Manolo está solo en la vida y cuando es navidad, se siente todavía más solo en contraste con los demás, que hacen vida de familia. Manolo no toma un avión de Iberia a ver a sus padres que viven en Almería. Manolo tiene muy reducido su espacio vital. Va de su casa al bar y de su casa al centro comercial. Sin embargo, Manolo tiene una filosofía que le recorre todo el cuerpo y es capaz de recordar sonetos enteros de Quevedo o de Lope mientras acaricia su porra o va mirando por las tiendas vigilando algún posible delito contra la propiedad. Manolo es un filósofo que trabaja en la seguridad. Ayer, un niño se perdió en el centro comercial. Manolo le contó un cuento mientras esperaban a sus padres. Luego, el niño no quería irse con sus padres, quería quedarse con Manolo. Irónica situación.
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