Sentí angustia ayer por ver a mi padre tan mal ya. Está muy escuálido y no quería más que irse a acostar. En la cama debe de sentir descanso de todo el día. Me vine con una sensación de acabamiento, de que ya se acaba un ciclo de mi vida. Cómo ha perdido en unos meses toda esa vitalidad que tenía. En fin. Nos debemos Paco y yo hacernos a la idea y seguir adelante, ya más solos de lo que estábamos. Porque si no llamaba nadie antes, menos van a llamar ahora. Y estaremos medio incomunicados los dos, a nuestra suerte. Mi hermana a lo mejor se preocupa un poco por nosotros, pero nada más.
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