A los niños no se les hace mucho caso porque los niños creen importantes cosas que para los adultos no lo son. Eso de "mira lo que hago" no parece esencial a ningún padre, así que ni miran. Y cuando hablan los mayores, los niños también están de más. Pero los niños insisten o se callan o ven que no son protagonistas todo el rato. Pero si a un niño se le silencia mucho tiempo, el niño se entristece. Y ve que no le hacen caso. Y quiere ser como los mayores para tener importancia ya que un niño siempre quiere, por encima de todas las cosas, ser importante para los adultos. Ser de alguna utilidad en la vida práctica de su familia. Siendo útiles, los niños se llevan la sorpresa de que alguien les quiere y les dan tarea.
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