es normal, que no hay que asustarse. Pero los trenes dan miedo. Un tren, una ruleta rusa. Todo parece apuntar al mantenimiento, solo al mantenimiento.
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